La asociación profesional JUCIL pone en valor la «heroica y decisiva» actuación de los agentes de la Guardia Civil en el rescate de un joven atrapado en la presa del río Pas, en Puente Viesgo (Cantabria). Para la asociación, este suceso es un ejemplo indiscutible de la peligrosidad extrema a la que se exponen los guardias civiles diariamente y una prueba más de la urgente necesidad de que la labor de la Benemérita sea reconocida oficialmente como profesión de riesgo.
Un rescate al límite en el río Pas
Los hechos comenzaron en torno a las 14:00 horas en la zona de Corrobárceno, cuando un joven fue succionado por un sifón de desahogo de la presa, quedando atrapado por una pierna y sometido a una fortísima corriente. Ante la gravedad de la situación, los primeros efectivos de la Guardia Civil de Renedo en llegar al lugar no dudaron en descender por una zona escarpada y sin ningún tipo de aseguramiento, priorizando la vida de la víctima para evitar que fuera arrastrada por el agua antes de que llegara el equipo de rescate pesado.
Durante hora y media de extrema tensión, los agentes mantuvieron a salvo a la víctima en un entorno hostil hasta que, en un dispositivo coordinado con Bomberos del 112, la USECIC de Cantabria y servicios sanitarios, se logró liberar al joven, que fue trasladado al Hospital Marqués de Valdecilla con hipotermia y lesiones graves en una pierna.
«No somos menos que otros cuerpos»
Desde JUCIL subrayan que la intervención en Puente Viesgo no es un caso aislado, sino el reflejo de una entrega que la administración sigue sin recompensar legalmente.
«Nuestros compañeros se lanzaron al cauce de un río y bajaron por un barranco sin pensar en su propia integridad para salvar a un ciudadano. Es incomprensible que, ante escenarios de este calibre, el Ministerio del Interior siga dándonos la espalda y negándonos una clasificación que otros cuerpos policiales ya poseen», declaran desde la asociación.
Una reivindicación de justicia
JUCIL recuerda que la declaración de profesión de riesgo no es un privilegio, sino un acto de justicia que permitiría a los guardias civiles acceder a mejores condiciones de jubilación y protección social, acordes al peligro real que enfrentan.
«El valor de la Benemérita se demuestra en cada rescate y en cada intervención al límite. Exigimos que ese valor sea reconocido por ley. Situaciones como la de ayer en Cantabria son el mejor argumento para decir basta a la discriminación que sufrimos frente a policías autonómicas y locales», concluye la asociación.



