Cientos de personas han acudido a la capilla ardiente en el Asilo, fundación para la que trabajó como médico. Esta tarde, a las cuatro, se celebra un funeral por su eterno descanso en la iglesia de la Virgen Grande.
Ayer se conoció el fallecimiento del doctor Juan Manuel Sellers Arana, médico torrelaveguense que contaba con el aprecio general de la ciudadanía y de manera extraordinaria por sus pacientes y amigos. Ha muerto a los 58 años de edad, después de una rápida enfermedad de cáncer que le obligó hace algo más de un año a abandonar la actividad médica. Esta tarde, a las 16 horas, se celebra el funeral en su recuerdo en la iglesia de la Virgen Grande. Durante todo el día de ayer cientos de personas pasaron por la capilla ardiente instalanda en el tanatorio del Asilo donde trabajó como médico durante muchos años. Su hermano Luis fue profesor del Instituto Marqués de Santillana y durante un tiempo director general de Cultura del Gobierno de Cantabria, además de concejal en el Consistorio de Torrelavega.
Desde estas líneas testimoniamos nuestro pesar a sus familiares más cercanos, en concreto a su esposa Ana María Asensio Ochoa, hijos, Juan, Elena, Pablo, Cristina, Laura, Alvaro y Ana, madre, Loliia Arana, hermanos, Luis y Ana Alonso, Loli y Javier Martínez, Enrique y Angeles Sánchez, Ana y Agustín Udias, Jesús y María Jesús Morillo, hermanos políticos, Javier y Azucena Callantes, Begoña, Aurora, Jaime y Cathy Mathews, además de a sus tíos, sobrinos; primos y demás familia,
UN MÉDICO QUE DEJA HUELLA
Juan Manuel Sellers Arana Sellers inició su trayectoria profesional aún sin finalizar su carrera, prestando sus servicios en el Centro de Educación Especial Fernando Arce como voluntario y ayudante del doctor Monforte, con atenciones a la tercera edad. Posteriormente, fue voluntario y ayudante del doctor Teira y, una vez terminada su carrera, en el año 1992, pasó a formar parte de la plantilla de trabajadores de la Fundación como médico.
Previamente, en 1987, la Fundación le concedió la medalla de Oro en reconocimiento a sus años de voluntariado. Precisamente, entre los directivos y empleados de la Fundación se ha lamentado mucho su pérdida, ya que «era una persona destacada por sus cualidades humanas, su carácter afable y su conocimiento de la tercera edad». «Tras todos estos años de servicio deja un recuerdo imperecedero en la Fundación, recuerdo que sirve como ejemplo para sus compañeros y amigos». Ayer, la noticia de su muerte fue muy comentada en la ciudad, lamentándose la pérdida de un gran profesional que se distinguía siempre por su espíritu de identidad torrelaveguense. Descanse en paz.


