El nuevo horario decretado -sin consultar a los usuarios- impide que todos los ciudadanos con obligaciones matinales no puedan acudir a este centro cultural. La red abrirá de 9 a 14,30 horas.
La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Santander ha tomado una decisión polémica que contrasta con el slogan de ciudad inteligente que se promueve reiteradamente desde la institución municipal. El alcalde Íñigo de la Serna ha avalado la iniciativa del concejal de Cultura en el sentido de que la red de bibliotecas de la ciudad -incluida la de Santander de la calle Gravina, 4- cierren por la tarde, que era su horario habitual después de decretarse el cierre en horario de mañana. Así, desde el 1 de julio hasta el 6 de septiembre el horario único será de 9 a 14,30 horas.
Santander pasa a ser la única ciudad de España que no ofrece servicio de bibilioteca y hemeroteca por las tardes, además de ser otra excepción en cuanto a cerrar en el resto del año por las mañanas. Desde hace décadas el horario de la Biblioteca Municipal, colidante con la Menéndez Pelayo, fue siempre en horario de mañana y tarde.
El nuevo horario decretado -sin consultar a los usuarios- impide que todos los ciudadanos con obligaciones matinales no puedan acudir a este centro cultural. Por otra parte, como ciudad de verano -y una vez decretado la apertura durante medio día- «lo lógico es que el horario para la bilblioteca y hemeroteca sea de tarde ya que la mañana se dedica a otros menesteres o acudir a la playa, mientras las tardes de seis a nueve treinta representa un horario óptimo para el gran público», han opinado usuarios para esta redacción.
Sin duda, la decisión de Cultura refrendada por el alcalde abre una polémica que choca frontalmente con las iniciativas municipales de promocionar la imagen cultural de la ciudad. Es evidente que una ciudad que no abre sus bibliotecas durante todo el día o en verano cierra por las tardes, no es un ejemplo a nivel nacional.
Al mismo tiempo que se expresa este malestar, se añade la situación de los servicios hemerográficos que se encuentran, a nivel técnico, en «estado deplorable», añadiéndose que hasta las «meherotecas más modestas de España ofrecen servicios más óptimos».


