La plaza exterior del Teatro Arriaga de Bilbao se convertirá este jueves, 8 de agosto, en el mejor escaparate de la Batalla de Flores de Laredo, que, a tres semanas de celebrar su 104 edición, ha optado por acercarse a Bilbao
La plaza exterior del Teatro Arriaga de Bilbao se convertirá este jueves, 8 de agosto, en el mejor escaparate de la Batalla de Flores de Laredo, que, a tres semanas de celebrar su 104 edición, ha optado por acercarse a la capital vizcaína para que bilbaínos y visitantes conozcan de cerca el arte que se despliega en esta Fiesta de Interés Turístico Nacional. Veinte carrozas protagonizarán este año un desfile en el que se emplean millón y medio de flores naturales. En Bilbao podrá verse un adelanto de tan espectacular celebración.La iniciativa surge a propuesta de la concejal de Turismo y Festejos de Laredo, Laura Recio, quien emplazó a los carrocistas a llevar de gira una celebración que, cada último viernes de agosto, convierte a Laredo en capital mundial de la flor. Los artistas recogieron el guante y el año pasado comparecieron en Santander en plenas fiestas patronales de la capital cántabra. Un año después, la exitosa experiencia viajará a Bilbao, en un gesto que incluye un guiño de afecto a una ciudad que hace 30 años padeció unas trágicas inundaciones que se desencadenaron precisamente el mismo día en que Laredo festejaba su Batalla de Flores. En los días siguientes a la celebración la flota pesquera laredana se sumó a la ola de solidaridad con los damnificados y se aprovisionó de víveres para llevarlos por barco a una capital con la que las comunicaciones terrestres resultaban imposibles. El alcalde de Laredo, Ángel Vega, ha cursado una invitación a su homólogo bilbaíno, Iñaki Azkuna, para asistir desde la tribuna presidencial al desenlace de esta celebración.La comparecencia en Bilbao incluirá una exhibición del minucioso trabajo que requiere engalanar cada centímetro de unas creaciones que llegan a alcanzar los siete metros de alto, por ocho metros y medio de largo y cinco metros de ancho. El horario previsto para la demostración será desde las 10:00 a las 14:00 horas de la mañana, aunque la labor realizada podrá contemplarse hasta las 18:00 horas. El emplazamiento elegido tiene una notable carga simbólica para la expedición cántabra, ya que el teatro Arriaga es obra de un laredano, Joaquín Rucoba, que está enterrado en el coqueto cementerio del barrio de Santa Cecilia, en Tarrueza, donde se localizan algunas de las huertas que abastecen de flor al festejo.En su comparecencia bilbaína, la quincena de artesanos de la flor completará la ejecución de varias piezas para que los paseantes puedan hacerse una idea de los entresijos de una tradición centenaria que se ha convertido en uno de los más valiosos patrimonios de Laredo. Entre otras curiosidades, podrá contemplarse el trabajo de la puesta de pétalo, detalle que suele llamar poderosamente la atención a quienes descubren por primera vez el festejo. También podrán comprobar cómo se colocan, uno a uno, los clavos que sirven para que las flores queden sujetas a la superficie de corcho que recubre las alegorías, cuya armazón es de hierro.Cuenta atrásEl imprescindible concurso de las flores naturales en la exhibición ha condicionado de manera decisiva el calendario previsto para esta cita. De hecho, las intensas lluvias de la pasada primavera han retrasado los planes iniciales de comparecer a finales de julio. Tras la siembra de las dalias y los clavelones efectuada en mayo y junio, las huertas diseminadas por distintos barrios laredanos y pueblos limítrofes han arrojado esta misma semana el primer brote de colorido aspecto y gracias a él podrá llevarse a cabo la exhibición. Posteriormente, resulta imposible disponer de una cosecha que debe abastecer de más de un millón y medio de flores para tapizar completamente las carrozas que desfilarán por la Alameda de Miramar.La embajada de la Batalla de Flores en el Arriaga representa una minúscula porción del nutrido equipo humano que lleva meses dedicados en cuerpo y alma a dejar ultimadas sus fantásticas creaciones. Los últimos días se convierten en una auténtica contrarreloj para ensamblar todos los elementos bajo las improvisadas naves de andamios y toldos que en Laredo forman parte del paisaje veraniego. La última semana la tensión se acelerará al máximo, con la recogida de una cosecha floral de cuya abundancia y frescura depende la brillantez de una fiesta digna de ser contemplada en directo.



