Aspira a quitarse de un plumazo 2 problemas. Matar 2 pájaros de un tiro. Que no le reprochen más el pasado de Aznar y Rajoy y, de paso, arreglar las cuentas de la formación azul. O al menos intentarlo.
DIARIO CRÍTICO
El presidente del PP,Pablo Casado,anunciaba ayer la marchadel partido de la sede de la madrileñacalle Génova. Un golpe de efecto para tapar la debacle electoral en Cataluña y derivar los focos informativos a un asunto que le interesaba en su beneficio.
Casado quería así lanzar el mensaje de que el PP pasaba página definitivamente al pasado, reconociendo implícitamente que la reforma de la sede de Génova se pagó con dinero negro, como investigan ahora los tribunales. O al menos el gesto es lo que invita a pensar.
Y es que desde hace un año que se conoce laterrible realidad financiera del PP. Deudas por doquier y una situación que en un mundo de empresa supondríacasi la quiebra. Y es que tras perder la gran representación parlamentaria que tenía en Cortes Generales antes de las elecciones de 2019, las dificultades económicas son muchas al perder subvenciones.
Según varias estimaciones y las cuentas públicas del partido, elPP debería más de 20 millonessólo en hipotecas de sus propiedades inmobiliarias, representando la mitad de ese dinero a deber la sede de la calle Génova. Pero ladeuda totalse eleva por encima delos 30 millones, al incluir los préstamos pendientes de pago. Al mes se pagan más de 100.000 euros en estas deudas y sus intereses.
Además, limpia su imagen. Un cambio de sede que ahora tiene que aprobarse por la Junta Directiva Nacional pero que ayer tuvo un importante respaldo por parte de la cúpula del partido y los barones territoriales. Entre los mandatarios regionales que dieron el ‘ok’ a Casado está su amigaIsabel Díaz Ayuso, de total confianza y que debe al presidente su confianza para ser candidata en la Comunidad de Madrid.


