El presidente estadounidense Barack Obama, cuyo Gobierno proporciona 1.300 millones de dólares al año a los militares egipcios, expresó su preocupación por la destitución y pidió un rápido retorno de un Gobierno civil democráticamente elegido.
Las fuerzas de seguridad deEgiptoarrestaron el jueves al líder de losHermanos Musulmanes, en medio de severas medidas contra el movimiento islamista después de que las Fuerzas Armadas derrocaran al primer presidente elegido democráticamente en el país.
La dramática salida del presidente Mohamed Morsi fue recibida con alegría por millones de personas en las calles de El Cairo y otras ciudades durante la noche, pero aún persistían signos de resentimiento entre los egipcios opositores a la intervención militar.
Tal vez consciente de los riesgos de una sociedad polarizada, el nuevo líder interino, Mansour Adli, usó su toma de posesión para expresar un signo de paz a los Hermanos Musulmanes. «Los Hermanos Musulmanes son parte de este pueblo y están invitados a participar en la construcción de la nación ya que nadie estará excluido y, si responden a la invitación, serán bienvenidos», expresó Mansour.
Pero un alto cargo de los Hermanos dijo que no trabajaría con «las autoridades usurpadoras». Otro de sus políticos señaló que lo ocurrido podría llevar a otros grupos a una resistencia violenta. En tanto, la coalición islamista convocó a una manifestación el viernes contra el golpe militar. El derrocamiento de Morsi después de un año en el poder marcó otro giro en la turbulenta realidad que vivió la nación más poblada del mundo árabe en los dos años que siguieron a la caída del líder autocrático Hosni Mubarak en 2011 en el marco de la denominada Primavera Árabe.
Naciones Unidas, Estados Unidos y otras potencias mundiales no calificaron la destitución de Morsi como un golpe de Estado militar, ya que hacerlo podría desencadenar sanciones. La intervención de las fuerzas armadas fue respaldada por millones de egipcios, incluyendo a líderes liberales y figuras religiosas que esperan nuevas elecciones. Los militares egipcios han estado en el centro del poder desde el derrocamiento del rey Farouk en 1952.
Islamismo político
La caída del primer líder elegido tras las revoluciones de la Primavera Árabe plantea interrogantes sobre el futuro del islam en la política. Los 84 millones de habitantes de Egipto, profundamente divididos, se encuentran nuevamente en el centro de atención en una región afectada además por la guerra civil en Siria. Al menos 16 personas murieron y cientos resultaron heridas en enfrentamientos en las calles de Egipto el miércoles.
Las cadenas de televisión que simpatizaban con Morsi dejaron de emitir. Morsi se encuentra bajo custodia militar, según fuentes del Ejército y de los Hermanos Musulmanes. El máximo líder del movimiento islamista, Mohamed Badie, fue arrestado en la ciudad de Marsa Matrouh, en el norte del país, cerca de la frontera con Libia, pese a que fuentes de seguridad dijeron que no creen que hubiera intentado dejar el país. Fiscales también ordenaron el arresto del segundo al mando del movimiento, Khairat el-Shater.
Ambos han sido acusados de incitar a la violencia a manifestantes que se encontraban en las afueras de unas instalaciones de los Hermanos Musulmanes en El Cairo que fueron atacadas el sábado por la noche. Essam El-Erian, un miembro de alto rango de los Hermanos Musulmanes, dijo a través de Facebook que las «oleadas de simpatía» hacia la agrupación aumentarán gradualmente con el tiempo y que los líderes islamistas del país fueron derrocados antes de que tuvieran la oportunidad de tener éxito.»El final del golpe de Estado llegará más rápido de lo que imaginan», agregó.
«Se trata de Egipto»
En las afueras del tribunal Constitucional donde juró Mansour, el ingeniero de 25 años Maysar El-Tawtansy sintetizó el sentir entre quienes habían votado por Morsi en 2012 y se oponían a la intervención militar. «Hicimos fila durante horas el día de la elección, y ahora nuestros votos son nulos», expresó. «No se trata de los Hermanos Musulmanes, se trata de Egipto. Hemos retrocedido 30, 60 años».
La cuenta regresiva para Morsi comenzó el domingo cuando millones de personas salieron a las calles para exigir su renuncia. Los manifestantes acusaron a los Hermanos Musulmanes de apropiarse de la revolución, afianzar su poder y -un elemento clave para muchos- no conseguir reactivar a la economía.
Eso le dio al jefe de las Fuerzas Armadas, general Abdel Fattah al-Sisi, que ya tenía sus reservas sobre el estado de la nación bajo Morsi, una justificación para invocar la «voluntad del pueblo» y exigir que el presidente compartiera el poder o se alejara del cargo. Egipto tiene ahora un gobierno interino tecnocrático y estableció un panel para la reconciliación nacional.
Se revisará la Constitución y se organizarán elecciones presidenciales y parlamentarias, sin establecerse un calendario fijo. Muchas potencias también están interesadas en mantener la estabilidad de Egipto, un país por donde pasa el Canal de Suez y que es un elemento clave para la seguridad de Israel.
El presidente estadounidense Barack Obama, cuyo Gobierno proporciona 1.300 millones de dólares al año a los militares egipcios, expresó su preocupación por la destitución y pidió un rápido retorno de un Gobierno civil democráticamente elegido. Sin embargo, Obama no llegó a condenar las acciones militares que podrían bloquear la ayuda de Estados Unidos. Los mercados reaccionaron positivamente a la salida del poder de Morsi. El principal índice bursátil de Egipto subió el jueves en la apertura a un máximo en un mes y ganaba un 6,4 por ciento.
El Ejército egipcio dio anoche un golpe de Estado en el que depuso al presidente, el islamista Mohamed Mursi, y suspendió la Constitución. El jefe del Ejército y ministro de Defensa, el mariscal Abdel Fatah al Sisi, compareció en un discurso televisado al país junto a varias personalidades políticas, sociales y religiosas, como el premio Nobel de la Paz Mohamed El Baradei, el jeque de la institución de Al Azhar, Ahmed Al Tayeb, y el papa copto Teodoro II y anunció la destitución de Mursi al cumplirse el plazo de 48 horas dado al presidente para reconducir su política, ante las protestas sociales. «Mursi no respondió a las demandas del pueblo», indicó. Anunció también la suspensión temporal de la Constitución y que el presidente del Tribunal Constitucional, Adli Mansur, asumirá provisionalmente la jefatura del Estado, la etapa interina y convocará elecciones presidenciales anticipadas, de acuerdo con la hoja de ruta acordada con las principales fuerzas del país. Según este plan, se formará un comité de expertos para reformar la Constitución.
El Baradei calificó el golpe como «un paso hacia la reconciliación nacional». El jeque Al Tayeb animó a «tender puentes» y el papa copto Teodoro II explicó que se ha aprobado una hoja de ruta «para resolver el actual callejón sin salida».
Cientos de miles de personas contrarias a Mursi se concentraron en la plaza Tahrir y celebraron con júbilo el anuncio, ondeando banderas egipcias, entonando el himno nacional y canciones patrióticas. En el barrio cairota de Ciudad Naser se concentraron los partidarios de Mursi.
El presidente Mohamed Mursi calificó de «golpe de Estado» el movimiento liderado por Al Sisi y pidió a los altos mandos militares y a los soldados que cumplan con la Constitución y la ley y no respondan a los golpistas. Asimismo llamó a «preservar el pacifismo y evitar el derramamiento de sangre». En su página de Facebook aseguró que «todos afrontarán su responsabilidad ante Dios, el pueblo y la Historia».
El portavoz de Hermanos Musulmanes, Gehad el Haddad, también denunció que la policía ha atacado al menos seis manifestaciones de simpatizantes del presidente Mursi y habló de «represalia del antiguo régimen, no un golpe militar estándar». Además informó de que el presidente Mursi «ha sido separado de su equipo presidencial y trasladado al Ministerio de Defensa». Hermanos Musulmanes anunció que «no se apoya en la violencia» y que su causa es «pacífica».
El Ejército ha dictado órdenes de arresto contra 300 miembros de Hermanos Musulmanes. Han sido detenidos el líder del partido Libertad y Justicia, el expresidente del Parlamento, Saad el Katatni, y elnúmero dosde Hermanos Musulmanes, Rashad el Bayoumi.
En la ciudad de Marsa Matrouh, al norte de Egipto, ocho personas murieron en los enfrentamientos entre simpatizantes y detractores de Mursi. En Alejandría murieron al menos tres personas y hay más de 50 heridos. Según el último balance recogido por las agencias, el número de muertos ascendía a dieciséis desde el anuncio de Al Sisi.
El Partido Libertad y Justicia, vinculado a Hermanos Musulmanes, informó del cierre de varios canales de televisión islamista. «La historia dirá que la primera decisión tras el golpe de Estado, en el que han participado aquellos que dicen abogar por la democracia, fue cerrar todos los canales de televisión opositores», denunció en Twitter. Los servicios de seguridad egipcios suspendieron la emisión de la cadena Al Yazira, que cubría en directo la manifestación de la plaza Tahrir.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se reunió en la Casa Blanca con sus asesores y con los jefes del Pentágono y de la CIA para analizar el golpe en Egipto, según la CNN. En un comunicado divulgado por la Casa Blanca, Obama expresó su preocupación «por la decisión de las Fuerzas Armadas egipcias de deponer al presidente Mursi y suspender la Constitución» y pidió a los militares que devuelvan la autoridad «a un gobierno civil elegido democráticamente». «Creemos en última instancia que el futuro de Egipto solo puede ser determinado por el pueblo egipcio», subrayó, y reclamó evitar «detenciones arbitrarias» de Mursi y sus seguidores. Además ordenó revisar la ayuda que Washington otorga a Egipto. Ayer el Gobierno de EEUU ordenó al personal no esencial de su embajada en El Cairo y a sus familiares que abandonen Egipto e instó a sus ciudadanos residentes en Egipto a «evitar cualquier tipo de manifestación».
La Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea, Catherine Ashton, a través de un comunicado urgió a «todas las partes a volver rápidamente al proceso democrático, incluyendo la celebración de elecciones presidenciales y parlamentarias libres y transparentes y la aprobación de una Constitución de forma inclusiva para permitir que el país reanude y complete su transición democrática». También expresó «el inequívoco compromiso de la UE de apoyar al pueblo egipcio en sus aspiraciones hacia la democracia y una gobernanza inclusiva», así como la condena enérgica de «todo acto de violencia», instando a las fuerzas de seguridad «a hacer todo lo posible para proteger las vidas y el bienestar de los ciudadanos egipcios».
El Reino Unido, a través de un comunicado del ministro de Asuntos Exteriores, William Hague, señaló que «no apoya una intervención militar como forma de resolver las disputas en un sistema democrático» y pidió a todas las partes «que muestren contención y eviten la violencia».
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, señaló que la «interferencia militar» en los asuntos de un país «es motivo de preocupación», recordó que Mursi «no ha aceptado» las decisiones de las fuerzas militares y reclamó la restauración del gobierno civil de forma «rápida» de acuerdo con principios democráticos.
Emiratos Árabes Unidos expresó su «satisfacción» por lo ocurrido en Egipto y aplaudió la actuación del Ejército, que «ha probado una vez más que es el fuerte escudo que garantiza que el país sigue siendo una tierra de instituciones y de leyes que abraza a todo el pueblo». El rey de Arabia Saudí, Abdalá bin Abdelaziz, felicitó a Adli Mansur «con ocasión de la asunción de la jefatura de Estado en esta etapa crítica de la historia» de Egipto. Abdelaziz señaló que «estrecha las manos de los hombres de las Fuerzas Armadas que sacaron a Egipto de un túnel del que solo Dios conoce sus consecuencias».
«Golpe de Estado en Egipto» es el titular deEL PAÍSyABC.»Golpe en Egipto», titulanLA VANGUARDIAyEL PERIÓDICO.»El ejército egipcio aborta la deriva islamista de la Primavera Árabe», interpreta en su titularEL MUNDO.»Golpe a los islamistas», destacaLA RAZÓN. LAGACETA, bajo el antetítulo «el Ejército egipcio da un golpe de Estado» destaca en su portada: «Ya están aquí».
AGENCIAS/EL PAÍS 1,2-5/EL MUNDO 1,24-27/ABC 1,30-33/LA RAZÓN 1,24,25/LA VANGUARDIA 1,3,4/EL PERIÓDICO 1,2-4/LA GACETA 1,29/CINCO DÍAS 2/EL ECONOMISTA 9
PRIMERAS NOTICIAS DEL GOLPE
Blindados y tropas del Ejército egipcio han cerrado todos los accesos a la plaza de Rabea al Adauiya, en el este de El Cairo, donde se congregan decenas de miles de islamistas seguidores del presidente Mohamed Mursi, informó una fuente militar. La fuente explicó que la medida fue adoptada «para preservar la vida de las personas y evitar enfrentamientos» entre opositores y seguidores de Mursi.
El Ejército ha erigido alambradas y barreras en torno al cuartel de la Guardia Revolucionaria próximo a El Cairo en el que se encuentra trabajando Mohamed Mursi, según testigos. Asimismo, también según testigos, vehículos blindados y de transporte de efectivos se están desplegando en una zona próxima al lugar en el que se está produciendo la principal concentración a favor de Mursi en la capital egipcia.
Por su lado, la agencia oficial Mena, que cita a otra fuente militar, aseguró que la jefatura de la Zona Militar Central de Egipto ha ordenado un fuerte despliegue en la plaza Tahrir y junto al Palacio Presidencial de Itihadiya, donde se congregan los opositores, y la plazas de Rabea al Adauiya y Al Nahda, junto a la Universidad de El Cairo, donde se hallan los islamistas. Según esa fuente, el objetivo de los militares es «cumplir con el máximo grado de protección a los manifestantes en esta etapa crítica de la historia de Egipto».
Se espera que en breve las Fuerzas Armadas egipcias difundan un mensaje a la nación tras el final del ultimátum de 48 horas que concedieron el pasado lunes a Mursi para que este atendiera «las demandas populares» de los millones de manifestantes que han exigido su renuncia.
Uno de los asesores más cercanos a Mursi y alto cargo de los Hermanos Musulmanes, Esam Hadad, calificó los sucesos en Egipto de «golpe de Estado» y pronosticó que generarán mucha violencia. Mientras, en Tahrir cientos de miles de personas esperan, en un ambiente de euforia, el comunicado de los militares, que se han reunido con los dirigentes «religiosos, nacionales, políticos y juveniles» del país.
Grupos de manifestantes se congregaron durante la tarde y la noche en masa en los alrededores del palacio presidencial de Itihadiya y en la plaza Tahrir de El Cairo esperandola salida del poderdel presidente egipcio,Mohamed Mursi.
Los egipcios ha aguardado con expectación el anuncio del plan acordado entre el Ejército y personalidades políticas, religiosas y de corrientes juveniles, después de que haya culminado el ultimátum dado por las Fuerzas Armadas para que Mursi resolviera la crisis.
El ambiente que se respira es festivo en distintos puntos de la capital, donde los asistentes ondean numerosas banderas de Egipto y coreanlemas contra Mursiy losHermanos Musulmanes, a cuya pertenencia renunció el mandatario antes de asumir la presidencia.
Cerca del palacio presidencial, los manifestantes reclaman que Mursi sea juzgado por el supuestoasesinato de manifestantesdurante su mandato, e incluso gritan consignas que piden su ejecución.
Los asistentes exigen también que los dirigentes del grupo islamista sean presentados ante la justicia.»Esta noche no habrá Hermanos Musulmanes», es uno de los lemas más coreados entre los manifestantes, que auguran que las horas de Mursi como presidente están contadas.
Además, los manifestantes estallaron en júbilo al escuchar que las tropas tienen cercados alos seguidores de Mursien la plaza Rabea al Adauia, en el barrio cairota de Ciudad Naser.
Reaccionaron de la misma manera cuando escucharon por megafonía que alvicepresidente del partido Libertad y Justicia(vinculado a los Hermanos Musulmanes), Esam el Erian, y al del partido islámico Al Wasat, Esam Sultan, se les ha impedido viajar a Jordania desde el aeropuerto de El Cairo.


