Título: “HIMNO VERTICAL”
Género: Concierto de cante flamenco
Presentación;: ROCÍO MÁRQUEZ
Intérpretes: ROCÍO MÁQUEZ Y PEDRO ROJAS (músico, Guitarrista)
Organización: PROGRAMACIÓN CULTURAL DE LA UIMP EN SANTANDER.
Crítica: De nuevo estos miércoles del mes de julio 2026, la UIMP programa en el Teatro Casyc, en colaboración con la Fundación Caja Cantabria, a su manera, todo un acontecimiento artístico. En este caso, una de las cantaoras más grandes en la actualidad del flamenco, se ha dado cita en su escenario para mostrarnos, si es que alguien sigue pensado, que el género ya es un coto cerrado, que es todo lo contrario. Todavía queda un amplio camino para la evolución. Demostrado sin ambages por esta excepcional artista y su músico de cabecera, Pedro Rojas, que rezuma estilo, conocedor imperturbable de los diferentes palos.
Un flamenco desparramado por todos los poros por Rocío Márquez, nos lleva en su evolución a unas interpretaciones, donde el dolor se muestra y se echa mano, de alguna manera, al hecho religioso. A veces un rezo recitado, otras un grito cargado de ecos, en búsqueda de una esperanza.
En una atmósfera mística siguiendo una liturgia; así nos atrae la presencia de ambos artistas en escena, desde el inicio del concierto. Una voz diferente de lo habitual y la guitarra española, muchas veces escondida por la eléctrica de Rojas, marcan la velada. Con una iluminación, protagonista máximo del recital, con la creación de lugares y ambientes a veces hasta mágicos, nos adentran, entre voz y sonido en primer plano en toda la liturgia; sí en el flamenco, pero lleno de novedades.
De entrada no hay alegría, se incide en el fondo, lo que los profesionales denominan lo “jondo”, que no es otra cosa que la hondura en la expresión.
También responde al título. Si los flamencos tuvieran un himno religioso oficial, este sería interpretado por la voz de la Márquez, para mayor gloria. Desde la rabiosa vanguardia, eso sí respetando las raíces.
Asistimos por tanto a la belleza del dolor, aunque parezca mentira, a la acidez de la crítica. La personal visión de la interpretación de los fandangos, pero sobre todo acentuar el drama implícito. Y en el final la propina, en la que la Márquez se arranca por lo clásico, con una voz que llena recinto.

