Lo mismo ocurrirá en Nochevieja, cuando muchos cántabros (turistas) salían de la comunidad para pasar el fin de año en otros países. Esta vez no podrá ser.
La publicidad nos presenta estos días que puede ser fácil volver a casa por Navidad. Nada menos cierto. A pesar de que esta oleada está descendiendo veetiginósamente -en Cantabria hace diez días casi alcanzábamos los cuatro mil contagiados, cuando hoy hemos bajado de los dos mil- muchos cántabrosque, por motivos de trabajo o estudios, residen en el extranjero y anhelan, como es lógico, el reencuentro familiar en un año de marcada distancia y sensación de soledad por la grieta abierta por la pandemia, con toda seguridad no podrán viajar, como quisieran, a su tierra y reencontrarse con sus familiares más allegados.
Las condiciones de desplazamiento establecidas en los países, también en España, como freno a su propagación, se han erigido en un escollo en el regreso en unas fechas esperadas, de sentida emoción. Y esto, a estas alturas, lo saben todos, familias y los que quieren volver a casa por Navidad.
A finales de noviembre, el Ministerio de Sanidad dictó un requisito que, en ese momento, sorprendió a numerosos viajeros con la posibilidad de perder vuelos concertados. La obligación de presentar a la hora de facturación o embarque el resultado negativo de una PCR con 72 horas de antelación a la llegada a España planteó un dilema, en el mejor de los casos, o un problema de paciente solución que trastocó planes con el billete en la mano.
Con un protocolo homologado desde el Ministerio de Sanidad, sin exigencias diferenciadas en función de la distancia con España, el cumplimiento del margen de las 72 horas en las PCR negativas se observa como tarea complicada para los residentes en puntos alejados.
Los decididos a salvar trabas y con posibilidad de llegar a tiempo de cumplir el criterio de entrada sanitario se exponen a un segundo obstáculo, algo menor en algunos casos pero que para la mayoría es importante como es el costo para sus bolsillos, aunque los gastos sean compartidos por la familia.
Lo mismo ocurrirá en Nochevieja, cuando muchos cántabros (turistas) salían de la comunidad para pasar el fin de año en otros países. Esta vez no podrá ser. Otros años por estas fechas, los vuelos deRyanaira las principales capitales europeas -Londres, Roma, Milán, Berlín, así como otros destinos- ya no tenían plazas libres por el importante número de cántabros que viajaba a estas ciudades, especialmente para los días de Nochevieja y Año Nuevo.


