El presidente Diego ha destacado que el reducir un 80 por ciento la fiscalidad sobre las plantas de cogeneración de energía para consumo interno que usen gas natural ha sido posible gracias a las gestiones de su Ejecutivo.
El Ministerio de Industria ha aceptado la propuesta del Gobierno de Cantabria de reducir un 80 por ciento la fiscalidad sobre las plantas de cogeneración de energía para consumo interno que usen gas natural, el denominado céntimo verde, de de 0,65 a 0,15 euros por gigajulio. El anuncio lo ha realizado hoy el presidente cántabro, Ignacio Diego, una vez que ayer recibió la confirmación al respecto por parte del secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal.
Ignacio Diego ha destacado las «gestiones trascendentes» realizadas por su Ejecutivo para reducir el impacto del céntimo verde en varias empresas de la región, especialmente en Sniace, y ha asegurado que si este impuesto era la causa del problema de la empresa, «hoy ya no lo es».
Esta medida, además de a Sniace, beneficiará a otras empresas de Cantabria que también cuentan con plantas de cogeneración de energía con gas, como Solvay, Dynasol o Textil Santanderina, así como a las más de 1.000 de estas características existentes en España.
El presidente regional, que seguirá trabajando para que esta rebaja fiscal se extienda también a las plantas de cogeneración de energía de carbón, ha recordado que él mismo mantuvo sendas reuniones para abordar este asunto, en enero y febrero, tanto con el ministro José Manuel Soria como con el secretario de Estado Alberto Nadal. Asimismo, ha valorado el «trabajo y acierto» del consejero de Industria, Eduardo Arasti, y su equipo para que las negociaciones con el Ministerio hayan fraguado en esta dirección.
El siguiente paso a partir de ahora, ha explicado, es que el Ministerio de Hacienda, a través de la Dirección General de Tributos, ultime la confección del reglamento que establecerá el procedimiento para la «devolución parcial» y con efecto retroactivo del impuesto satisfecho, es decir, la diferencia de 50 céntimos entre la tasa original y la nueva, que Ignacio Diego confía que esté en vigor ya en julio.
El jefe del Ejecutivo ha trasladado personalmente esta noticia al presidente de Sniace, Blas Mezquita, quien, según ha confirmado Diego, ha reconocido y agradecido el esfuerzo del Gobierno para dar salida a los problemas de la empresa.
«La enfermedad de Sniace no son los impuestos»
Sin embargo, a pesar de considerar una «gran noticia» este logro, el presidente cántabro señalado que «la enfermedad de Sniace no son los impuestos» y que la solución de sus problemas corresponde a la propia empresa y a los trabajadores. «Podemos remover el obstáculo de la fiscalidad, pero el gran obstáculo, aún inmóvil, es la viabilidad del proyecto industrial y su condicionamiento ambiental», ha dicho.
En este sentido, ha apuntado que la fábrica de Torrelavega atraviesa por «dificultades importantes» derivadas de su posición dentro de los mercados, entre las que ha citado el estado de sus cuentas, que «vienen parpadeando en ámbar desde hace muchos meses»; las complicaciones para acomodarse a la legislación ambiental europea y española, o su capacidad para innovar e invertir, que «unas veces es brillante y otras ausente».
Por ello, el Gobierno cántabro seguirá colaborando con la empresa, a través de los diferentes grupos de trabajo constitutitos, en otros proyectos que contribuyan a dar «viabilidad a futuro» a Sniace, como la adaptación de su depuradora para que pueda tratar aguas residuales de Torrelavega y la optimización del proceso de depuración de la fábrica.
«Estamos actuando con la mejor voluntad del mundo en fiscalidad, medio ambiente e inversión industrial», ha confirmado Diego, que apuesta por la supervivencia futura de esta empresa «emblemática» de la comarca del Besaya y de Cantabria.
Consolidar la Cantabria industrial
Finalmente, Ignacio Diego ha puesto en valor los esfuerzos de su Gobierno por consolidar y hacer crecer la Cantabria industrial, poniendo a disposición del tejido empresarial cántabro iniciativas y planes de apoyo, y estando «siempre cerca» de sus problemas para ayudar en la búsqueda de soluciones.
«Creemos en la industria, trabajamos por la industria y los seguiremos haciendo», ha apostillado.
El jefe del Ejecutivo ha estado acompañado en rueda de prensa por el consejero Eduardo Arasti, que ha subrayado que los argumentos que Cantabria defendió en las negociaciones con el Ministerio de Industria eran «muy razonables» y han permitido reducir considerablemente el impacto del céntimo verde.
Finalmente, tanto Diego como Arasti han rechazado las críticas vertidas por la oposición durante el proceso de negociación, críticas que hoy quedan «en evidencia». En relación a la situación concreta de Sniace, el presidente regional ha añadido que mientras la empresa, tal y como anunció Blas Mezquita, estaba avocada al cierre en agosto de 2011 por los «problemas medioambientales» que había planteado el anterior Gobierno cántabro, el que él preside es quien está planteando soluciones reales que aseguren su futuro y el de sus trabajadores.



