También han pasado a rebajar la sala de espera, espaciar más las citas, por lo que trabajan con “más tranquilidad”. Además, el paciente debe lavarse las manos con gel hidroalcohólica.
En la imagen, visión de una sala de las instalaciones de la Clínica Dental Ocón Quintial en la calle Jesús de Monasterio, 24, primero derecha, de Santander, de la que es responsable el odontólogo con especialización en la Universidad de Nueva York, Fernando Ocón Quintial.
Las consultas dentales en Cantabria han vuelto a la actividad, con un refuerzo de las medidas de seguridad para los pacientes y conservando las propias de la profesión. Durante algunos días han atendido situaciones de urgencia que les han ido planteando personas que requerian una asistencia dental
La entrada de Cantabria en la Fase I ha permitido que diversos comercios abran sus puertas, aunque de manera limitada. Es el caso de las clínicas dentales, que han vuelto a la actividad con ciertos elementos de normalidad para el día a día en una clínica.
Para ellos, la normalidad pasa por “equipos de protección, que se han visto reforzados” y en la actualidad cada profesional cuenta con doble bata de protección, doble mascarilla, “una quirúrgica, habitual, y una FPP2 y doble gorro”.
Ahora también se trabaja con mamparas como medidas de protección, pero señala que la vuelta ha sido lo más parecido a un día a día de una clínica dental: “Lo que más ha cambiado en la rutina es el miedo que tiene la gente”.
Donde más han reforzado la seguridad ha sido en el paciente al que se le proporciona “siempre antes de entrar a la consulta una bata desechable, un gorro y unas calzas, “para evitar que entren elementos contaminantes en las suelas de los zapatos”.
También han pasado a rebajar la sala de espera, “forrar asientos” y espaciar más las citas, por lo que trabajan con “más tranquilidad”. Además, el paciente debe lavarse las manos con gel hidroalcohólica.


