«Entre el daño que me puedan hacer a mí y el daño a Andalucía, elijo el daño que me puedan hacer a mí, y por lo tanto yo no quiero, bajo ningún concepto, que ningún escándalo salpique a la Junta», señalaba.
José Antonio Griñán dimitirá mañana como presidente de la Junta de Andalucía, cargo en el que le sustituirá la también socialista Susana Díaz, que se someterá a su investidura como quinta presidenta de la Junta los próximos días 4 y 5. Griñán conservará su escaño de diputado autonómico y también seguirá al frente de la secretaría general del PSOE andaluz y de la presidencia federal del partido, hasta que se celebren los próximos congresos. Su acta de diputado autonómico le permitirá mantener su condición de aforado en elcaso de los EREfraudulentos de la Junta de Andalucía que investiga la juez Mercedes Alaya.
En una entrevista publicada ayer en medios del Grupo Vocento, Griñán admitía ayer que el escándalo de los ERE fraudulentos ha influido en su decisión de abandonar la presidencia de la Junta de Andalucía. Según explicaba, uno de los motivos de su renuncia es que no quiere que «ningún escándalo salpique» a Andalucía ni a la Administración regional. «Entre el daño que me puedan hacer a mí y el daño a Andalucía, elijo el daño que me puedan hacer a mí, y por lo tanto yo no quiero, bajo ningún concepto, que ningún escándalo salpique a la Junta», señalaba.
EL PAÍS 10/EL MUNDO 6/LA RAZÓN 12, 13/LA GACETA 16
El vicepresidente de la Junta de Andalucía, Diego Valderas, cree que las informaciones relativas a cómo utilizó el dinero de subvenciones públicas la federación andaluza de la UGT «tienen fundamento», por lo ayer pidió al sindicato que realice un ejercicio urgente de transparencia. Elnúmero dosde la Junta indicó que cuando se detectan anomalías de esta gravedad, hay que actuar con «tolerancia cero», sea con la UGT o con quien esté implicado en el caso.
En declaraciones aEL MUNDO, el portavoz adjunto del PP en el Congreso, Rafael Hernando, pidió a la Junta de Andalucía que aclare cómo la UGT utilizó las subvenciones públicas destinadas al desempleo, «porque es vergonzoso el uso del dinero para paliar un drama social en otros fines espurios».
EL MUNDO 1, 6


