Por fin sabemos por qué tanta insistencia en que Santander sea una ciudad inteligente. Resulta que nuestro Alcalde cree que no lo es o, más concretamente, que sus ciudadanos no lo son. ¿Por qué digo esto?
Por fin sabemos por qué tanta insistencia en que Santander sea una ciudad inteligente. Resulta que nuestro Alcalde cree que no lo es o, más concretamente, que sus ciudadanos no lo son. ¿Por qué digo esto? Pues simplemente por cómo nos trata. Por lo que nos cuenta, por cómo nos los cuenta y porque no nos dice, con mucha frecuencia, la verdad. Nada mejor que varios ejemplos para ilustrar esta afirmación.
Comencemos con la brutal subida del agua en 2012, subida que el Alcalde negó repetidamente, pero que la organización de consumidores FACUA cifró en un 15%, la segunda mayor de España en aquel año. Dicha subida se la embolsó, presuntamente, la empresa concesionaria. Recordemos que el servicio municipal de aguas era el único con superávit cuando en su día fue privatizado por el Partido Popular. En aquel momento se prometió congelar tarifas y además se traspasó a la concesionaria la obligación de mantener y renovar la red. No obstante, cada vez que hay una obra de renovación de tuberías sale nuestro Alcalde en la prensa apuntándose el tanto. Ya va siendo hora de que los santanderinos conozcamos los pormenores del contrato de privatización del agua, qué obras incluye y cuáles no, así como el resto de términos reflejados en el mismo. El secretismo que lo envuelve nos hace temer que los santanderinos podamos estar pagando de nuestro bolsillo actuaciones que no nos corresponden, en beneficio de una empresa privada. Volviendo a la brutal subida del agua de 2012, y por no poner en duda gratuitamente su palabra de que no hubo tal subida, nos gustaría que el Sr. Alcalde informara sobre los metros cúbicos y el importe total facturado por la concesionaria en 2011, 2012 y 2013, demostrando que FACUA nos engañó a todos… o tal vez no.
Otro asunto: El Ayuntamiento ha doblado, literalmente, las plazas de aparcamiento OLA en estos años sin que nadie haya cuantificado el ingreso adicional que le ha supuesto ello a la empresa concesionaria. ¿Ha repercutido un solo euro de ese incremento en las arcas municipales? Nos tememos que no y es otro punto que el Sr. Alcalde debería aclarar. No vale que ya existiera un contrato. Si duplica el número de plazas de aparcamiento en zona OLA, aumentando la capacidad de negocio de la concesionaria, cabría perfectamente dentro de la lógica entablar una negociación de buena fe, donde ambas partes salieran beneficiadas, modificando el contrato si fuera preciso. No es de recibo que, en unos años en los que se exprime literalmente a los ciudadanos, se sea extremadamente generoso con las empresas concesionarias, algo que nos podría hacer dudar de en beneficio de quién gobierna el equipo de gobierno municipal.
Y otro más: El aparcamiento “maldito” de Mendicouague. Otra “demanda vecinal” -según nuestro Alcalde- que una vez construido, tras años de acusaciones cruzadas con parte de los vecinos, revela, lamentablemente, la falta de interés del vecindario: 405 plazas de repartidas en 3 plantas, de las cuales dos están cerradas en la actualidad, y la tercera prácticamente vacía; solo 5 plazas vendidas en el momento de su apertura… 5 de 405. Unos 8 millones de euros invertidos en la obra, dinero que al Ayuntamiento no le preocupa, “porque lo ha pagado una empresa privada”. Mucho me temo que, a no mucho tardar, serán de nuevo los santanderinos los que paguen, de una forma u otra, el rescate de esta infraestructura ruinosa y caprichosamente construida. Al tiempo. Y ojo, que estamos a punto de repetir un “negocio” similar con la construcción de otro aparcamiento sobre el túnel que une la rotonda de Candina con La Albericia, negocio que inicialmente ninguna empresa había considerado rentable y finalmente fue adjudicado a una empresa en situación financiera delicada. Las infraestructuras hay que mantenerlas, y ello conlleva un alto coste que uno de los Ayuntamientos más endeudados de España no puede permitirse el lujo de asumir si dicha infraestructura no es rentable. Por mucho que sean empresas privadas las que lo construyan, su ruina revertirá en la ciudadanía de Santander tarde o temprano.
Para terminar, señalaremos que estamos en Marzo y aún no se encuentra colgado en la web del Ayuntamiento el presupuesto para 2014 aprobado en Diciembre pasado. El Ayuntamiento de Santander ha hecho enormes esfuerzos por dejar atrás las últimas posiciones que en materia de transparencia ocupaba, pero a la vista de ciertos comportamientos parece más una cuestión de maquillaje que de convicción. Así que, por favor Sr. Alcalde, tratemos de ser ejemplares, consiga que se cuelguen del portal municipal todos los documentos. En cualquier comunidad de vecinos los propietarios, los que pagan, tienen el presupuesto disponible en el momento de su elaboración. Parece que en la ciudad inteligente nuestro Alcalde considera que no es necesario que los ciudadanos conozcamos cómo y en qué se gasta nuestro dinero. Pero muchos pensamos que en la casa de todos los santanderinos no puede haber nada que esconder.
Santander, 14 de marzo de 2014.
Eduardo Uribe Mendieta
Responsable de Organización UPyD-Santander.


