«Hubo unos años en los que el número de hembras con cría se representaba con un dígito y ahora ya llevamos unos cuantos haciéndolo con dos dígitos, algo que demuestra que el trabajo está bien hecho», mantiene Fina Álvarez.
La población osera de la cordillera Cantábrica se ha triplicado en las últimas dos décadas, pasando de los «alrededor de 70» ejemplares que se contabilizaban a principios de los noventa del siglo pasado a los «más de 200» que fueron registrados en 2012. Al menos esos son los números que barajaba ayer Guillermo Palomero, presidente de la Fundación Oso Pardo, al término de una reunión celebrada en Santander en la que también estuvieron el director general del Medio Natural de la Junta de Castilla y León, José Ángel Arranz; la directora general de Recursos Naturales del Principado, Fina Álvarez, y Javier Manrique, director general de Montes y Conservación del Gobierno de Cantabria. En estos términos comenta la noticia La Nueva España de Oviedo.
Según los representantes políticos que estuvieron en Santander, el censo provisional del año 2012 «apunta la probabilidad» de que haya «más de 30 osas y alrededor de 60 crías», un dato que, de confirmarse al concluir el recuento, representaría un notable incremento con respecto a los datos del año 2011, cuando se registraron en la cordillera Cantábrica 25 osas y 38 crías. «La cosa va bien, el oso se está viendo favorecido por el trabajo de las cuatro comunidades», señaló Fina Álvarez, añadiendo al saco a Galicia, cuyos representantes no acudieron ayer a la cita. «Hubo unos años en los que el número de hembras con cría se representaba con un dígito y ahora ya llevamos unos cuantos haciéndolo con dos dígitos, algo que demuestra que el trabajo está bien hecho», mantiene Fina Álvarez.
La distribución actual de la especie en la cordillera abarca las comunidades autónomas de Galicia, Asturias, Castilla y León y Cantabria, dividida en dos sectores. El sector occidental -que engloba a Galicia, Asturias y Castilla y León- cuenta con una población que ronda los «170 ejemplares», según Guillermo Palomero. El sector oriental -que es el más amenazado y se ubica en territorio de las comunidades de Asturias, Castilla y León y Cantabria- tiene un censo menor que se establece en torno «a los 30» osos. Según los datos de 2012, en la parte occidental se registraron un total de 26 hembras y 53 crías, mientras que en la oriental hay constancia de la presencia de 4 osas con 7 esbardos. La directora general de Recursos Naturales, Fina Álvarez, considera que hay otros avances que son dignos de destacar en materia de conservación de la especie. «Hay constancia de que los osos van ampliando su territorio, colonizando nuevas zonas, lo cual favorece el cruce genético y evita los riesgos derivados de la endogamia», afirma.
Tras la reunión tampoco faltaron las críticas. El presidente del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas), Roberto Hartasánchez, atacó a la Junta de Castilla y León por autorizar para los cotos de caza limítrofes con zonas oseras las batidas con la participación de rehalas de perros de agarre. Hartasánchez asegura que la política de permisos de caza en esa comunidad, pese a ser legal, es «una barbaridad y atenta contra el oso pardo». Para el Fapas, «este tipo de caza» puede ser una de las causas por las que la población «no evoluciona favorablemente» en la zona oriental. «Pese al constante viaje de ejemplares entre comunidades, la población en Castilla y León sigue siendo estable o disminuye a causa de la constante mortandad», subraya Hartasánchez.



