El acto estuvo presidido por Miguel Ángel Serna, Consejero de Educación, Cultura y Deporte Del Gobierno de Cantabria, en representación del Presidente, Ignacio Diego.
JOSÉ LUIS RUIZ VIDAL, miembro de la Sociedad Cántabra de Escritores, ha presentado en el Salón del Gran Casino del Sardinero‘Y… el verso llegó a mi vida’, su tercer libro de poemas tras los anteriores‘Desde Navajeda a Báscones con amor’(2008), y‘Santander, linda paloma’(2010).
El acto ha tenido lugar el martes 2 de octubre de 2013, y estuvo presidido por D. Miguel Ángel Serna, Consejero de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria, en representación del Presidente, D. Ignacio Diego, que prologa el libro, junto al Alcalde de Santander, y que excusó su asistencia porque asuntos urgentes le reclamaban en Madrid.
Coordinó el acto Dª Delia de los Ángeles Laguillo, Presidente de la Sociedad Cántabra de Escritores, quien esbozó la biografía del autor, y recitó algunos poemas suyos. También participaron varios amigos y compañeros de la SCE, como Gema Rebolledo, Marino Pérez Avellaneda, Isabel Rodríguez, Pilar Iglesias, así como el propio Ruiz Vidal.
Contó el acto con la actuación estelar del rabelista Paco Cossío, presidente de la Asociación de Mayores ‘Eulalio Ferrer’, el cual interpretó ‘Turdion’, ‘Les amants de Saint Jean’, y‘Santa María’, la cantiga nº 100 de Alfonso X el Sabio, ante un salón abarrotado de público.
ÚLTIMA HORA. Junto al largo listado de premios y distinciones conseguidas por José Luis en su vertiente de poeta, que desgranó Delia Laguillo en su presentación del autor, hay que añadir uno más que le ha sido comunicado al día siguiente del acto. Se trata delTercerPremioen elXV Certamen Literario ‘Letras de Baños’,de Baños de Montemayor en Cáceres, al que presentó tres de sus últimos poemas, una quintilla y dos sonetos, cuyos títulos son: ‘Optimismo’, ‘El día que’, y ‘El huésped’ (MPA).
OPTIMISMO
Sin intentar presumir,
me siento tan sano y fuerte
que, con un poco de suerte,
espero poder vivir
hasta el día de mi muerte.
Por ser alegre y festivo,
tanto a la vida me aferro
que, en mi sueño más furtivo,
he decidido estar vivo
hasta el día del entierro.
Pedí precio por la caja
para tan magna ocasión,
y aprendí que la mortaja,
como no lleva rebaja,
me va a costar un riñón.
Después de pensar un rato
logré, por fin, discurrir
un remedio muy sensato
que, además, sale barato:
¡¡Ya no me quiero morir!!
EL DÍA QUE…
El día que me diste tu virtud
el cielo se desgrana en mil colores
de auroras boreales; ruiseñores
le cantan a tu hermosa juventud.
El día que te tuve en plenitud,
desnuda entre mis brazos pecadores,
el fuego de tus pechos “redentores”
ensalma cualquier duda o inquietud.
El día que tu cuerpo me entregabas
buscando mi pasión, con ansia loca,
perdida en la ternura y desenfreno.
El día que dijiste que me amabas,
(gozando con la gloria de tu boca),
pensé ¿Qué importa ya si me condeno?
EL HUÉSPED
Llegó con gran sigilo y a la chita,
y así se fue colando, con desgana,
cambiando mi presencia (antes lozana)
por esta imitación que, hoy, me acredita.
La piel, que antes fue tersa, ya marchita,
la risa, menos firme y soberana;
me encuentro, al despertar una mañana,
con un desconocido “que me habita”.
A veces socarrón, otras cansado,
me espera cada día en el espejo
mirándome en silencio, (es educado).
Su imagen familiar; triste bosquejo
de aquel que fue gallardo y muy osado.
No sé que hacer con él ¡solo es un viejo!


