El Racing sentenció en una contra en la que el balón cayó a los pies de Nieto que batió a Orlando con un disparo cruzado, que salió por un agujero de la red, pero el colegiado concedió el tanto a instancias del juez de línea.
El Real Oviedo volvió a dejar escapar el liderato tras perder, 2-3, con el Racing de Santander. Lo peor es que lo hizo dando una mala imagen, sobretodo en la primera mitad y con una reacción insuficiente en la segunda. Los de Paco Fernández ya ganaban 0-2 a los 14 minutos y pese a que Cervero acortó distancias de penalti no fue suficiente y menos el tanto de Alain en el descuento.
Los azules salieron con la alineación prevista, con Annunziata como segundo punta por detrás de Cervero.
El partido comenzó como se esperaba con el conjunto local queriendo el balón y el Racing esperando para tratar de sorprender a la contra. Eso dio frutos pronto a los de Paco Fernández, que en la primera acción de ataque, a los 8 minutos, se adelantaron en el marcador. Koné centro desde la izquierda y Lafuente en el área cabeceó al fondo de la red.
Los azules acusaron el golpe y estuvieron a punto de encajar el segundo en un balón al área que Javi Soria remató al borde del área pequeña y tras varios rechaces en jugadores de ambos equipos acabó saliendo fuera por poco.
Si acertaron los cántabros poco después. Un saque de esquina botado por Rubén Durán lo remató solo en el primer palo Andreu al fondo de la red poniendo el partido en clara franquicia para los visitantes.
Los de Granero intentaban llegar combinando, pero no eran capaces de dar dos pases seguidos y las recuperaciones del Racing en el centro del campo se convertían en peligrosos contraataques, que sorprendían a los oviedistas, muy desorientados y tocados por los dos goles encajados.
El conjunto azul lo intentaba y tenía el balón de forma infructuosa, ya que le faltaba claridad de ideas en los metros finales carecía de ideas y fallaba una y otra vez en el último pase. Los de Paco estaban cómodos en el partido y Sotres apenas tenía que intervenir. Además, los locales desperdiciaban todas las acciones a balón parado, en las que eran incapaces de rematar.
Los visitantes hacían más peligro por las bandas que los azules, donde solo Eneko parecía intentarlo, mientras que Susaeta acababa metiéndose hacia el centro, donde la acumulación de jugadores de los dos equipos hacía imposible que hubiera espacios para crear acciones de cierto peligro.
El partido era un querer y no poder de los oviedistas ante un Racing muy serio y ordenado que creaba peligro y dispuso de varios saques de esquina en los que los visitantes creaban mucho peligro.
Los dos equipos se fueron al descanso en medio de una pitada de los seguidores azules, que veían con impotencia como su equipo estaba a merced de un Racing mejor plantado en el campo. Los oviedistas en el primer tiempo ni defendieron bien, ni fueron capaces de atacar con peligro y su juego era previsible y fácil de neutralizar. Además, en la mayor parte de las acciones acababan con balones largos a Cervero, que casi nunca encontraban el objetivo.
En el descanso Granero dejó en el vestuario a Susaeta y Annunziata y dio entrada a Sergio García y Alain. Además del cambio de hombres, el conjunto azul comenzó a jugar más directo y Alain y Cervero lograban conectar en mas ocasiones con el balón. Además, la velocidad de Sergio García era más peligrosa para la zaga cántabra, como en un centro que Oriol estuvo a punto de marcar en su portería al intentar despejar.
El conjunto azul en los minutos iniciales del segundo tiempo hizo más peligro que en todo el primer tiempo y dio más sensación de peligro. No obstante, el partido era de ida y vuelta y el Racing esperaba por una contra para sentenciar.
Un disparo de Eneko desde el borde del área fue otro aviso de los locales. A los 65 minutos el árbitro sancionó con penalti un derribo a Cervero en el área. El propio delantero transformó y acercaba a los suyos en el marcador.
El conjunto azul se volcó sobre la portería del Racing, pero se encontró con el contratiempo de la expulsión de Cervero por dar un manotazo a Oriol cuando ambos estaban en el suelo.
El Racing sentenció en una contra en la que el balón cayó a los pies de Nieto que batió a Orlando con un disparo cruzado, que salió por un agujero de la red, pero el colegiado concedió el tanto a instancias del juez de línea.
El tercer gol de los cántabros sentenció un partido en el que los azules desperdiciaron toda la primera mitad, con un juego lento y previsible. La reacción de la segunda mitad no fue suficiente, además de jugar los últimos 20 minutos sin Cervero.


