El acusado, que no puso en ningún momento impedimentos a su detención, ofreció a su llegada a la Comisaría de El Natahoyo un relato «poco coherente» de las razones que le llevaron a prender fuego al banco, según explicaron portavoces policiales.
Un ovetense (santanderino según informaciones de la Comisaría de Policía) de 38 años de edad y con antecedentes penales prendió fuego ayer, alrededor de las doce y media del mediodía, a la oficina del Banco Santander situada en el número 1 de la plaza Florencio Rodríguez Rodríguez, en el edificio del antiguo Banco Gijón. Los trabajadores de la entidad lograron salir de la sucursal al percatarse de lo que sucedía sin que hubiera que lamentar daños personales, según informa en su edición de hoy La Nueva España.
El acusado, que no puso en ningún momento impedimentos a su detención, ofreció a su llegada a la Comisaría de El Natahoyo un relato «poco coherente» de las razones que le llevaron a prender fuego al banco, según explicaron portavoces policiales. Así, si bien en un primer momento el detenido aseguró que había tratado de incendiar la sucursal para mostrar su repulsa ante la actitud de los bancos en plena crisis, posteriormente, al ser preguntado acerca de su situación personal, el ovetense -que en la actualidad reside en Cantabria y que estaría estos días de paso en la región- concluyó que «no sabía por qué lo había hecho». Lo que sí pudieron constatar los agentes de la Policía fue que se encontraba en estado ebrio, lo que podría haber condicionado su actuación.
Según el relato de los testigos, el detenido accedió al banco llevando consigo una mochila de deporte en la que escondía una bolsa de plástico con gasolina. «No lo conocíamos de nada, pero en un primer momento su apariencia era de una persona normal. La bolsa la puede traer colgada cualquiera que venga del gimnasio», relataba una de las trabajadoras de la oficina. Fue un compañero suyo el que dio la voz de alarma pocos segundo después de la entrada del acusado en el banco. «Vio que estaba abriendo la bolsa y echando líquido al suelo y a las sillas cercanas a mi mesa; alguien empezó a gritar que saliéramos de la oficina, así que cogí a la clienta a la que estaba atendiendo y me fui sin parar siquiera a por mi cartera», relataba la empleada. Con las prisas «resbalé y me caí, pero me ayudaron a levantarme. El chico venía hacia mí con la bolsa como si quisiera echarme gasolina encima, pero gracias a Dios también él resbaló y no me alcanzó», concluía esta trabajadora aún conmocionada por lo sucedido. La mujer, según constató la Policía, tenía restos de gasolina en su ropa.
Un trabajo de más de una hora para ventilar la oficina
Los Bomberos del Ayuntamiento de Gijón trabajaron durante más de una hora en la oficina del Banco Santander incendiada en el mediodía de ayer en la plaza Florencio Rodríguez Rodríguez. Después de apagar las llamas los operarios -en la foto- ventilaron la oficina para facilitar el trabajo de los agentes de la Policía Científica.


