Desde el primer minuto, con el aliento de casi 1.000 aficionados cántabros desde la Tribuna Aramo, salió el Racing a por los tres puntos en el Carlos Tartiere. Y en el minuto ocho los pupilos de Francisco Fernández, que regresaba a la que fuera su casa
Líder con 21 puntos. Una única derrota en 12 jornadas. Equipo más goleador con 22 tantos a favor con el máximo anotador del Grupo I de Segunda B en sus filas (Koné, con ocho dianas). Este es el balance del Racing 2013/14, que además está clasificado para los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, que en la tarde de hoy ganó en el Carlos Tartiere al Real Oviedo (2-3) y que hizo que se desatara la euforia en la Tribuna Aramo del estadio donde se ubicaban el millar de aficionados verdiblancos que arroparon a su equipo en la capital de El Principado. El entrenador racinguista, Francisco Fernández, agradeció el «esfuerzo, el ánimo y la entrega» de la hinchada pero quitó hierro a ser primeros en la tabla: «no debe despistarnos. Tenemos que continuar creciendo partido a partido. El objetivo es ser primeros cuando finalice el presente campeonato».
En el once inicial que salió al feudo astur tan sólo hubo un cambio respecto al que empató el pasado miércoles ante el Sporting B. Nieto sustituyó a Miguélez y modificó la posición de los hombres que forman la línea de tres por detrás de Koné. Nieto ocupó el ala derecha, Rubén Durán paso al centro y Ander basculó hasta la izquierda. El resto, igual: Sotres defendió el arco arropado en defensa por Francis, Oriol, Junpe e Iñaki en tanto que Javi Soria y Andreu formaron el doble pivote.
Desde el primer minuto, con el aliento de casi 1.000 aficionados cántabros desde la Tribuna Aramo, salió el Racing a por los tres puntos en el Carlos Tartiere. Y en el minuto ocho los pupilos de Francisco Fernández, que regresaba a la que fuera su casa (fue jugador y técnico carbayón) ya mandaban en el marcador: Koné se desmarcó por la izquierda con velocidad y colgó el balón al primer palo para que Ander, con la cabeza, anotara el 0-1. El remate del extremo se coló por la escuadra derecha de la portería de Orlando. Inapelable. El júbilo se apoderó de los verdiblancos, el feudo asturiano comenzaba a ser conquistado gracias al orden defensivo y a la presión efectuada en campo contrario.


