En su comunicado responde a las críticas recientes de grupos ecologistas. En relación con las informaciones aparecidas en medios de comunicación en los últimos días.
En relación con las informaciones aparecidas en medios de comunicación en los últimos días, que se hacen eco de las denuncias de distintos grupos ecologistas por diversas actuaciones llevadas a cabo por la Dirección General de Montes y Conservación de la Naturaleza (DGMCN), esta Dirección General informa de lo siguiente:Pista de RozadíoRespecto a la pista de Rozadío, en primer lugar debe hacerse constar que no se encuentra en el Parque Natural Saja-Besaya ni en ningún otro espacio de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Cantabria (incluida la Red Natura 2000).El proyecto de la obra que ahora se ha cuestionado se remonta al año 2009 y fue aprobado entonces por el Ministerio de Agricultura, que ha financiado la obra en su totalidad. En 2010 fue modificado dicho proyecto y posteriormente adjudicado a TRAGSA, que inició se ejecución en marzo de 2011; es decir meses antes de que se constituyese el actual Gobierno regional.La ejecución de dicha obra, que parte de una pista ya existente, se enmarca dentro de un proyecto a escala regional de mejora de accesos a diferentes Montes de Utilidad Pública. Dicho proyecto cuenta con todos los informes necesarios y, más concretamente, con el informe favorable en cuanto a la afección a la Red Natura 2000.La motivación principal para su ejecución es la prevención de incendios forestales ya que la comarca del Nansa está clasificada, de conformidad con el INFOCANT, como de riesgo muy alto. En esta comarca, al igual que en otras de Cantabria, la DGMCN realiza distintas acciones dirigidas tanto a prevenir la existencia de incendios forestales como a minimizar su riesgo potencial una vez producido.Concretamente, el objeto de la pista en materia de incendios es doble. Por un lado proporciona acceso con medios de extinción terrestres a una ladera de notables dimensiones que hasta ahora era inaccesible y que sufre incendios forestales de forma recurrente, lo cual impide su adecuada evolución ecológica. Por otra parte, la pista, al trazarse a media ladera, supone en sí misma un eficaz cortafuegos.Además, supondrá un punto de apoyo básico en la futura ordenación de esta ladera, tratando de garantizar la evolución ecológica aguas abajo de la misma mientras que la parte alta se dirigirá esencialmente a pastizales altos de elevada calidad en mosaico con rodales arbóreos.Obviamente la pista aporta otros beneficios al monte y a la población rural más allá de los estrictamente vinculados a la prevención de incendios forestales.En lo que concierne a su ejecución se ha de indicar que su longitud es de 6 Km y su trazado el característico de una pista de la alta montaña cantábrica. No obstante, sí es cierto que en un tramo de aproximadamente 400 metros, una vez ejecutada la obra se han producido desprendimientos causados por las intensas y constantes lluvias del invierno pasado y esta primavera, que han obligado a estabilizar dicho talud mediante una ligera modificación de la traza y la construcción de una escollera y bermas, lo cual ha generado en esa zona concreta unos taludes de mayor dimensión a los del resto de la pista y que provocan el consiguiente impacto visual.Ante esta situación sobrevenida la DGMCN tiene previsto analizar y ejecutar en su caso, las pertinentes acciones correctoras y de revegetación de taludes al objeto de minimizar el impacto existente.Por último, hay que indicar que no es cierto, como se manifestaba en los comunicados de algunos grupos, que se hayan cortado robledales y hayedos para la ejecución de la misma, ya que como consecuencia de los reiterados incendios que sufre la ladera la mayor parte del recorrido atraviesa zonas de matorral y pastizal.Cortas en el Parque Natural Saja-BesayaEn cuanto a las cortas de arbolado, dentro del Parque Natural Saja Besaya están reguladas por el Decreto 91/2000, de 4 de diciembre, por el que se aprueba el 2.º Plan rector de Uso y Gestión del Parque (PRUG) que es el instrumento de gestión vigente en la actualidad. En aquellos lugares del Parque Natural que, según la zonificación establecida por el PRUG se clasifican como zona forestal «se permiten los aprovechamientos selvícolas en la forma que se establece en el artículo 3.°-4, y los trabajos o tratamientos dirigidos a la mejora de las masas forestales». En dicho apartado se establece que «se permiten los aprovechamientos forestales compatibles con la conservación y mejora del ecosistema en sentido general. Estos aprovechamientos tendrán las limitaciones y controles que provengan de la aplicación de la Ley y Reglamento de Montes (…) y vendrán regulados en Planes de Ordenación o en los planes anuales de aprovechamientos forestales, que se redacten» por la administración forestal.Cada año, a través del Plan Anual de Aprovechamientos (PAA) de los Montes de Utilidad Pública (MUP), la Dirección General de Montes y Conservación de la Naturaleza autoriza cortas y otros tratamientos selvícolas por toda la región. También en los diferentes MUP que se encuentran dentro de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Cantabria y, consecuentemente, dentro del Parque Natural de Saja-Besaya.La Dirección General vela especialmente porque estos aprovechamientos sean sostenibles y adecuados a las características de la masa. En el Parque el aprovechamiento de las leñas constituye una de las actividades tradicionales que, en concordancia con su PRUG, es necesario compatibilizar con la conservación.Conviene recordar que las leñas son un aprovechamiento de carácter vecinal y que el volumen que determina el PAA se calcula en función de las necesidades de los vecinos para su suministro anual. El PAA establece que todas las leñas deben ser marcadas por el Técnico Auxiliar del Medio Natural (TAMN) a cuyo cargo esté el MUP, por lo que hay una vigilancia de las cortas que, por otra parte, suponen un volumen de madera mínimo cuya extracción no genera ninguna afección negativa significativa.El PAA indica que las leñas a aprovechar serán las muertas y rodadas existentes en el monte y, si no fueran suficientes, las marcadas por el TAMN, siendo de la especie, cuantía y sitios que contempla el PAA. El procedimiento habitual consiste en recorrer las masas en busca de ejemplares muertos o decrépitos y cortarlos una vez que el TAMN ha dado el visto bueno y marcado.Este tipo de cortas, habitualmente denominadas sanitarias o de policía presenta inconvenientes. En primer lugar, los pies están dispersos por todo el monte, por lo que el acceso y su extracción pueden generar daños menores (rodadas, daños en pies adyacentes, etc).En segundo lugar, siguiendo los criterios de sostenibilidad actuales, la extracción de ejemplares muertos en pie o moribundos puede ser perjudicial desde el punto de vista de la conservación de la biodiversidad, por constituir un hábitat muy escaso e imprescindible para especies de gran interés, entre ellas la Rosalia alpina, así como otros cerambícidos, pícidos y otras especies de interés comunitario o con problemas de conservación que utilizan los huecos que abundan en estos ejemplares como nido o refugio.Por ello, con el fin tanto de facilitar este procedimiento y su vigilancia y control, como de asegurar la persistencia de estos ejemplares de gran interés, técnicos del Servicio de Montes, en coordinación con la dirección del Parque Natural de Saja-Besaya, han decidido ensayar un cambio en el sistema de aprovechamiento de leñas en el monte Saja. Lo que se pretende es concentrar las cortas de leñas en parajes concretos y, siguiendo criterios selvícolas y de biodiversidad, aclarar la masa de haya asegurando en todo momento su persistencia. De esta manera, se cortarían ejemplares sin problemas fitosanitarios pero que, por su conformación y características, no son los mejores para conseguir la regeneración futura de la masa.Paralelamente, al aclarar la masa, aumenta la entrada de luz y se favorece la diversidad de especies de otras especies arbóreas, arbustos y matorrales propios del sotobosque, tan escasos en muchos de nuestros hayedos. No hay que olvidar que la producción de fruto de estas especies es fundamental para numerosas especies de fauna, entre ellas, algunas seriamente amenazadas como son el urogallo y el oso pardo.En resumen, lo que se trata es de dirigir el aprovechamiento de leñas con criterios técnicos y de conservación de la naturaleza con el fin de favorecer la biodiversidad, nada que ver con las denuncias exageradas con que diversas formaciones ecologistas han generado una alarma social innecesaria.


