Título “LA MUJER ROTA”
Género: Teatro
Autor: SIMONE DE BEAUVOIR
Director: HEIDI STEINHARDT
Intérpretes: ANABEL ALONSO
Sala: Pereda
Crítica: Una de nuestras actrices señeras del teatro y cine español, la bilbaína, Anabel Alonso, cuya revalida en los escenarios tuvo su punto importante promocional, en otro monologo estrenado en el antiguo Coliseum de Santander, Un Día Cualquiera” del premio Nobel, Darío Fo y Franca Rame, dirigido por el cántabro, Román Calleja, que la eligió en un casting. Se presenta ahora en el Palacio de Festivales de Cantabria, tras un estreno multitudinario en el Infanta Isabel de Madrid. Lo hace entre dos mujeres, su compañera, Heidi Steinharst , directora y la profunda escritora francesa Simone de Beauvoir, así como un personaje dibujado desde el dolor del fracaso personal.
En una escenografía creada por el también figurinista, Alessio Meloni, concretándose en unas estancias donde la actriz muestra sus diferentes momentos de su drama personal. Mostradas curiosamente con un color y grandeza, como si fuese un elemento adquirido para acentuar la problemática de la mujer en escena. Con aportaciones interesantes de iluminación y sonidos creadoras de mayor ambiente, que ayudan al público adentrase en el destino literario de la Beauvoir.
“La Mujer Rota” perteneciente a una trilogía sobre mujeres descarnadas, de la escritora francesa, nos coloca para acceder al interior de una mujer en la madurez, en una Noche Vieja mientras los sonidos que llegan de la calle, pudieran ser un segundo personaje, la arrancan a hacer un repaso critico propio y de quienes la rodean, al no permitirle descansar.
No es solo dialogo. También en el mismo existe un suspense, pues entrelaza diferentes momentos y gentes.
En un buen monologo, con algunos diálogos desgraciadamente demasiado populares, que pierden fuerza literaria, no es solo lo más importante el autor, que aquí lo es y mucho. Alcanza un protagonismo esencial el intérprete. En esta ocasión se llama la gran actriz, Anabel Alonso, una de las grandes personalidades de la interpretación, dominadora de gesto y voz; esencial en esta obra. En muchos momentos da una credibilidad inusitada. Nos trae hacia su disgusto con su situación vital de forma clara, no solo a mujeres, también a hombres que sentimos ciertos aldabonazos de conciencia.
Pero hay otros momentos, quizás del gusto del gran público, en los que el personaje se convierte en el creado, desde años atrás por la intérprete. En este caso la actriz, Anabel Alonso, empleando algunos de tics marca de la casa, varios de ellos buscando lo humorístico, que a mi juicio no concuerdan con el sentido de la obra.
De todas formas mantiene, eso sí siempre, el interés de un monologo que dura 80ª minutos.


