El germen de la intolerancia y la violencia tiene nombre y apellido. Luego queremos distraer la atención, pero pasan las cosas que pasan.
La frustración del agitador habitual le ofusca de tal modo que le impide juntar las piezas de un puzzle muy sencillo, pese a tenerlas delante. Le guste o no el máximo accionista del Racing confía en el presidente y por eso delegó en él, por escrito, su representación, para la junta de diciembre.
Esa delegación de voto, en documento privado, como la de todos los demás socios, fue suscrita en noviembre y quienes lo dudaban pudieron verlo en la asamblea. Con eso, vale. Y así han obrado todos los socios en esta Junta, como en las anteriores.
Otra cosa es que para acallar cualquier suspicacia el máximo accionista haya ido, además, a un notario, y haya pasado el documento por el Ministerio de Justicia, el de Exteriores y la Embajada, pero no simplemente para dar la representación, que eso ya lo hizo en noviembre, ni para que sea válida, que ya lo era, sino para despejar las dudas y desenraizar la cizaña que siembra siempre quien no piensa más que en si mismo y en su futuro político, en vez de en el Racing.
Si con todo, aun no queda satisfecho, ya debería haber emprendido cualquiera de los caminos a que siempre alude y en donde está por ver que le den, nunca, la razón de que tanto presume. Mas parece que tenga desencatados a algunos de sus seguidores, que ven desvanecerse uno tras otro los señuelos y cortinas de humo del de siempre: «el consejo es ilegal, Lavin no es presidente, el juicio de las acciones está visto para sentencia, etc., etc». Sin embargo con eso ya contábamos.
Lo inaudito, y sumamente grave, es que llame al «apartheid». Es insólito que quien dijo representar los intereses de toda Cantabria, luego los de los accionistas del Racing, después el de los peñistas, y que en definitiva no busca sino notoriedad, reincida en semejante error.
No hace ni una semana que se le llamó la atención por no reparar en que hacía afirmaciones gravemente discriminatorias para los ciudadanos extranjeros y contrarias a la igualdad de todos, y ahora pide el «apartheid». ¿ Pero no hay nadie cerca que le tranquilice en esos accesos de cólera ? El germen de la intolerancia y la violencia tiene nombre y apellido. Luego queremos distraer la atención, pero pasan las cosas que pasan.
Ral Racing Club SAD



