Encuentro en el que también estarán presentes los ministerios de Hacienda, de Seguridad Social y de Educación, tiene como fin «fijar la posición del Gobierno en la mesa de diálogo social, en los términos del acuerdo del Gobierno de coalición», s
Elchoquepolítico entre la vicepresidenta segunda del Gobierno español y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y la vicepresidenta primera y titular de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, a cuenta de la derogación de la reforma laboral llevó la relación de Unidas Podemos y el PSOE en el Ejecutivo de coalición que lidera Pedro Sánchez a sus horas más bajas.
Así las cosas, lamesa de diálogo social sobre la reforma laboral, en la que hasta ahora solo figuraba el Ministerio de Trabajo en nombre del Gobierno, inaugurará mañana en la reunión con los agentes sociales el nuevo formato acordado por el PSOE y Podemos para dar entrada en la negociación a los ministerios de Seguridad Social, Asuntos Económicos, Hacienda y Educación.
Por esta razón, este martespor la tarde -y los siguientes- se celebrará una reunión para fijar la posición del Gobierno ante la mesa de diálogo social de los miércoles, a la que asistirán los secretarios de Estado de Empleo, Economía y Seguridad Social. Después, los responsables se reunirán los miércoles por la tarde para preparar el siguiente encuentro.
El propio Sánchez terció para atajar la tensión abriendo la mesa de diálogo social, que hasta entonces había pilotado en solitario la cartera de Trabajo que encabeza Díaz, a más ministerios. Esta nueva alineación y metodología se estrenará mañanamiércoles en la mesa de diálogo social con patronal y sindicatos, pero la verdadera prueba de fuego al estado de salud de la coalición progresista tendrá lugar hoy, con la reunión que Sánchez convocó con las dos vicepresidentas.
Este encuentro tendrá un carácter preparatorio, ya que tiene como fin «fijar la posición del Gobierno en la mesa de diálogo social, en los términos del acuerdo del Gobierno de coalición», según se informó oficialmente desde Moncloa.
En su transcurso de este encuentro también se pondrá negro sobre blanco la nueva «metodología» para la negociación con los agentes sociales. La mesa de diálogo social lleva trabajando desde marzo con los sindicatos y la patronal para pactar un nuevo marco de relaciones laborales que suponga la derogación de la reforma del Gobierno del PP de 2012, lo que está subrayado en rojo en la hoja de ruta del Ejecutivo que lidera Sánchez.
La tensión en torno a la reforma laboral subió de tono hace dos semanas después de queUnidas Podemos denunciase la «injerencia» de Calviño en las negociaciones, lideradas por Díaz, y convocara la mesa de seguimiento del pacto de Gobierno, que terminó sin acuerdo entre las dos formaciones. La propia Yolanda Díaz llegó a admitir que el momento era «delicado», mientras los socialistas repitieron como un mantra que el Ejecutivo es «sólido», restando importancia a las discrepancias y mostrando su convencimiento de que lograrán terminar la legislatura junto a Unidas Podemos.
La posibilidad de aprobar los Presupuestos del año próximo–este próximo viernes concluye el plazo para que los grupos registren sus enmiendas parciales a las Cuentas y calibren si las apoyan o no–alargaría la legislatura hasta 2023, cuando está prevista la celebración de elecciones generales, tiempo más de un año en el que el PSOE confía en mejorar los resultados de las encuestas que ahora pronostican una pérdida importante de escaños para los socialistas, en torno a veinte menos, si bien el CIS mantiene por delante a los socialistas de Pedro Sánchez.
En su pugna con Podemos, Moncloa avanzó que la posición del Ejecutivo ante la reforma laboral estaría «en los términos del acuerdo del Gobierno de coalición», lo que supondría derogar la prioridad de los convenios de empresa sobre los sectoriales, cambiar la subcontratación o simplificar los modelos de contrato.
Más allá de lo recogido en el acuerdo de coalición, la pandemia ha introducido en la agenda otras medidas como el denominado mecanismo de sostenibilidad en el empleo, un nuevo modelo de expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) que sirva de alternativa al despido en crisis.
En ese mismo sentido se pronunció el pasado sábado Nadia Calviño, al fijar cuatro puntos principales en la negociación: simplificación de contratos, adecuada regulación de la subcontratación, reequilibrio de las partes en la negociación colectiva y establecimiento de un mecanismo permanente de flexibilidad inspirado en los ERTE.
Una de las claves de la negociación con los agentes sociales, que llevan meses negociando con el Ministerio de Trabajo, es lograr el apoyo de la patronal, un objetivo que podría ser uno de los motivos que explican la controvertida irrupción de Calviño en las conversaciones. Respecto a los sindicatos, CCOO y UGT esperan que el Ejecutivo no ponga «patas arriba» materias que están ya muy negociadas, como la recuperación de la prevalencia del convenio sectorial sobre el de empresa.
CALENDARIO PARA EL ACUERDO
En lo que al calendario se refiere, el objetivo del Gobierno es lograr un acuerdo inminente para cerrarlo en noviembre, aprobar la reforma en diciembre y que entre en vigor en enero. Moncloa se ha comprometido con Bruselas, en el marco del Plan de Recuperación, a tener lista esta reforma antes de que finalice el año, por lo que apenas quedan unas semanas para conseguir un acuerdo entre las partes.
Esta tarde se reunirán asimismo los secretarios de Estado de Empleo, Economía, Seguridad Social, Hacienda y la secretaria general de Formación Profesional para preparar la reunión con los agentes sociales de mañana. El acuerdo entre PSOE y Podemos también contempla que dichos secretarios se vean las caras todos los miércoles por la tarde para analizar el desarrollo de la mesa de diálogo y coordinar el trabajo de preparación de la siguiente.



