Expertos consideran que el proceso “está siendo visto, una vez más, de forma pasiva y cómplice por la comunidad internacional en la medida en la que se demuestra que la democracia no es un valor absoluto.
El director del Seminario Internacional sobre Primavera Árabe, Juan Ferreiro, el consejero cultural de la Embajada de Egipto en España, Al Sayed Soheim, el experto en Irak, Waleed Saleh Alkhalifa y el codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (Iecah), Jesús Núñez, han denunciado “la hipocresía internacional” ante los conflictos políticosociales que asolan determinados países del norte de África, con especial atención a Egipto.Núñez ha añadido que el proceso “está siendo visto, una vez más, de forma pasiva y cómplice por la comunidad internacional en la medida en la que se demuestra que la democracia no es un valor absoluto si no que cuando ganan los que yo quiero, le llamo ‘democracia’ y cuando no, una usurpación del poder”.Por su parte, el consejero egipcio ha matizado que “el actual conflicto, que comenzó el miércoles con el desalojo de los acampados, no caerá en el pecado de convertirse en una guerra civil: ni una parte ni otra quieren”. “La situación no es tan fácil como se pueden imaginar –ha asegurado–, estamos siendo injustos con el papel de las fuerzas armadas porque ahora mismo son los únicos garantes para mantener el orden”.El codirector del Iecah ha comentado que “los Hermanos Musulmanes han intentado jugar la baza del Islam político y seguirán insistiendo en reclamar lo que ganaron en la urnas, generando una situación muy difícil de manejar por parte de los militares. Por tanto, estamos en un proceso en el que cabe adivinar más violencia, sin llegar a una dimensión de guerra civil”.“La Unión Europea no sabe, no contesta. Estados Unidos está jugando para no tener que cortar la ayuda militar porque si reconoce que es un golpe de Estado tendría que hacerlo. Ambos están haciendo un flaco favor a los egipcios”, ha especificado Núñez.Waleed Saleh Alkhalifa, experto en Irak, ha asegurado que “la pregunta es por qué razón el Islam político ocupa los diferentes gobiernos de estos países. Muchos analistas dicen que es la única posibilidad y es que los regímenes anteriores han desmantelado las demás opciones. Los grupos (islamistas) están muy bien organizados, tienen apoyo exterior y saben cómo moverse: en Egipto, los Hermanos Musulmanes apenas participaron en la revolución pero han cosechado sus frutos”.Por último, el director del Seminario Internacional sobre la Primavera Árabe, que se ha celebrado estos días en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), ha resumido las líneas principales del curso como “un estudio del ‘mal denominado’ proceso de la Primavera Árabe, a través de una visión genérica-jurídica y un análisis de sus principales eventos en tres países: Egipto, Túnez y Libia, con una mirada especial a Siria e Irak”.


