Característica inherente del turismo es la libertad. Personas que libérrimamente deciden dónde quieren ir y cómo gastar su dinero.
Es esto y el éxito popular que tiene lo que ha provocado una cierta turismo fobia alimentada por los mismos que son partidarios del decrecimiento, es decir la pobreza, los antinucleares, los ecologetas o los ridículos ayatollah de la bicicleta. Unidos todos con entusiasmo contra un sector que en España tiene una importancia vital por la creación de riqueza, de empleo, por descubrir y revitalizar nuevas zonas geográficas y fomentar el conocimiento de culturas y costumbres.
Conviene analizar la importancia y capilaridad del turismo entre los distintos sectores y ramas de actividad , propiciando servicios, infraestructuras y transportes de los que se benefician todos los ciudadanos y que sin la industria turística por el medio difícilmente dispondrían de ellos.
Habitualmente al exponer la importancia del turismo nos quedemos con ese trece por ciento del Producto Interior Bruto que supone, más que la agricultura, la ganadería y la construcción juntos, pero además hay que tener presente que también actúa como tractor de múltiples sectores de los que son clientes y consumidores, contribuyendo a su crecimiento que es crecimiento para el conjunto de la Nación.
Sin duda el turismo tienen déficits, sería estúpido no considerarlo, tiene un escaso valor añadido, la temporalidad es elevada y los salarios son magros, además provoca molestias en los espacios con aglomeraciones, colmatando servicios públicos y causando dificultades en el acceso a los canales de distribución y consumo, lo cual es utilizado por los enemigos del sector con declaraciones del tipo «hace falta un cambio de modelo productivo», sin decirnos como y quien lo paga, sin pensar siquiera que más del sesenta por ciento de los universitarios españoles quieren ser funcionarios, mientras que las carreras técnicas no disponen precisamente de la mayor aceptación. Como para cambiar modelos productivos está esto.
De lo que apenas se habla es de los sectores que ajenos al turismo se benefician del mismo actuado a través de su demanda, caso de la industria alimentaria en sus distintas ramas de actividad, desde la industria propiamente dicha, los productos agrícolas, las bebidas y el comercio minorista además de la gran distribución, que en conjunto suponen más del trece por ciento de su facturación y superan los ciento sesenta mil empleos.
Otras ramas de actividad sobre las que la industria turística tiene una influencia más que notable como cliente y consumidor directo es el mobiliario, los productos de la madera, los plásticos, el vidrio, lo mismo que los cerámicos y cabe señalar también lo que significa el textil y la confección que alcanzan los treinta mil empleos y cerca del ocho por ciento de lo que facturan. También es evidente que el sector utiliza y consume productos más técnicos, desde los electrodomésticos y equipamiento, pasando por la climatización y la refrigeración, los sistemas eléctricos además de toda la maquinaria propia del turismo. Estas ramas de actividad superan los quince mil empleos y un efecto medio del cinco por ciento de su PIB como secuencia turística.
Las TiC también forman parte del entramado empresarial que se mueve por efecto del turismo, tanto en software como en telecomunicaciones que empujan hasta los trece mil empleos y superan el cinco por ciento de su producción.
Esto no es lo único, son amplias y variadas las actividades profesionales que vinculadas a la actividad turística crecen acompañándola. Caso de la publicidad y del marketing, los seguros, las actividades financieras, jurídicas, contables y también las artes gráficas y audiovisuales.
Esta es la actividad socio económica que los enemigos del turismo quieren eliminar, la que conjuntamente crea actividad económica. Cabe entonces preguntarles : Cuál de estas actividades quieren limitar y a cuantas personas enviarán al paro …?






