El club verdiblanco protagoniza un reportaje sobre los problemas por impagos que afectan a los futbolistas profesionales. Agustín resolvió irse después de ser incapaz de regalar a su hija una bicicleta.
EL MUNDO CANTABRIA.
La epopeya de los jugadores delRacing de Santander en la Copa del Rey, torneo en el que se negaron a jugar el partido de vuelta de los cuartos de final contra la Real Sociedad después de que el entonces presidente, Ángel Lavín, se negase a dimitir, dio la vuelta al mundo.
Hasta el punto que la repercusión global del club verdiblanco sigue dando que hablar a pesar de militar en Segunda División B. Como muestra, la entidad que actualmente gobierna Tuto Sañudo fue portada ayer en The New York Times, en un reportaje que sitúa a los cántabros como ejemplo paradigmático de los problemas crecientes de los futbolistas de élite para cobrar sus salarios debido a la crisis económica general.
El artículo repasa las tribulaciones del vestuario santanderino a medida que se iban acumulando los impagos mientras, en paralelo, el equipo solventaba eliminatorias ante equipos de Primera División en el torneo del KO. La crudeza de la experiencia vivida por los futbolistas de la primera plantilla quedaretratada tras el testimonio del defensa Agustín, que abandonó Cantabria en el mercado invernal rumbo al Olot. El central, según relata el diario neoyorkino, terminó de tomar una decisión que se venía fraguando a fuego lento durante las Navidades.
Fue en ese momento cuando las deudas que arrastraba con él el Racing le impidieron regalar a su hija una bicicleta, lo que le dejó al borde de las lágrimas. Futbolistas alejados de la ostentación y el glamour de los iconos mediáticos y publicitarios. Las penurias incluidas en el reportaje, no por conocidas, dejan de llamar la atención. The New York Times se hace eco del uso de material deportivo del año pasado, así como de los cortes de gas en las instalaciones de La Albericia, que impedían a los jugadores ducharse con agua caliente.
Más testimoniosOtro de los futbolistas que aparece en la información es el delantero Mariano, que relata cómo consultaba de forma constante a través de su teléfono móvil su cuenta bancaria en busca de una transferencia que nunca llegaba. Francis también habla con el periódico estadounidense.
Rememora el tortuoso desplazamiento en autobús a Sevilla para med rse al conjunto hispalense en la Copa del Rey, nueve horas de trayecto tras las que se encontraron a Lavín, del que The New York Times precisa que no quiso hacer comentarios pese a los reiterados intentos del rotativo, recién aterrizado de un avión. «Nos sentíamos impotentes», declaró el lateral.
Según el reportaje, la problemática de los impagos a futbolistas profesionales se ha generalizado con la crisis económica. En Europadel este una encuesta sobre 3.200 jugadores reveló que el 41,3% había enunciado impagos.
También al otro lado del charco hay casos llamativos. En la primera división argentina Colón se negó a jugar tras siete meses de atrasos, lo que provocó disturbios entre sus seguidores.

