«Muchos políticos deberían hacerse el ‘harakiri’» opina el escritor en una entrevista en contraportada de El Mundo Cantabria, convencido que «la prensa crece en lectores mientras la política pierde ciudadanos»
©EL MUNDO CANTABRIA/ROSA M. ECHEVARRÍA.-Érase un hombre a un tsunami de títulos pegado: doctor en Periodismo, Académico de la Historia, ‘padre’ de la reforma del Estatuto de Autonomía, testigo de excepción de la Transición, Premio Nacional Amigo de las Hemerotecas, Cronista Oficial de Cartes, escritor inscansable… >Torrelavega le debe el ser una de las ciudades más analizada, recopilada e investigada. Ya lleva siete libros solo del siglo XX, y llegarán a ser diez >Pero nunca se es profeta en su tierra >Reniega de una clase política a la que perteneció y a la que ahora dice casi no reconocer, pero que considera imprescindible en democracia >Tiene fe ciega en que los partidos llegarán hasta las últimas consecuencias en la lucha contra la corrupción >E igualmente confía a pies juntillas en que, de no hacerlo, la sociedad española se levantará en una revuelta social. El 15-M fue una prueba piloto. >En su opinión, Torrelavega debería pasar a la historia por ser la «abanderada de la reconciliación» por su petición de amnistía en 1975.
Pregunta.– ¿El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla?Respuesta.– Es una frase deMenéndez Pelayo con la que coincido, aunque no es la vacuna para evitar caer en los mismos errores. Conociéndola hay menos riesgos.La historia ¿es una condena?– Es lenta en los procesos, pero no siempre se cae en los mismos errores. Quién nos iba a decir que EEUU tendría un presidente de color, o que veríamos la dimisión del Papa. Son hechos históricos.¿España superó la Transición?– Creo que la valoración de la Transición es positiva, aunque tiene un lastre: falló a la hora de contentar a quienes no se quieren contentar nunca: a los nacionalismos.¿Qué transición necesita ahora España?– Lo que necesita más bien es reinventar la democracia, y que esa gran parte de la clase política que está sometida a los partidos se haga el harakiri. España no es un país de revoluciones, sino más bien de revueltas, y creo que ahora mismo no estamos muy lejos de una revuelta social si no se produce una reforma política.Usted es Académico deHistoria correspondiente. Tal como está la Corte, ¿mejor estar a distancia?– Lo ideal sería que todos los españoles estuviésemos en la Corte para ejercer la presión que necesita España para reinventar la democracia.Como excronista de la Casa Real. ¿Cómo juzgará la historia a la Corona?– En España está todo colapsado. Todo el sistema, y no se salva ninguna institución. La monarquía de Juan Carlos I tiene dos tiempos: uno a finales de los años 70, cuando supo conectar con las aspiraciones de los ciudadanos; y otro, el actual, de un total alejamiento de los principios que el pueblo considera necesarios para una monarquía del siglo XXI.En su último libro analiza la figura del expresidente Adolfo Suárez. ¿Cuál fue su mayor legado?– El haber sido una persona con tres grandes valores: libertad, honradez y valentía. Estos dos últimos hoy serían esenciales para sacar al país del marasmo social en el que está inmerso.Pero la vida le ha deparado la peor de las jugadas…– Es una tragedia que viven miles de personas. Es estar en la vida sin ser consciente de ello.González, Aznar, Zapatero, Rajoy. ¿España camina hacia el bipartidismo?– Para acabar con este bipartidismo enfermo y podrido habría que modificar radicalmente el sistema electoral y tender al modelo italiano.Es bueno que existan muchos partidos y que se respete el principio de la Constitución Española de que cada hombre es un voto.Usted ha pasado por varios partidos, UCD, PDP, UPCA… ¿Bajo qué sigla se sintió más cómodo?– Siempre en el centro. Es un punto de moderación que representa una salida para el país. Pero es un espectro político que actualmente está vacío.¿Qué opina de la deriva de algunos Estatutos de Autonomía?– Centrándonos en el de Cantabria, creo que se debería regresar al momento fundacional de la autonomía. El actual es un modelo fracasado. Nunca pensé que el Estatuto de Autonomía de Cantabria iba a acabar en un Parlamento profesionalizado.¿Siente vergüenza de la clase política?– No, pero creo que tiene que transformarse para ser más competente, más ética ymás cercana a los ciudadanos. No es entendible una democracia sin clase política.Junto a la de escritor, expolítico e historiador, la de periodista es su profesión natal. ¿Cree que la prensa sigue siendo el cuarto poder?– Sí, cada vez más. Mientras los mensajes políticos no dicen nada, en prensa seguimos encontrando espacios para la verdad y la reflexión.La prensa sigue teniendo lectores, mientras la política se está quedando sin ciudadanos.¿Es el periodismo una profesión de envidias y egos?– Como todas.Como periodista, ¿qué le investigaría al PP?– Durante muchos años los partidos no han tenido ley de financiación; los ciudadanos más informados sabíamos que existía dinero negro que se iba por las alcantarillas y mirábamos para otro lado. Si la clase política se quiere reconciliar con los ciudadanos debe llegarhasta las últimas consecuencias contra la corrupción. Y creo que se llegará.¿Por qué en la crisis la vida pierde y los bancos ganan?– Porque quienes gobiernan así lo quieren. Es intolerable que la política esté callada ante decisiones como la del Banco de España de dañar a los ahorradores con los tipos de interés.¿Qué libro se llevaría a una persona desierta?– El Quijote.En un ejercicio de síntesis. ¿Con qué titular le gustaría que le recordasen?– Trabajo y honestidad.



