La fábrica de Nestlé en La Penilla, en el municipio de Santa María de Cayón, vive horas de incertidumbre tras el anuncio de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectará a 301 trabajadores en España, sin que por el momento se haya concretado el alcance que tendrá en Cantabria.
La dirección de la compañía comunicó este martes la medida a los comités de empresa de sus 13 centros en el país, dentro de un proceso que la multinacional enmarca en una estrategia de reorganización interna. La falta de detalles sobre el reparto de los despidos mantiene en vilo a la plantilla cántabra, una de las más numerosas del grupo, con alrededor de 800 empleados.
Fuentes sindicales reconocen que el ambiente entre los trabajadores es de “preocupación” ante la posibilidad de que el ajuste también impacte en La Penilla, considerada una de las instalaciones clave de la compañía en España.
Un mes de negociación
El calendario del proceso ya está en marcha. En las próximas dos semanas deberá constituirse una mesa negociadora, integrada por 13 representantes sindicales, que previsiblemente contará con presencia de la planta cántabra. A partir de ahí se abrirá un periodo de negociación de un mes para intentar reconducir el alcance del expediente.
Los representantes de los trabajadores afrontan ese proceso con el objetivo de reducir al máximo el número de afectados e incluso evitar salidas forzosas, apostando por alternativas menos lesivas.
Críticas por los beneficios de la empresa
Desde UGT-FICA el rechazo al ERE es frontal. El sindicato considera que la medida carece de justificación en una compañía que mantiene una sólida posición económica y resultados positivos.
En este sentido, recuerdan que Nestlé continúa registrando beneficios millonarios y prevé crecimiento en su actividad, lo que, a su juicio, choca con la decisión de plantear un recorte de empleo de esta magnitud.
Por ello, reclaman a la empresa que retire el plan y explore fórmulas de reorganización que permitan mantener el empleo, evitando medidas traumáticas.
Mientras tanto, en La Penilla predomina la cautela. La plantilla sigue pendiente de conocer si el ajuste afectará de forma directa a Cantabria y en qué medida, una incógnita que marcará las próximas semanas en el centro de trabajo.






