«Pero no me digan que dimita, que ni da tiempo, ni la democracia de las sociedades es como la política, porque aquí no se cuentan votos, que son gratis, se cuentan acciones. Y no sigan dudando, por Dios, que el Racing se muere»
EL CONSEJO de esperar a que se resuelvan los conflictos jurídicos del Racing antes de acudir en su socorro es un mal consejo. Es tan inútil como poner un paño de agua fría en la frente de un enfermo necesitado de una transfusión urgente. Limitarse a esperar es la muerte segura. Lo que hay que hace es inyectar en vena sangre nueva, inmediatamente. Ese es el tratamiento que han instaurado los médicos del Racing, que no son otros que sus propios acreedores, es decir, los jugadores y la agencia tributaria.
Lo digo ahora que faltan tres días, sólo tres días, para que termine la primera fase de la ampliación, a fin de que si el Racing es liquidado se sepa el daño que hicieron a la familia racinguista quienes le susurraron al oído la sugerencia mortal. Hay quien ha dicho a los exjugadores que esperen, que primero hay que ver cómo se resuelve lo de Montalvo. Pero hombre, por Dios, si esas acciones, una vez reducido el capital, ya no valen nada y no van a representar ni el uno por ciento del club.
Que Alí y Montalvo se sigan pegando entre ellos si quieren, pero no nos quedemos mirando porque ya ni siquiera es interesante. Ahora ya no es más que una pelea de barrio, no un combate por el título.
Los racinguistas han dicho que quieren salvar el club y que están dispuestos a agruparse. En los medios hay una foto en la que salían 25. Algunos de ellos exjugadores que han percibido del Racing millones de euros. Pues bien, entre 25 tocan a noventa mil euros cada uno para ser los dueños absolutos, porque eso es lo que vale el cincuenta y uno por ciento de la ampliación. No es tanto para lo que han recibido del Racing. Sobre todo cuando el concurso es precisamente para poder pagarles a muchos de ellos cantidades que multiplican, hasta por diez, lo que tendrían que poner. Así que de esperar, nada, porque el próximo miércoles, 17 de julio, tengo que cerrar la primera fase de la ampliación y después abrir la segunda.
Y esas dos fases están reservadas a los socios, y únicamente a los socios, conque no digan que es un proceso manipulable, porque la selección del inversor sólo puede hacerse en la tercera fase, que no tendrá lugar si antes acuden los propios socios, y que en todo caso siempre estaría sujeta, además, a la obligación de tener que motivar y justificar la elección (para que no pase como con Alí) y por tanto las dudas y recelos no son más que excusas y pretextos para no aportar un céntimo, o aportar un solo euro, como dicen algunos peñistas que no se lo toman en serio.
Excusas y pretextos como lo de exigir antes mi dimisión, como si no supieran que para cuando me pudieran sustituir ya no quedaría club que dirigir.
Por eso yo arranqué con esta historia nada menos que en febrero, en cuanto lo recomendaron los acreedores, para que pudiera terminar en agosto. Eso es lo que pasa con los plazos legales y estatutarios, que hay que verlos venir de lejos. De modo que nada de mentiras, si el Racing es liquidado que se sepa que fue porque nadie acudió a dar un duro. Y que el que pone manda, que no es dárselo al consejo, es comprar acciones nuevas del club que son relucientes, a estrenar, para poder mandar y hacer con el Racing lo que quieran, los que paguen. Como en cualquier empresa. Lo primero cesarme a mí. En eso consistió mi verdadera dimisión, en abrir este proceso para que me puedan sustituir, y no para dejar el Racing embarrancado, sin consejero delegado ni quien lo nombre en meses.
¿Quién habría pagado a los jugadores, puesto los avales, contratado al entrenador, ajustado la plantilla y arrancado la pretemporada si me hubiera ido? El Racing, sin firma, habría desaparecido antes de que los plazos legales y judiciales hubieran permitido ni siquiera convocar una asamblea.
Por eso creo que lo que en realidad sucede es que los jugadores no quieren quedarse con el Racing si lo tienen que pagar, y buscan cualquier excusa para no quedar mal con el racinguismo, porque haber cobrado tantos millones, y ahora no juntar dos y pico entre todos hace feo, de modo que los llamamientos a la calma, les dan una coartada para no sacar la cartera. Pero no siempre habrá un Piterman, un Montalvo, o un Alí.
Esta vez me parece que no. que en esta encrucijada el Racing se enfrenta a sí mismo, y no sale reflejado en el espejo.Ni pleitos, ni dimisiones, ni submarinos, ni aeroplanos, ni monsergas. El Racing puede desaparecer, sin que nadie quiera ser su nuevo dueño. Pues muy bien, pero tuvieron la oportunidad al alcance de la mano, porque las acciones que salen a la venta son nuevecitas y son la mayoría, más del 99 por ciento, y además están reservadas única y exclusivamente para los socios en las dos primeras fases. Así que ya saben, todos esos miedos, desconfianzas, y preocupaciones, no son más que pretextos para mirar hacia otro lado. Justificaciones morales de que ya sé que alguien se está muriendo pero no quiero a ir a verle, por si molesto.
Lo vengo diciendo desde noviembre del año pasado y así ha sido publicado en los medios de comunicación. Pero no sólo en noviembre, también este año, varias veces, en febrero, marzo, abril y mayo. Busquen, si lo quieren comprobar: Llamamiento al racinguismo, Pleitos tengas, Luces y sombras, Un árbitro imparcial, Cartas abiertas, Luego pasa lo que pasa, El perro del hortelano,
A la una … y ya les digo yo lo que se encontrarán. Se encontrarán que el Racing viene anunciando, desde hace nueve meses lo que ocurriría esta semana: que nadie pondría un duro si los doctores no encontraban un rato que dedicar al paciente, y que moriría al lado de un simple celador, que soy yo, sin otro consuelo que la comisión de acreedores que me visita cada dos meses para decirme que vigile el tubo del oxígeno, la vía intravenosa, y que nadie moleste al moribundo.
Pues ya lo hago, como puedo y sin apoyo de casi nadie. Pero por aquí los doctores no bajan. Porque son doctores metafóricos, claro, los de verdad ya estarían ahí, habrían salvado al enfermo, y me habrían mandado a mi casa. Y que conste que la enfermedad viene de lejos. De muy lejos.
Así que de esperar nada, que se pasan las uvas. Si quieren comprar el Racing, pueden. Cuando hayan reunido dos millones doscientos mil euros, como plataforma salvadora, que bajen al banco y lo pongan todos juntos. Y si alguno de ellos quiere estar de este lado de la operación, en el despacho del consejo, esperando que llegue el ingreso, para vigilarlo, cuidarlo y custodiarlo, ya les he dicho que hay plazas libres, a su disposición, que no hay nada que ocultar. De modo que quítenme la razón y el sillón. Pero no me digan que dimita, que ni da tiempo, ni la democracia de las sociedades es como la política, porque aquí no se cuentan votos, que son gratis, se cuentan acciones. Y no sigan dudando, por Dios, que el Racing se muere y luego será el llanto y el rechinar de dientes.
Y recuerden: tres días.
Ángel Lavín Iglesias es presidenteÁNGEL LAVÍN IGLESIAS


