«…y estar, lo que se dice estar, solo estuvo el Racing. Solo. Con su chequera. Y con este pleito van 27. Y ya verán como no es el último», escribe Michel de Diego
El hoy jugador del Numancia, Baltasar Rigo, vino hasta Santander convocado por Manolo Saiz. Lo que Manolo planteaba era imposible. Como su propio contrato multimillonario. O como el plurianual de Unzué. Así que tras entrenar un par de días el jugador tuvo que irse sin firmar ningún contrato. Y emprendió dos pleitos: uno por despido y otro por daños y perjuicios. Rigo no podía haber sido despedido por el Racing, porque primero se le tendría que haber contratado.
Y eso no sucedió. Estuvo a punto, pero no ocurrió. Por eso ha desistido del despido. Manolo Saiz, en aquellos infaustos 40 días que comprometieron gravemente el presente y el futuro del Racing ( los que van del consejo de 22 de junio a la recuperación de facultades el 31 de julio ) hizo a Rigo promesas imposibles de cumplir, como antes a Unzué. Es la misma música. La misma historia.
Hasta que llegó el presidente a explicar que no se pueden hacer milagros, ni firmar contratos estratosféricos. Por eso ninguno de ambos deportistas llegaron a firmar un contrato válido. Y por eso ambos han tenido que reconducir sus reclamaciones iniciales de despido y sustituirlas por las de perjuicios pre-contractuales. Esos sí que son ciertos.
Si a cualquiera de nosotros nos hacen venir hasta aquí para nada, con promesas infundadas e incumplibles, haciéndonos gastar tiempo, ilusión y esfuerzo, excuso decir lo que nos parecería. Por eso hay que pagar los platos rotos. Los platos de Manolo. Otros, los que no se han roto, siguen en la alacena.
Eso sí, Rigo no se quedó corto. Reclamó lo mismo que Unzué: un millón de euros. La diferencia es que el técnico, para venir, había roto su contrato con el FC Barcelona. Rigo no. Por eso en vez de casi doscientos mil euros se ha podido arreglar con veintitrés mil. A plazos, como Unzué. Y sin despido, como Unzué.
Y así será la minuta, claro, porque no ha habido que pagar un millón, sino veintitrés mil. Por daños y perjuicios. El único consuelo del Club es que es un suma y sigue en la demanda de acción social de responsabilidad contra el exconsejero. El de los 40 días de furia. El que ni siquiera se presentó al juicio, pese a estar citado. Fue el jueves día 4, en Social 6, y estar, lo que se dice estar, solo estuvo el Racing. Solo. Con su chequera. Y con este pleito van 27. Y ya verán como no es el último.
Sancho Michell de DiegoReal Racing Club de Santander



