Para Alfredo Pérez Rubalcaba, a quien cedió el testigo al frente del PSOE, Zapatero, en cambio, solo ha tenido buenas palabras. “Es amigo mío, ha sido uno de mis principales colaboradores, ha ganado un congreso y es muy habil».
ParaAlfredo Pérez Rubalcaba,a quien cedió el testigo al frente del PSOE hace un año y medio, Zapatero, en cambio, solo ha tenido buenas palabras. “Es amigo mío, ha sido uno de mis principales colaboradores, ha ganado un congreso y nadie duda de sus habilidades políticas. Si como expresidente soy respetuoso, como exsecretario general lo soy aún más”, ha explicado.
Su libro rezuma ese respeto. No hay críticas personales, pese a que algunos de sus colaboradores más cercanos no han dudado en cargar últimamente contra las decisiones económicas que tomó Zapatero a partir del 2008. En especial, el exvicepresidente económico,Pedro Solbes, que acusa en su reciente libro (Recuerdos. Ed. Deusto) a su antiguo jefe de no haber sabido valorar en su momento el alcance de la crisis. Al señalar que su“lealtad”le impide entrar en esta polémica, el expresidente ha afeado la conducta de Solbes. “Siento gratitud hacia todos mis ministros, y eso se extiende al vicepresidente económico del Gobierno. Esa es mi manera de entender la lealtad del trabajo en equipo.No voy a polemizarnunca con alguien que haya formado parte de mi equipo. Y si me lo permite, estamos en la presentación de mi libro, no en la de Solbes”, ha contestado Zapatero.
Según sus propias palabras, el texto que ahora publica, y que volverá a ser presentado este jueves por el exprimer ministro británicoTony Blair, “es un testimonio, una explicación sobre la crisis”, sobre sus “decisiones” y “vivencias”, en el que ha intentado trasladar la“máxima sinceridad”y también“autocrítica”.Zapatero se arrepiente, por ejemplo, de haber tardado tanto en utilizar la palabracrisis. Aun así, ha señalado que en ningún momento hubo “engaño u ocultación”.
El libro, por otra parte, también revela que el expresidente fue presionado hasta entres ocasiones, principalmente por la canciller alemanaAngela Merkel, para que solicitara elrescate de la economía española. “Y las tres dije que no. Entendí que una ayuda financiera hubiera sido muy negativa para la recuperación de la economía española. Nos llevará años salir de esta crisis. Si hubiéramos tenido un rescate, nos llevaría lustros”, ha sostenido.
En las más de 400 páginas del texto, lareforma de la Constituciónde agosto del 2011, por la que se introdujo el principio deestabilidad presupuestaria, ocupa un lugar muy importante. Junto al ajuste de mayo del año anterior (fin del cheque bebé, bajada del sueldo de los funcionarios y congelación de las pensiones) fue una de las medidas más difíciles que tuvo que tomar. Pero está convencido de que, sin ella, España, como Italia y Grecia, habría quedado en manos de ungobierno técnico. Aun así, este lunes ha insistido en que la decisión fue autónoma. Aquí, ha dicho, no hubo presiones.
“Fue una decisión personal mía. La situación era tan delicada que tenía que tomar nuevasiniciativas que generaran confianza. Teníados alternativas: hacer recortes sociales o consolidar la estabilidad. Opté por esta segunda medida. El acuerdo de los dos grandes partidos fue también un factor muy positivo. Ya barruntaba que podría haber riesgos máximos, que se canalizaban en un gobierno técnico. Mi responsabilidad era aún mayor porque teníamos elecciones en noviembre de 2011. Y durante la campaña, el rescate no estuvo encima de la mesa. Mi convicción es que la estabilidad presupuestaria es buena. Sé que fue untema doloroso para mi partido, por eso siento un enorme agradecimiento porque respaldara la decisión”, ha explicado.
Por último, Zapatero también ha reivindicado su comportamiento con las partidas sociales. “Mantuve intacto el sistema sanitario y el sistema educativo, llegando incluso ha duplicar la inversión en becas”, ha recordado. EnEl dilema, Zapatero rinde cuentas y se exorciza a su manera.


