Siempre me atrajo su peculiar forma de ser, rebelde y crítico con todo y contra todo.
Me acabo de enterar y eso que el óbito ocurrió hace ya casi tres meses. Es lo que tiene esta puñetera pandemia, que uno se encierra en sí mismo y pierde buena parte del contacto cotidiano con «la gente de a diario».
Conocí a Eusebio Díaz «Sebio» allá por el lejano año de 1992, cuando el problema de SNIACE estaba en plena ebullición en Torrelavega, con múltiples disturbios y una huelga general en la ciudad en octubre de se ese mismo año, el día 27, si mal no recuerdo. Tiempos convulsos para la ciudad, ciertamente.Como he dicho, nos conocimos por aquel entonces; siempre me atrajo su peculiar forma de ser, rebelde y crítico con todo y contra todo. Recuerdo que a veces le preguntaba si estaba enfadado con el mundo, y se me quedaba mirando fijamente, para a continuación profundizar ambos en el tema que invariablemente siempre sacaba él a relucir.Le compré algunos de sus libros de fotografías -magníficas por cierto- y una gran foto de formato grande de mi deportista hija pequeña hecha por él cuelga hoy en las paredes de mi casa. Solíamos vernos en La Braña y allí, tomando una cerveza, debatíamos, a veces apasionadamente, sobre los más diversos temas.Hombre peculiar y de una gran cultura, le echaré de menos. Descanse en paz.


