Tocamos más o menos a un inspector de Trabajo en Cantabria por cada 100.000 habitantes en nuestra región, ratio muy alejado de la media europea
MIGUEL DE CERVERA.
Es un tema del que incomprensiblemente nadie habla, pero que éste que escribe ha conocido demasiado bien, por haber tenido la suerte de padecer dos accidentes laborales en los últimos 2 años, el último de ellos tan grave que sobreviví de milagro tras sufrir la aparatosa caída de más de media tonelada de tableros industriales sobre mi espalda y cabeza.
¿Es posible que nadie haya investigado aún mi accidente, sólo medio año después? Pues sí, es posible. Y es que tocamos más o menos a uninspector de Trabajo en Cantabriapor cada 100.000 habitantes en nuestra región, ratio muy alejado de la media europea y sobre todo en lo que se refiere a la especialización de este personal.
Porque problemas y riesgos laborales hay muchos y de mucha variedad, por más que la Administración se empeñe en ignorar el asunto, incluso han seguido igual en la últimaoferta pública de empleo para 2021, que conozco bien y donde no he visto ningún lugar para esta urgente necesidad de personal.
Es una muestra más de la incompetencia del Gobierno Regional, esaAdministración más local y que iba a estar más cerca del ciudadano, pero que a la hora de la verdad falla en cosas fundamentales. Y esto es algo que yo he sufrido en mis propias carnes, en forma deACCIDENTES LABORALES QUE NADIE INVESTIGA. Y por esto hoy toca hablar de un GRAN DESASTRE en concreto: laInspección de Trabajo de Cantabria.Salvar vidas, dicen.
Llama mucho la atención que los mismos salvadores de la humanidad que se empeñan ahora ensalvar vidasa toda costa, aunque esto signifique poner contra las cuerdas la economía nacional y cercenar la libertad de movimientos de los ciudadanos, a la hora de la verdad no parezca preocuparles tanto que los currantes nos matemos de cualquier manera y en cualquier lugar de trabajo. Porque ni siquiera van a mirar qué ha pasado.
Es un tema que viene de antes de la actual crisis sanitaria, por cierto, cuando ya en 2019 tuve el privilegio de conocer la eficacia tercermundista de laInspección de Trabajo de Cantabria.Sólotardaron 5 meses en ir a investigar un accidente laboral que, si no llega a ser por la estupidez manifiesta de los responsables de dicho accidente, para cuando hubieran querido llegar lo lógico era que ya estuviera todo cambiado y puesto de acuerdo con la Ley, aunque esto no fue así porque se cumple eso de que hay más tontos que ventanas. Pues, aunque pueda parecerles un esperpento, el tardar cinco meses en ir ainvestigar un accidente laboral en Cantabriaes un plazo récord para laInspección de Trabajo de Santander. No es ninguna broma.


