La sanidad de Cantabria afronta una nueva jornada de parálisis en una huelga que entra ya en su tercera semana. El Sindicato Médico ha cifrado el seguimiento de los paros de este lunes entre un 60% y un 70%, una cifra que evidencia el profundo malestar de un colectivo que exige un Estatuto Marco propio. Por su parte, la Consejería de Salud ha rebajado estas cifras de participación a un 19,6%, manteniendo la brecha habitual entre las partes.
Desde el sindicato denuncian que la Administración utiliza un sistema de cálculo sesgado para minimizar el impacto de la protesta. Según explican, la Consejería contabiliza como «no huelguistas» a los médicos que se encuentran en su jornada de descanso tras haber realizado guardia durante el fin de semana, así como a aquellos que están de baja o permiso. «A pesar del desgaste que llevamos, los facultativos siguen parando como al principio», subrayan desde la organización convocante.
La Atención Primaria, la más afectada
La incidencia de la huelga está siendo especialmente notable en los centros de salud de Atención Primaria, donde el seguimiento supera la media regional. En el ámbito hospitalario, los centros de Valdecilla y Sierrallana registran paros significativos, mientras que en el hospital de Laredo la afectación está siendo ligeramente menor.
La principal reivindicación de los facultativos es la creación de un marco normativo específico que reconozca sus particularidades profesionales, una demanda que consideran esencial para garantizar la calidad asistencial y frenar el deterioro del sistema público.
Un conflicto sin visos de solución
A pesar de acumular ya más de un mes de paros en lo que va de año, los médicos aseguran que no hay «desgaste en las cifras» y que la determinación del colectivo permanece intacta. Sin embargo, el estancamiento de las negociaciones con Salud mantiene el conflicto en un punto muerto, afectando directamente a las listas de espera y a la actividad programada en los hospitales cántabros.
Desde el sector médico lamentan que, tras semanas de movilizaciones, la única respuesta de la Administración sea una guerra de cifras que no soluciona los problemas de fondo que atraviesa la sanidad regional.






