Causas: el frenazo de la actividad económica y la caída de ingresos fiscales, lo que pondrá en riesgo la “sostenibilidad financiera” de la Comunidad Autónoma.
Las perspectivas en la Comunidad Autónoma de Cantabria para 2021 y 2022 empeoran significativamente respecto a 2020. Bajo las previsiones macroeconómicas actuales, los recursos del sistema para 2021 en la Comunidad Autónoma de Cantabria podrían experimentar una caída de entre el 11% y el 15% respecto a las cuantías abonadas en 2020. A ello se une la caída de ingresos por la no reiteración de transferencias extraordinarias de 2020 que determina una variación negativa del conjunto de los ingresos entre el 13% y el 16%.
La situación irá empeorando a medida que Cantabria se acerque a 2022 por el frenazo de la actividad económica y la caída de ingresos fiscales, lo que pondrá en riesgo la «sostenibilidad financiera» de Cantabria, algo que contrasta con los datos que ha remitido la Consejería de Economía este año en donde espera conseguir el equilibrio presupuestario del ejercicio.
«La abrupta caída del crecimiento económico, junto con el deterioro del saldo fiscal a partir de 2021, supondrán un aumento en el nivel de riesgo de sostenibilidad financiera de la Comunidad Autónoma de Cantabria», sentencia el organismo.
Según todos los estudios, el mayor impacto se lo llevará la deuda regional, que será el recurso del que tire el Gobierno de Cantabria para cubrir el agujero de ingresos y de gastos.
INFORME DE CRISTINA HERRERO, presidenta de AIReB.
El contenido íntegro del informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal referido a PERSPECTIVAS A MEDIO PLAZO para Cantabria (incluido en el informe de 17 de julio de 2020 sobre Ejecución Presupuestaria, Deuda Pública y Regla de Gasto), firmado por Cristina Herrero, presidenta de la institución, queda transcrito a continuación:
“El impacto de la crisis actual se aplaza a los ejercicios siguientes a través de los recursos del sistema de financiación autonómica y otras transferencias del Estado. Como ya hemos señalado, los principales ingresos de comunidades de régimen común, derivados del SFA, se han abonado en 2020 sin tener en cuenta la crisis. Las entregas a cuenta para 2020 aprobadas por el RDL 7/2020, de 12 de marzo, suponen un incremento sobre las previstas en prórroga. Ese incremento anual se ha anticipado en los meses de marzo y abril para hacer frente a la situación excepcional derivada de la COVID-19.
Estas entregas a cuenta no incorporan el impacto negativo esperado en los ingresos tributarios como consecuencia la pandemia. A ello se unen las transferencias aprobadas a través del Fondo COVID-19. Ello implica que en 2020 el Estado asumirá en su totalidad la minoración de los ingresos en el ámbito estatal y autonómico, y los mayores gastos derivada de la pandemia, y que en los años siguientes no se espere recuperación para las comunidades. Las perspectivas en la Comunidad Autónoma de Cantabria para 2021 y 2022 empeoran significativamente respecto a 2020.
Bajo las previsiones macroeconómicas actuales, los recursos del sistema para 2021 en la Comunidad Autónoma de Cantabria podrían experimentar una caída de entre el 11% y el 15% respecto a las cuantías abonadas en 2020. A ello se une la caída de ingresos por la no reiteración de transferencias extraordinarias de 2020 que determina una variación negativa del conjunto de los ingresos entre el 13% y el 16%. Aun bajo el supuesto de que la mayor parte del incremento del gasto esperado en 2020 en el ámbito sanitario y social a consecuencia de la COVID-19 no se mantendrá en 2021, y de que se iniciará la recuperación económica, es previsible un importante deterioro del saldo de la comunidad en este ejercicio, que podría aumentar en torno a 2 puntos el déficit del año anterior.
Por otra parte, dado que las entregas a cuenta en 2020 no han tenido en cuenta la caída de ingresos que se espera, en 2022 la Informe 16 Informe sobre cumplimiento esperado reglas fiscales 2020. Cantabria. 15 julio 2020 comunidad tendrá que hacer frente a la liquidación definitiva de 2020, que se pague con las entregas a cuenta de dicho año. Análisis de sostenibilidad. La abrupta caída del crecimiento económico, junto con el deterioro del saldo fiscal a partir de 2021, supondrán un aumento en el nivel de riesgo de sostenibilidad financiera de la Comunidad Autónoma de Cantabria. Si bien en 2020 el Fondo COVID-19 trasladará parte del incremento del riesgo a la Administración Central (AC), el deterioro del saldo fiscal previsto a partir de 2021 provocará un considerable aumento del volumen de deuda que, a pesar de la recuperación esperada del PIB, hará que la ratio siga subiendo. Derivado de esta situación, el pasado mes de mayo la agencia de calificación Fitch revisó a la baja el rating de esta comunidad (de ‘BBB’ a ‘BBB-’), aunque sigue manteniendo la deuda a largo plazo dentro de la categoría de grado de inversión de grado medio inferior.
El peso de los mecanismos extraordinarios de financiación es muy elevado. La deuda contraída con la AC supone en el primer trimestre de 2020 el 80,1% del total del endeudamiento de la comunidad, cuyo nivel respecto del PIB regional se encuentra, no obstante, por debajo de la media del subsector.
Regresar al nivel del de deuda del 22,3% registrado a finales del año 2019 requeriría, bajo el supuesto de corrección anual fija del déficit de 0,25 puntos de PIB, al menos una década. Bajo un escenario de corrección anual del déficit de 0,25 puntos de PIB desde 2021 hasta alcanzar el equilibrio presupuestario, se estima que regresar al nivel de deuda del 22,3% registrado a finales del año 2019 requerirá al menos una década. En contraste con los escenarios proyectados por la AIReF previos a la crisis donde nivel del 13% se alcanzaba en torno al año 2030, no se proyecta alcanzar dicho límite antes del año 2042, aun manteniendo el equilibrio presupuestario”.



