LA CANCILLER señala que los miembros de la zona euro deben estar preparados para ceder el control sobre ciertas áreas de la política a las instituciones europeas si se quiere superar la crisis de deuda y volver al crecimiento.
La agencia estadística comunitaria, Eurostat, confirmó ayer que el déficit español al cerrar 2012 se situó en el 7%, frente al 8,96% del año anterior, sin contabilizar la ayuda a la banca, en cuyo caso sería del 10,6%. De esta forma se confirma el dato anunciado por el Gobierno y remitido a Bruselas el pasado 29 de marzo, al tiempo que sitúa a España en cabeza de la UE en déficit público.
Por otra parte, la deuda pública española subió al 84,2% en 2012, desde el 69,3% del año anterior, sumando 883.873 millones de euros. España fue el país de la UE que más aumentó su endeudamiento en el último trimestre de 2012, al pasar del 77,4% del PIB registrado entre julio y septiembre al 84,2%, un incremento de 6,8 puntos.
En conjunto, la eurozona acabó 2012 con una deuda del 90,6% y la UE del 85,3%. Sólo Alemania registró un superávit del 0,2% en 2012, según la agencia comunitaria de estadística, que también detalló que un total de 14 Estados miembros tuvieron niveles superiores al 60% del PIB establecido por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC).
El portavoz de Asuntos Económicos, Olivier Bailly, valoró ayer el esfuerzo de España en reducir el déficit. En cuanto a la posibilidad de relajar los objetivos, tanto en España como en otros países, Bailly apuntó que «la decisión no se ha tomado todavía», tras lo que añadió que «dependerá de la evaluación que hagamos de las previsiones de crecimiento y de las reformas de cada país».
En un comunicado, el Ministerio de Economía y Hacienda subrayó que del análisis de Eurostat se extrae la conclusión de que «no plantea ninguna reserva respecto a las cuentas remitidas por España», así como que tampoco «ha advertido de la necesidad de introducir ninguna modificación a los datos públicos» de España. Hacienda incide en que «España no ha introducido modificación ni sufrido corrección alguna», a diferencia de otros Estados.
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El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, dijo ayer que «no cabe relajación alguna en la reducción del déficit público». El ministro, que explicó las diferencias entre déficit nominal y estructural, apuntó que este último se reducirá «al mismo ritmo» que el año pasado. El titular de Hacienda, que participó en el XX encuentro del Sector Financiero, organizado porABCy Deloitte, recordó que el próximo viernes se aprobarán medidas centradas en el ámbito laboral, mercado energético y sector público. «Estamos haciendo las reformas necesarias y esta semana será clave en materia económica», dijo.
Montoro defendió en este foro que junto a la consolidación fiscal, el resto de reformas desplegadas por el Ejecutivo son las que han renovado la confianza en España y los primeros síntomas de recuperación de la economía. «Hoy España tiene los mercados abiertos y a unos tipos de interés en los mismos niveles que a principios de 2010», señaló. Por lo que se refiere a la balanza de pagos, Cristóbal Montoro resaltó que «es la primera vez en la historia que España pasa de déficit a superávit sin devaluar la moneda».
Asimismo, el ministro enumeró otros puntos positivos de la economía española, como la renta per cápita, situada en torno a 23.000 euros, «casi el doble que a mediados de los noventa», así como la inversión empresarial exterior, que, según recordó, alcanza el 45% del PIB, unos 450.000 millones.
En el mismo foro, el vicepresidente y consejero delegado de Banco Santander, Alfredo Sáenz, señaló ayer que España se encuentra «ante una excelente oportunidad para entrar en el círculo virtuoso». Según el consejero delegado de Caixabank, Juan María Nin, la recuperación dependerá de las reformas, ya que «la economía está en una zona de inflexión».
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El ministro de Economía, Luis de Guindos, en una entrevista publicada en el diarioThe Wall Street Journal, apuntó ayer que la economía española caerá este año entre un 1% y un 1,5%, mientras que confió en un «ligero» crecimiento para el año que viene. De Guindos dijo que el plan de reformas que presentará el próximo viernes el Ejecutivo pondrá mayor énfasis en el crecimiento económico frente a la mera reducción del déficit.
Guindos insistió en descartar nuevas medidas «significativas» de austeridad. El Gobierno, señaló, está negociando con las autoridades de la UE la relajación de los objetivos de déficit a los que España se ha comprometido. «Lo que vamos a hacer ahora es lograr un equilibrio entre reducción del déficit y el crecimiento económico», dijo el ministro, para quien el positivo comportamiento de las cuentas públicas ha mejorado la confianza en la sostenibilidad de la economía española.
De Guindos también hizo hincapié en que una mayor integración del sistema bancario podría ayudar a sacar a la UE de sus problemas económicos, frente a la que calificó como «fragmentación» de los mercados crediticios que se produce en la actualidad.
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El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, admitió ayer que la política de austeridad de la UE para hacer frente a la crisis «ha llegado a su límite» por la falta de apoyo político y social entre los ciudadanos, al tiempo que confirmó que el Ejecutivo comunitario «probablemente» relajará los objetivos de déficit de este año para varios Estados miembros.
Durao Barroso dijo que «lo que está pasando en Grecia, Portugal y España es impresionante en términos de corrección de los desequilibrios externos», tras lo que defendió «discutir el ritmo» de ajuste que se exige a los países.
En la misma línea, el presidente de la UE, Herman Van Rompuy, abundó en la falta de resultados después de una cadena de ajustes que no ha logrado impulsar «el crecimiento y el empleo». Van Rompuy apuntó la necesidad de «medidas inmediatas», convencido igualmente de que los objetivos de déficit deberían suavizarse a la medida de la situación de cada país.
Sobre este asunto,EL PAÍStitula en portada que «Bruselas ofrece a España dos años más para reducir el déficit al 3%». Según este rotativo, las declaraciones de Barroso suponen un «viraje» que «tendrá una traducción inmediata», que no es otra que «más tiempo para que varios países cumplan con el déficit», en el caso de España dos años, mientras que Francia y Portugal tendrían un año más.
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La canciller alemana, Angela Merkel, dijo ayer que los miembros de la zona euro deben estar preparados para ceder el control sobre ciertas áreas de la política a las instituciones europeas si el bloque quiere realmente superar la crisis de deuda y volver a convencer a los inversores extranjeros. En otro momento, Merkel dijo que en Europa se encuentran «soluciones comunes cuando «miramos al precipicio», sin embargó, añadió, «tan pronto como se disipa la presión, la gente dice que quiere seguir su propio camino».
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Por otra parte, el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, en una intervención en la Reserva Federal de EEUU, en NuevaYork, dijo ayer que si bien la unión bancaria «no puede contemplarse de la noche a la mañana, los mercados deben tomar nota de que es una prioridad esencial» para Europa. «Estamos comprometidos para avanzarla y completarla lo más rápidamente posible», insistió.
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