SLa jornada de apoyo a Ceuta celebrada ayer en Santander terminó dejando una de las imágenes más llamativas de la tarde: los participantes en la contramanifestación convocada por colectivos de extrema izquierda ante la Delegación del Gobierno tuvieron que abandonar el lugar escoltados por la Policía y en autobuses ante la tensión generada en las inmediaciones.
La concentración de apoyo a Ceuta había reunido a miles de santanderinos en la Plaza del Ayuntamiento, en una movilización en defensa de la ciudad autónoma y de la soberanía española frente a Marruecos.
Mientras la Plaza del Ayuntamiento se llenaba de ciudadanos, los colectivos antifascistas decidieron organizar una contramanifestación «contra el racismo» ante la Delegación del Gobierno en Cantabria.
Una contramanifestación con el respaldo de Casares
La presencia de estos grupos ante la Delegación del Gobierno adquiere especial relevancia por el papel desempeñado por su máximo responsable en Cantabria, el socialista Pedro Casares.
Casares fue precisamente quien en las horas previas salió públicamente a defender la actuación de la Delegación del Gobierno en relación con las concentraciones convocadas por la situación de Ceuta.
La celebración de la contramanifestación frente a la Delegación contrastó así con las dudas y polémicas generadas previamente en torno al acto de apoyo a Ceuta convocado en la Plaza del Ayuntamiento.
Para los asistentes a esta última concentración, resultó especialmente significativo que mientras miles de ciudadanos acudían a defender a Ceuta, los colectivos de extrema izquierda pudieran organizar una movilización en sentido contrario prácticamente en el mismo momento y lugar.
De la protesta a la evacuación policial
Una vez concluida la concentración de la Plaza del Ayuntamiento, numerosos asistentes se desplazaron hacia las inmediaciones de la Delegación del Gobierno.
Fue entonces cuando se vivieron los momentos de mayor tensión de la jornada. Los participantes en la contramanifestación recibieron abucheos y gritos por parte de ciudadanos que se encontraban en la zona.
La situación obligó a la Policía a intervenir para evitar que los incidentes fueran a más y garantizar la seguridad de los manifestantes.
Finalmente, los participantes en la contramanifestación fueron evacuados de la zona escoltados por agentes policiales y trasladados en autobuses.
La imagen resultó especialmente significativa después de que durante toda la jornada los colectivos de izquierda hubieran reivindicado su presencia en la calle como una respuesta frente al supuesto avance del racismo.
Casares, en el centro de las críticas
La actuación de Pedro Casares se convirtió también en uno de los principales focos de las críticas de los asistentes a la concentración por Ceuta.
El delegado del Gobierno defendió que no se había prohibido ninguna concentración y apeló a que las movilizaciones se desarrollasen pacíficamente.
Sin embargo, para los ciudadanos que acudieron a la Plaza del Ayuntamiento, la cuestión es otra: mientras se ponían obstáculos políticos al acto de apoyo a Ceuta, la extrema izquierda pudo concentrarse ante la Delegación del Gobierno y terminó necesitando protección policial para abandonar el lugar.
Una situación que ha provocado numerosas críticas hacia Casares y hacia el papel de la Delegación del Gobierno durante una jornada en la que Santander volvió a convertirse en escenario de una fuerte confrontación política.
Las imágenes de la salida de los manifestantes escoltados por la Policía han terminado convirtiéndose en el símbolo de una tarde marcada por la tensión entre dos posiciones enfrentadas: quienes salieron a la calle para defender a Ceuta y quienes decidieron responder con una contramanifestación desde la izquierda.
Santander habló ayer en las calles. Y la imagen final fue la de los participantes de la contramanifestación abandonando la Delegación del Gobierno bajo protección policial.





