Uno de cada cuatro jóvenes se ve excluido de un sistema profesional cualificado por la elevada tasa de abandono escolar. Kystyna Szumilas presentó el modelo que el gobierno de su país implantó después de la etapa comunista.
Montserrat Gomendio, secretaria de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, ha dicho durante la inauguración del curso de la UIMP “Educar en el siglo XXI” que “nuestro país debe sumarse a las reformas que de manera gradual han tenido lugar en el resto de Europa y que han apuntado hacia una mejora académica de los estudiantes para remontar los últimos puestos donde nos sitúa el Informe PISA”. El resto de países de la Unión Europea tiene actualmente una tasa media de abandono del 13 por ciento.La ministra de Educación de Polonia, Kystyna Szumilas, ha participado también en este curso para presentar el modelo de reforma educativa que el gobierno de su país implantó después de la etapa comunista. Esta reforma, que comenzó en 1999, facilitó situar a Polonia entre los mejores rendimientos en exámenes internacionales, sin aumentar la inversión. Además, es uno de los estados miembros con menos abandono escolar (5 por ciento).En referencia al régimen político anterior, dijo que “el sistema educativo en Polonia durante el comunismo diferenciaba entre los que estudiaban para ser técnicos y profesionales y aquellos que se especializarían en oficios y se convertirían en mano de obra cualificada. Para revertir el desempleo juvenil, el Estado fomentaba especialmente el segundo tipo de formación, cuya orientación comenzaba de manera temprana, lo que dejaba a la mayoría de los estudiantes con escasas posibilidades de aprender conocimientos generales, importantes para el progreso individual y social”. “Los resultados en los exámenes era pobres y sólo el 20 por ciento de los estudiantes iba a la universidad. Por eso las reformas se encaminaron a disminuir la cantidad de alumnos de las escuelas de oficios” añadió.Durante su intervención, la ministra polaca ha explicado que “el sistema anterior se dividía en dos niveles: la escuela primaria, que duraba ocho años, y el liceo, de cuatro. Para evitar cambios tan abruptos, se introdujo el Gymnasium para jóvenes de 13 a 16 años, partiendo en dos ciclos la educación secundaria. Se convirtió en un símbolo de la reforma que permitía a la vez que el sistema educativo fuera más progresivo y más efectivo”.Datos de la reforma educativa indican que tras una evaluación en matemáticas, Polonia pasó de 470 puntos en el año 2000 a 490 en 2003, y 495 en 2006. El examen 2009 sitúa al país en el puesto décimo cuarto en el ranking mundial en la misma materia.


