LA ABTENCIÓN ha sido más alta que en la primera vuelta, previsible ya que nadie dudaba de la victoria de la expresidenta frente a Evelyn Mattei, candidata conservadora.
La candidata y expresidenta, Michelle Bachelet es la nuva presidenta de Chile al conseguir, en la segunda vuelta, en torno al 60 por ciento de los votos frente a su rival Evelyn Matthei que no alcanzó el 40 por ciento de los votos, según las primeras estimaciones. Con el 35 por ciento de las mesas escrutadas, Bachelet obtenía un 62 por ciento frente a un 37 de su rival. Todo indica que esta tendencia se mantendrá con la victoria aplastante de la candidata progresista sobre la conservadora.
JORNADA SIN INCIDENTES
«Esta tarde vamos a tener una nueva presidenta electa», dijo esta mañana de domingoSebastián Piñera, actual mandatario deChile. Por formalidad, incluyó a las dos competidoras de la segunda vuelta:Michelle Bachelet, la candidata deNueva Mayoría, yEvelyn Matthei, la abanderada de la derecha. Pero todos saben que el resultado está cantado y que la primera de las candidatas volverá alPalacio de La Monedael 11 de marzo de 2014. Como si le hablara a ella y no a Mathhei, que es de su mismo espacio político, Piñera agregó: «la futura presidenta sabe que de parte nuestra va a tener siempre una actitud leal, constructiva para poder juntos lograr el país con el cual siempre hemos soñado».
Bachelet está al frente de una coalición que integran socialdemócratas, laDemocracia Cristianay elPartido Comunistay obtuvo un 47% de los sufragios el pasado 17 de noviembre. Los 22 puntos de diferencia que la separaron de Matthei han blindado su victoria. Un último sondeo de la Universidad de Santiago y la encuestadora Ipsos dio a Bachelet más del 63% de intención de voto, contra un 33,7% de su rival.
En virtud de esa abrumadora diferencia, el segundo tramo de la campaña electoral no cambió esa impresión en los chilenos. Bachelet evitó con elegancia la confrontación y solo se prestó para un debate anodino con su rival en una radio. En los últimos días insistió en señalar que el país está maduro para afrontar una etapa de cambios en materia económica y cultural. Bachelet cerró su campaña en el Court Central del Estadio Nacional de Santiago, frente a 6.000 simpatizantes. Matthei se despidió en Temuco (unos 800 km al sur de la capital) con el apoyo de 3.000 seguidores. Las masas estuvieron ausentes.
La dirigente socialista y médica pediatra, que gobernó entre 2006 y 2010, tiene un ambicioso plan de reformas que busca modificar el modelo económico y político legado de la dictadura deAugusto Pinochet(1973-1990) con una reforma tributaria, impulsando la educación universitaria gratuita y un cambio deConstitución. «Podemos hacer deChileun país desarrollado de verdad», dijo. Matthei, por su parte, se ha presentado como la «garante» del modelo económico chileno. «Yo quiero cambios revolucionarios para nuestro país. ¿Y saben por qué van a ser revolucionarios? (Porque) nosotros queremos poner como principal foco de nuestro gobierno a la clase media», dijo la hija de uno de los integrantes de laJunta Militar pinochetista. Y advirtió: «no podemos permitir que vengan a hacer experimentos que han dado tan malos resultados en otros países». Hoy, la hija de uno de los integrantes de la Junta Militar pinochetista, volvió a apelar a la clase media para rescatarla electoralmente de un naufragio anunciado.
Fantasma de la abstención
En algo han coincidido las dos mujeres que se disputan la presidencia: en el llamado a los chilenos a votar. El fantasma de una altaabstenciónsobrevuela la contienda. El voto enChilees voluntario. En la primera vuelta, un 44% de los ciudadanos en condiciones de sufragar no lo hicieron. Las expectativas de una participación electoral aún más reducida se deben no solo al desinterés ya manifestado en noviembre sino a que muchos consideran que el resultado es inexorable. «Desde el escepticismo no se producen los cambios que necesitamos», dijo este domingo Bachelet, que quiere un triunfo legitimado no solo en la distancia que le saca a su rival sino en una amplia participación. «Es evidente que en todos los países en que hay voto voluntario la votación es menor. Pero lo claro es claro: estas son las reglas de la democracia y gana el que gana lo hace con estas reglas. La legitimidad de la elección la dan las actuales reglas de lademocracia». «La legitimidad del proceso no está en juego, pero mientras más gente vota el sistema se siente más fortachón, con más fuerza», dijoCarlos Larraín, el presidente deRenovación Nacional, uno de los partidos de la Alianza derechista. No obstante admitió que las reformas electorales de Piñera no han dado sus frutos: «no estamos preparados para el voto voluntario»
Le derecha llegó a esta contienda muy peleada entre sí. «Mi hija no ha estado sola, ha estado enteramente sola», dijo su padre, el generalFernando Matthei. «Los propios candidatos a senadores y diputados ninguno la apoyó porque como tenía un rating tan bajo, creían que iban a perjudicar sus propias campañas, y plata tampoco tuvo», dijo, despechado.Hernán Larraín Matte, quien ha asesorado a Evelyn Matthei durante la campaña dijo que las fricciones internas no solo han causado enorme daño a la derecha. Otro elemento fue el modo en que enfrentó la conmemoración de los 40 años del Golpe Militar, que provocó un fuerte impacto emocional en la mayoría de los chilenos. “Se pudo haber tenido una sintonía distinta a la que se tuvo”, dijo.


