Los periodistas Álvaro San Miguel y Javier Miguel Ors, una estudiante de Derecho en Granada natural de Málaga, Carolina Pardo; y dos santanderinos, Andrea Vicente y Antonio Díaz, son los cinco afortunados.
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Sientes el peso de la historia», «se te pone la piel de gallina», «las pinturas siguen estando muy vivas». Son algunas de las frases con las que los cinco elegidos para entrar en Altamira ha descrito su impresiones tras visitar la cueva. Parcos en palabras y más emocionados que elocuentes los cinco han tratado de trasladar cómo se han sentido y lo que han visto. Así informa el digital de El Diario Montañés al relatar la experiencia de su redactor y de los otros afortunados del sorteo.
Todos habían pasado antes por la neocueva y han coincidido en algo, las pinturas son iguales, pero no es lo mismo. El original mantiene ese margen para el misterio y la magia de la oscuridad de la cueva verdadera. Sentir que los pasos reproducen los de aquellos que habitaron Altamira hace 18.000 años y dejaron una forma de expresión para asombrar al mundo.
Vestidos con monos desechables blancos, mascarillas y zapatos especiales han entrado en Altamira poco antes de la una del medio día tras ser bien aleccionado y pasar también por la réplica. A la entrada, posado para la historia; y a la salida una rueda de prensa porque hoy todos los ojos estaban puestos en ellos
El primero en tomar la palabra ha sido el catedrático de instituto jubilado, Antonio Díaz. Estaba convencido de que iba a ser elegido en el sorteo y ha admitido que estaba encantado de haber podido entrar tras 35 años viviendo en el norte.
Y encantada estaba Andrea Vicente, que hoy acudió a Altamira acompañada de su padre para poder participar del sorteo. “Es emocionante pensar que estás viendo algo tan importante y tan único. Te pone la piel de gallina”, ha indicado a preguntas de los decenas de periodistas que hoy se han concentrado en Altamira.
A Carolina Pardo, una malagueña que estudia derecho en Granada, lo que más le ha impresionado es la “pasión” que han demostrado los empleados y guías del museo. Ha dicho que la sensación en el interior es “más fuerte” que en la réplica. “comprendo que lo llamen la capilla sixtina del arte rupestre”, ha concluido.
En el grupo, dos periodistas que optaron por comprar una entrada y el azar les ha recompensado con el privilegio de entrar en Altamira. En ambos cosas doble emoción, pues no solo han podido realizar la visita sino que serán los únicos que podrán contar en primera persona a sus lectores lo que han visto, sentido y experimentado.
A PARTIR DE ESTE JUEVES, cinco personas anónimas, elegidas al azar, serán las primeras en entrar a la cueva de Altamira, cerrada al público general desde hace doce años. En este tiempo solo unos pocos investigadores han entrado en este santuario del arte rupestre que vuelve a abrirse de forma experimental para estudiar cómo le afecta la presencia de las personas. Decenas de sensores seguirán sus movimientos y respiración, y los posibles cambios en la cavidad.
LOS ELEGIDOS POR EL SORTEO
Los periodistas Álvaro San Miguel y Javier Miguel Ors, una estudiante de Derecho en Granada natural de Málaga, Carolina Pardo; y dos santanderinos, Andrea Vicente y Antonio Díaz, son los cinco afortunados que entrarán en la cueva de Altamira tras doce años cerrada. Son cinco afortunados elegidos en un sorteo entre las personas que hoy han acudido al Museo y han comprado una entrada. Ahora se les han llevado a una sala donde les vestirán con un equipo especial para proteger la cueva y para darles indicaciones de cómo tienen que comportarse dentro de la cavidad.
ENTRADA A LAS ONCE HORAS.
El primero, en torno a las once de la mañana,minutos antes de que comience el sorteo entre los visitantes que acudan a ver el museo. Sus nombres entrarán en una urna y el azar determinarán quiénes entrar a Altamira. Tras esto seguirá el momento de entrada a la cueva y al final de la mañana la web volverá a conectar en directo para conocer las impresiones de estos cinco privilegiados por la suerte y sus 37 minutos junto a los polícromos rupestres más famosos del mundo.
Estas visitas son aleatorias y forman parte del programa de investigación para la Conservación Preventiva y Régimen de Acceso de la Cueva de Altamira puesto en marcha en 2012, bajo la dirección científica del experto Gaël de Guichen.
Se prevé que, hasta entonces, un total de 192 personas participen en el estudio ya que el objeto de las visitas es analizar el impacto que la presencia humana puede ocasionar sobre la conservación de este bien Patrimonio Mundial de la Humanidad desde al año 1985.
Después de muchos años de recibir visitas sin prácticamente ninguna restricción, el temor a deterioros aconsejo cerrar la cuevas entre 1977 a 1982, para más tarde reabrirse a cupos de 12 personas por día hasta que en septiembre del 2002 volvieron a dejar de recibir visitantes.


