Responde con sonrisa a las cuestiones más polémicas, aquellas que deberían suponer un desgaste para ella y su Gobierno, como las revelaciones sobre las actividades en Alemania de la NSA o la agencia estadounidense de espionaje.
Angela Merkelfue entrevistada el pasado domingo por la televisión pública; apareció relajada, segura de sí misma. Falta justo un mes para las elecciones del 22 de septiembre, decisivas para Alemania y para el futuro de Europa, pero la cancillera evita la presión. Quiere proyectar ¿y ciertamente lo consigue¿ una imagen de tranquilidad.
Responde con una leve sonrisa a las cuestiones más polémicas, aquellas que deberían suponer un desgaste para ella y su Gobierno, como las revelaciones sobre las actividades en Alemania de la NSA, la agencia estadounidense de espionaje, y sus relaciones con los servicios secretos del país. Y mantiene la misma actitud al comentar la gran distancia que, según las encuestas, hay entre ella y su máximo rival, el socialdemócrata, Peer Steinbrück. Elude los triunfalismos y asegura que «el 22 de septiembre habrá un resultado ajustado».


