Con el objetivo de volver a celebrar la fiesta popular y ser un atractivo. El edificio, situado en uno de los islotes de la playa de Ris y de difícil acceso, se encuentra en estado de deterioro desde principios del siglo XX
FOTO: Vecinos voluntarios junto al alcalde y concejales de Noja frente al islote de San Pedro
Es uno de los edificios más característicos de la Villa de Noja y, sin embargo, su estado se va deteriorando desde hace cien años. Se trata de la ermita de San Pedro, que encaramada a un islote y en avanzado deterioro, lleva al menos cinco siglos contemplando el ir y venir de las olas, soportando la bravura del Cantábrico y observando a los bañistas de la playa de Ris. Un edificio tan conocido y emblemático para el municipio como misterioso, al que ahora, el Ayuntamiento junto a numerosos vecinos voluntarios del pueblo, plantean su recuperación a través de un proyecto para el cual el Consistorio ya ha iniciado la tramitación de los permisos pertinentes. Todo ello, con un doble objetivo: recuperar la fiesta popular y convertirla en un atractivo turístico de la localidad.
Los trabajos que requiere la actuación son duros ya que el paso del tiempo ha hecho mella tanto en la ermita como en sus alrededores. Frondosa vegetación asentada en toda su estructura –fundamentalmente higueras-, agresiones atmosféricas a consecuencia de su enclave, el deterioro causado por el estado de la cubierta del edificio y la falta de elementos de cierre que lo protejan de la entrada de animales y de algunas acciones vandálicas, son los serios problemas que afrontar en la recuperación.
Estos trabajos comenzarían por la limpieza y el desbrozado de la vegetación, para así continuar con uno de los pilares fundamentales del proyecto como es el de habilitar un acceso que permita tanto llevar a cabo los trabajos como visitar la zona. Actualmente, el paso está compuesto por piedras naturales que obligan a escalar para poder acceder al islote al que sólo se puede llegar por mar. Tras esto, lo primordial será realizar una cubierta al edificio, cuyas tejas fueron retiradas hace muchos años, en tiempos de mayor pobreza, para utilizarlas en el retejado de la ermita de San Juan.
Dado el estado de la ermita, gaviotas en su mayoría y algunas garcetas buyeras, se han asentado en la zona generando una gran sedimentación de excrementos que agravan la situación y siendo altamente contaminante.
Festividad y turismo
“La finalidad es que se vuelva a recuperar esta fiesta del mar”, así lo afirma Manuel Alonso, popularmente conocido como ‘Chanquete’, un marinero que forma parte del grupo de voluntarios en la recuperación de la ermita. Una acción que lleva reivindicando durante años y con la que dice sentir “mucha ilusión” porque salga adelante.
Por su parte, el alcalde Díaz, cree que esta actuación sería “muy beneficiosa” para el municipio ya que contaría con un atractivo turístico singular que daría aún más personalidad al conjunto de la zona de Ris, y sobre todo, recuperaría un emblema “muy sentido para los nojeños”.
Historia desconocida y trágica
La ermita de San Pedro es un edificio muy conocido por propios y extraños, pero que poco se sabe de ella. La primera referencia que se tiene de la misma es la de una rehabilitación que se realizó a finales del s. XVI, existiendo pocos más datos sobre su historia, la cual, está unida a la tragedia.
Cuentan los mayores de Noja, como Luciano Rodríguez, que hace “muchos años” recuerda haber escuchado que se celebraba una fiesta en honor al patrón a la cual había que llegar en barca. Sin embargo, esta celebridad se dejó de realizar a finales del s. XIX o principios del s.XX, debido a que un temporal volcó una de las barquillas causando la muerte de uno de sus pasajeros. Tras esta tragedia, no hay constancia de que volviera a tener lugar la festividad, perdiéndose así el recuerdo en el tiempo.
Con la recuperación de la ermita, se pretende volver a celebrar esta fiesta y recuperar así una tradición popular.


