“Los políticos corruptos en Cantabria” tienen sociedades pantalla para esconder sus robos principalmente en Méjico, aunque también se dan casos de propiedades inmobiliarias en Nueva York, y en Londres”.
La Unión denunció que “la corrupción política no tiene nada que ver con los sueldos oficiales de los políticos”, y acusó al PP, al PRC, y al PSOE de Cantabria “de considerar a los ciudadanos como unos perfectos tontos”, en alusión a la polémica sobre la publicación o no del patrimonio de los parlamentarios, porque “todo el mundo sabe que ningún corrupto pone el producto de sus robos a su nombre”.“Hay que ser realmente estúpido esperar que el producto de la corrupción aparezca a nombre de los corruptos”, señaló el Presidente de la formación política, Rafael Sebrango.“Si alguien espera que publicando su patrimonio, los ciudadanos vamos a volver a confiar en la casta político, o no está en este mundo, o bien directamente considera al ciudadano como un tonto”, indicó.“Los políticos corruptos en Cantabria”, prosiguió, “tienen el producto de sus fechorías fuera de España, mediante inversiones efectuadas a través de sociedades-pantalla, a veces en paraísos fiscales, o a través de testaferros, principalmente en Méjico, aunque también se dan casos de propiedades inmobiliarias en Nueva York, y en Londres”.“La organización de la corrupción política, tanto en Cantabria, como en el resto de España, no tiene relación con los sueldos oficialmente cobrados, y por supuesto no aparecen en la declaración de la renta”.“Los partidos políticos tienen organizado, desde hace 25 o 30 años un sistema más sofisticado de lo que parece para desviar dinero público en su provecho”, continuó, “y eso es lo que aparece luego en Suiza y otros paraísos fiscales”.Según el representante de LA UNION (LU), “el principal sistema utilizado es la obtención de comisiones por adjudicación de contratos públicos, que ya es superior al 3% que una vez reveló el ex presidente de Cataluña, Pascual Maragall”.Para obtener esas comisiones, “se abusa de la fijación de criterios subjetivos para resolver concursos de obras y de suministros”, incidió “lo que permite al político de turno manipular fácilmente el resultado”.Otro sistema “es el abuso del procedimiento de adjudicación por el sistema de negociación sin publicidad”.“Otro más usual consiste en los contratos menores, en los que se adjudica por un precio inflado una obra o un suministro a una determinada empresa, que cobra sólo lo que vale realmente el contrato, y la cantidad inflada es derivada a una tercera empresa que factura a la adjudicataria la cantidad a desviar”.“Esta empresa que recibe finalmente el dinero, es una empresa fantasma, que ni aparece en el listín telefónico, y que suele estar domiciliada en locales de parientes o de militantes del partido”.“Estas empresas fantasmas, se liquidan a los tres años, para volver a abrir otras con otro nombre y dificultar el trabajo de la Policía y de Hacienda”.“Nada de esto aparece, ni aparecerá nunca ni en las auditorías de los partidos, ni en las declaraciones de la renta de sus dirigentes”, resaltó, “y el que espere otra cosa es un iluso”.Finalmente, desde LA UNION (LU), defienden que el único modo de atajar la corrupción está en “modificar el sistema de contratación pública, eliminando la posibilidad de criterios subjetivos, reduciendo el importe máximo de los contratos menores, y obligando, incluso en estos, a que la convocatoria sea pública”.



