El tablero electoral del Partido Popular en Cantabria ya tiene nombres propios para la cita con las urnas del 29N. Tras intensas conversaciones entre la presidenta autonómica, María José Sáenz de Buruaga, y la dirección nacional de Alberto Núñez Feijóo, la consejera de Presidencia, Isabel Urrutia, ha sido la elegida para encabezar la candidatura al Congreso de los Diputados, mientras que Génova ha tomado la decisión de salvar a la alcaldesa de Santander, Gema Igual, situándola al frente de la papeleta al Senado.
La maniobra atiende a un claro cálculo defensivo para asegurar la presencia popular en las Cortes Generales frente al auge imparable de VOX en la región. Sin embargo, el movimiento de enviar a la regidora santanderina a la Cámara Alta destapa la urgencia de la cúpula del PP por ofrecerle un refugio institucional ante el creciente descontento de los vecinos con la situación de la capital.
Salida para la alcaldesa ante los problemas en la capital
La decisión de que Gema Igual lidere la candidatura al Senado se produce en un contexto de marcado desgaste para el equipo de gobierno municipal. Los continuos sobresaltos en los servicios básicos —con el contrato de basura en el ojo del huracán y deficiencias en las frecuencias del transporte urbano—, sumados a la falta de mantenimiento preventivo en el litoral tras la tragedia de El Bocal y los precintos de pasarelas en los acantilados, han debilitado la figura de la alcaldesa.
En los despachos de Génova son conscientes de que las perspectivas electorales del PP en Santander acusan un claro estancamiento que amenaza su mayoría absoluta de cara a 2027. Mandar a Igual a la Cámara Alta permite al partido rentabilizar su nivel de conocimiento público en las generales mientras se le garantiza acomodo parlamentario en Madrid antes de que el desgaste municipal sea irreversible.
Urrutia para encabezar la papeleta a la Cámara Baja
Por su parte, la designación de Isabel Urrutia para encabezar la lista al Congreso atiende al deseo de Buruaga de situar en la Cámara Baja a un perfil de marcada lealtad orgánica. Tras su paso por la Consejería de Presidencia, Justicia y Seguridad, caracterizado por el continuismo administrativo y la falta de reformas estructurales, Urrutia asume el encargo de intentar aglutinar el voto conservador tradicional.




