El 40% de la deuda corporativa está en manos de compañías incapaces de devolverla a medio plazo, afirma un informe del Fondo Monetario Internacional
La preocupación del FMI por la deuda empresarial de los países de la periferia no es nueva. En abril, durante suAsamblea de Primavera,advirtió de que el endeudamiento de algunas grandes corporaciones de España y Portugal se había vuelto “insostenible”. Y ahora sigue insistiendo en el tema, aunque ampliando el foco también a las pymes. Según expone suinforme de Estabilidad Financiera, dos tercios de la deuda corporativa en ambos países está en manos de compañías con una ratio de deuda relativa a sus activos igual o superior al 40%. Es decir, hipotecadas hasta los dientes. Por cada 100 euros que poseen en activos, deben al menos 400.
El endeudamiento no solo se limita a aquellos sectores donde floreció la especulación y los riesgos suicidas durante los años de la burbuja, como la construcción y el inmobiliario. Según la institución que dirigeChristine Lagarde,afecta también al sector manufacturero, que incluye la industria, las energéticas y las tecnologías de la información. Son además las pymes las que más presión están sintiendo porque su acceso a la financiación es complicado que el de las multinacionales y los tipos de interés más caros.
No es ningún secreto que cientos de empresas están cerrando en todo el país. Un estudio de la agencia de calificación de riesgosAxesoraseguraba hace unos meses que en el primer trimestre del 2013 se batió un récord de quiebras, después de que 2.564 compañías se declararan en suspensión de pagos. Pero la previsión del FMI es que la sangría continúe a menos de que se tomen medidas drásticas. El 40% de la deuda empresarial corporativo está en manos de compañías que “serán incapaces devolverla a medio plazo a menos que lleven a cabo ajustes para reducir su deuda, sus costes operativos o sus gastos en capital”. Según el Banco de España, en el segundo trimestre del año la deuda total equivalía al 92% del PIB.
Esta situación ha agravado la ya de por sí delicada salud de los bancos. “Estas presiones sobre el servicio de la deuda, unidas al débil contexto económico, han hecho que aumenten los préstamos impagados, empeorando la calidad de los activos en los balances bancarios”, dice el Fondo refiriéndose aEspaña, Portugal e Italia.Y eso ha hecho que los bancos, en un círculo vicioso, suban los tipos de interés “en respuesta al aumento del riesgo de los préstamos bancarios”.


