La coalición electoral de PP+Cs obtendría en julio dos escaños menos de los que consiguió el PP solo en 2016.
Los vascos apoyan la gestión de los nacionalistas y de los socialistas durante el estado de alarma y el próximo 12 de julio concederán al lehendakari Íñigo Urkullu una mayoría de gobierno fortalecida, al reforzarse en las urnas tanto el PNV como el PSE. También EH-Bildu crece durante la pandemia, mientras que Unidas Podemos, el PP y Ciudadanos se debilitan considerablemente en Euskadi.
Al menos, esas son las conclusiones del gabinete demoscópicoKey Data en su Observatorio Continuo–undesk researchque pondera los ocho grandes sondeos publicados sobre las autonómicas vascas–, tras el aplazamiento de esa cita electoral a causa de la emergencia del coronavirus. Un retraso que en realidad ha beneficiado al Partido Popular, puesto que cuando se convocaron los comicios (previstos inicialmente para el 5 de abril) estalló una guerra entre las direcciones del PP nacional y vasco que se saldó con la defenestración de Alfonso Alonso; un penoso espectáculo que penalizó al partido entre el electorado de derechas.
PP+Cs obtendrían dos escaños menos que el PP solo en 2016, y perderían un 29% de sus votantes
No obstante, ni siquiera ese largo intervalo vírico ha reconciliado a los vascos conservadores conPablo Casado y su empeño en aliarse con la formación de Inés Arrimadas, ya que la coalición electoral de PP+Cs obtendría en julio dos escaños menos de los que consiguió el PP solo en 2016. Además, la suma de sus votos válidos se reduciría en un 29% (o 3,5 puntos porcentuales) con respecto a los resultados de las anteriores autonómicas



