El presidente de Cantabria ha informado que se permitirán visitas experimentales a partir de este mes de enero en base a los informes científicos y dentro del programa de investigación que se lleva a cabo sobre la accesibilidad.
El presidente de Cantabria, Ignacio Diego, ha informado hoy que las cuevas de Altamira permitirán visitas experimentales a partir de este mes de enero en base a los informes científicos y dentro del programa de investigación que se lleva a cabo sobre la accesibilidad de la cueva original. Diego ha explicado que el objetivo es analizar el impacto que la presencia humana puede ocasionar sobre la conservación de la cueva, y ha concretado que se permitirán grupos de cinco personas (más un guía) por semana hasta el mes de agosto. También ha dejado claro que este periodo de visitas podrá sufrir modificaciones y cambios en función del Programa de Investigación.El presidente cántabro, que ha informado de los acuerdos en una rueda de prensa acompañado del secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, ha resaltado “la objetividad y la transparencia” del proceso de selección, para lo cual, las personas que accedan a las visitas experimentales, se elegirán por sorteo entre las que se encuentren en el museo en los días programados para la visita experimental.Para poder participar en esta actuación con fines científicos, a su entrada al museo, el día en el que se vaya a llevar a cabo la visita, se ofrecerá a los visitantes que lo deseen rellenar un formulario con sus datos de contacto. Asimismo, se informará de las limitaciones de accesibilidad física que presenta la cueva. Una hora antes de la entrada a la cueva se extraerán aleatoriamente cinco formularios que identifiquen a los visitantes elegidos y se les comunicará su elección.
Visitas de 37 minutosEl Programa de Investigación ha definido unos protocolos de acceso que establecen una duración de la visita de 37 minutos y un itinerario con tiempos de permanencia definidos para cada estancia. Los visitantes deberán vestir monos desechables, gorro, guantes, mascarillas, así como un calzado especial o lavado de suelas. Se evitará en todo momento el contacto con la roca y la toma de imágenes.En las visitas se controlará en el interior de la cueva la temperatura del aire y de la roca, la humedad relativa del aire, la contaminación microbiológica, las aguas de infiltración, el radón y el CO2, entre otros, y sus posibles efectos en la conservación y estabilidad de la cavidad, condicionarán la futura gestión del bien cultural y la continuidad de las visitas.En la rueda de prensa donde se ha informado de los acuerdos, además de Diego y Lassalle, han estado presentes el director del Museo y Centro de Investigación Altamira, José Antonio Lasheras y la coordinadora del comité científico del programa de investigación para la conservación preventiva y régimen de acceso a la cueva de Altamira, Marián del Egido.
Las pinturas polícromas del techo de Altamira fueron descubiertas en 1879 por Marcelino Sanz de Sautuola y su hija María y en 1917 el Ayuntamiento de Santillana del Mar -propietario de la gruta- decidió abrirlas al público. En los años 50 se iniciaron las visitas masivas, que continuaron en la década de los 60, llegándose a alcanzar 270.000 personas al año. En la de los 70 surgió la alarma ante la degradación de las pinturas, de modo que en 1977 se acordó el primer cierre parcial y dos años después, se clausuraron las visitas.
En 1982 se reabrió la cavidad, pero con accesos controlados y limitados, y veinte años después, en 2002, se decidió de nuevo cerrar la cavidad al público tras la aparición de unas manchas en la Sala de los Polícromos, aunque para entonces ya existía una réplica de Altamira, la neocueva, albergada en el nuevo Museo que también incluye un Centro de Investigación y que se inauguró en julio de 2001. Estas instalaciones, ubicadas a unos metros de la puerta de la cavidad, recibieron en 2013 cerca de 260.000 personas (más o menos la media anual), de modo que el número total de visitas desde su creación se aproxima a los dos millones.
A mediados de 2010 se constituyó el Patronato y se comenzó a estudiar la posibilidad de reabrir la cavidad a las visitas, aunque carácter restringido. En su última reunión, en junio de 2013, los científicos apuntaron que las pinturas de Altamira no corrían peligro, ya que evolucionan según el proceso natural de la propia gruta. No obstante, descartaban la apertura masiva. Las conclusiones sobre el estado de conservación y posible reapertura de la cueva al público se prevén conocer para el próximo mes de agosto.
Las pinturas polícromas del techo de Altamira fueron descubiertas en 1879 por Marcelino Sanz de Sautuola y su hija María y en 1917 el Ayuntamiento de Santillana del Mar -propietario de la gruta- decidió abrirlas al público. En los años 50 se iniciaron las visitas masivas, que continuaron en la década de los 60, llegándose a alcanzar 270.000 personas al año. En la de los 70 surgió la alarma ante la degradación de las pinturas, de modo que en 1977 se acordó el primer cierre parcial y dos años después, se clausuraron las visitas.
En 1982 se reabrió la cavidad, pero con accesos controlados y limitados, y veinte años después, en 2002, se decidió de nuevo cerrar la cavidad al público tras la aparición de unas manchas en la Sala de los Polícromos, aunque para entonces ya existía una réplica de Altamira, la neocueva, albergada en el nuevo Museo que también incluye un Centro de Investigación y que se inauguró en julio de 2001. Estas instalaciones, ubicadas a unos metros de la puerta de la cavidad, recibieron en 2013 cerca de 260.000 personas (más o menos la media anual), de modo que el número total de visitas desde su creación se aproxima a los dos millones.
A mediados de 2010 se constituyó el Patronato y se comenzó a estudiar la posibilidad de reabrir la cavidad a las visitas, aunque carácter restringido. En su última reunión, en junio de 2013, los científicos apuntaron que las pinturas de Altamira no corrían peligro, ya que evolucionan según el proceso natural de la propia gruta. No obstante, descartaban la apertura masiva. Las conclusiones sobre el estado de conservación y posible reapertura de la cueva al público se prevén conocer para el próximo mes de agosto.


