En cuanto al planteamiento técnico, la solución está clara: sí. Realmente, ya existe de manera legal una obligación de vacunarse contra muchas enfermedades, sobre todo desde el punto de vista pedriático.
Desde que la pasada semana se supiera que ya está cada vez más cerca lavacuna del coronavirus, el interrogante ético y legal ya está sobre la mesa de muchos políticos y expertos en salud: ¿sepuede y se debería forzara la población española a servacunado del coronavirus?
En cuanto al planteamiento técnico, la solución está clara: sí. Realmente,ya existe de manera legal una obligaciónde vacunarse contra muchas enfermedades, sobre todo desde el punto de vista pedriático.
Ahora bien, no es obligatorio vacunarse contra algunas enfermedades que no se consideran tan letales para la población, como la gripe común, el rotavirus, el meningococo B, el papiloma humano… Sí lo son la hepatitis B, tosferina, polio, difteria, tétanos, sarampión, rubéola, varicela…
¿Qué pasará con lacovid-19y elcoronavirusSARS-coV-2? Pues el dilema moral comienza a raíz del gran daño conocido que ha causado esta enfermedad en el mundo entero, conmás de 1,3 millones ya de fallecidosen el planeta. Además, la economía global está tocada por los descensos de actividad y la humanidad, en general, sufre uno de los grandes golpes de su historia.
En España, está claro, no se ha hablado aún en el plano político de una obligación como tal. El Ejecutivo de coalición PSOE-Unidas Podemos lo que está planificando es la compra de millones de dosis, como las 20 para lavacuna de Pfizer, que será la primera, así como otras 30, se esperan, de lavacuna de Astrazeneca-Universidad de Oxford.
Después llegará la población general, y ahí es donde aún no se ha abierto el debate. Sí lo han hecho medios, expertos y profesionales, que suelen coincidir con la misma conclusión: se debería obligar y los ciudadanos deberían, voluntariamente, acudir a los centros homologados para vacunarse. Pero llegar a la obligación real y efectiva no es vista con buenos ojos porque supondría un ejercicio de imposición, además de una recomendación de salud mal entendida.
También se considera que daría argumentos a los siempre peligrosos colectivos deantivacunasy seguidores de lasteorías de la conspiración, que creen que las vacunas son peligrosas o que incluso pueden ser herramientas de control gubernamental a los ciudadanos.
No se descarta que, además, el Gobierno afrontaría problemas legales de plano constitucional en caso de querer imponer la vacunación. Algo que, insistimos, no está sobre al mesa de momento. Entre otras cosas porque, no olvidemos, será complicado hacerse con los casi 50 millones de dosis que harían falta para lograrlo.
Tampoco hay que olvidar que la vacuna será efectiva, como la de la gripe, durante unperiodo corto. Se estima que unos 4-6 meses, ya que la covid podría llegar a ser una nueva enfermedad considerada ‘estacional’. Es decir, que va y viene en distintas épocas del año porque lainmunidad no es definitivay que el virus, en sí, es capaz de mutar, por lo que nuestros anticuerpos no serían efectivos ante una nueva cepa del virus.


