Califican las declaraciones de Pernía de inmorales y miserables y piden que se clarifique qué quiere decir cuando asegura que Diego “quiere dar una solución a este tema”
La Asociación de Peñas Racinguistas (APR) ha hecho balance de lo acontecido en el partido frente al Almería, destacando la unanimidad de la protesta frente al Consejo de Administración. Como todo el mundo ha podido comprobar, la afición se sumó masivamente al mensaje inequívoco que trataban de trasladar las peñas, la expulsión del Consejo fuera de la centenaria entidad racinguista. La iniciativa de la peña Juventudes Verdiblancas, asumida por unanimidad por el resto de las Peñas, tuvo un éxito incuestionable y, por si había alguna duda, volvió a quedar de manifiesto el rechazo absoluto al Consejo, al que vuelven a pedir examen de conciencia, asunción de los errores y la dimisión inmediata.Las Peñas entienden que sólo la salida voluntaria de este Consejo es la manera de sanear el ambiente. No hay otra. La afición lo tiene claro y ha demostrado, sobradamente y a lo largo de más de un año, que es capaz de mantener la protesta y multiplicarla día a día. La situación no se sostiene por más tiempo. Atrincherarse en el Consejo contra toda lógica mercantil y contra todo el racinguismo no tiene otro sentido que continuar con una más que presumible saqueo sentimental y económico.Respuesta a PerníaEn relación con las declaraciones de Francisco Pernía, las Peñas no entran a valorar ni las mentiras ni las patéticas excusas para salir al paso de las gravísimas irregularidades de su gestión conocidas por el informe de los administradores concursales. En relación a lo primero, todo el mundo sabe lo que ha pasado, que si quiere el sr. Pernía se recuerda, punto por punto. Y con lo segundo, será primero la juez la que estime si hay caso o no y, a partir de ahí, las Peñas se reservan la posibilidad de emprender acciones legales para defender el patrimonio colectivo que supone el Racing Club. En cualquier caso, destapándose las operaciones que se han conocido, todo el mundo ha podido comprobar la catadura moral del sr. Pernía.Aún con esto, resulta sintomático que afirme que recibió el club mejor que lo dejó, cuando todo el mundo sabe que lo recogió saneado porque así se lo entregó el Gobierno, y lo tiene en Concurso de Acreedores o que califique a Alí como incumplidor cuando él mismo posee la representación de Alí, como todo el mundo sabe. No hay por donde cogerlo.Eso sí, es sorprendente que afirme que el Presidente de Cantabria «quiera dar una solución a este tema”, estando “seguro que se la va dar”, cuando la actitud del sr. Diego parece la contraria. Las Peñas piden una aclaración de este asunto porque, de lo contrario, se podría pensar en un encubrimiento bochornoso de la actual crisis del Racing.Con todo, hay dos aspectos que sólo pueden calificarse como miserables. El primero la manida comparación de la afición racinguista con la violencia terrorista. Para la APR resulta del todo punto rechazable frivolizar con un asunto de esta envergadura, que ha causado tanto sufrimiento. Utilizar demagógicamente esta comparación es despreciar a las víctimas, sin escrúpulos, y no tener ni idea de lo que supone vivir bajo la amenaza constante de la violencia.Y el segundo raya la mezquindad, perversidad y villanía del sr. Pernía, que no es otra cosa que la insinuación que el fallecimiento del abogado de Alí, Francisco Escat, tuviera que ver con la tensionada Junta de Accionistas del pasado mes de mayo. Y con ello, la flagrante y desvergonzada mentira acusando a los representantes de las Peñas de unos comentarios inexistentes. Sin duda, esta insinuación califica por sí mismo al personaje. No hay más que añadir salvo que el asunto está en manos de los abogados de la APR por si son constitutivos de delito.



