Rajoy anuncia que el objetivo es tratar de «recabar información» y asegura que no hay noticia que hubiera casos en el territorio español.
El presidente del Gobierno, MarianoRajoy, ha anunciado este viernes que ha pedido al ministro de Asuntos Exteriores, José ManuelGarcía Margallo, para que convoque alembajadorde losEE.UU.para que dé explicaciones sobre los presuntoscasos de espionajea ciudadanos de laUE. Según Rajoy, el objetivo de esta convocatoria -acordada por toda la Unión en el marco de la cumbre celebrada hoy en Bruselas- es el de «recabar información».
Rajoy ha subrayado la posición común de la Unión Europea sobre el espionaje y ha recordado que el reglamento jurídico regula claramente «el derecho a la privacidad de las comunicaciones de todos los ciudadanos». El presidente del Gobierno ha añadido que el espionaje no es propio entre países aliados. «España y EE.UU. somos amigos y aliados, y deseamos mantener unas relaciones bilaterales lo más buenas posibles», ha destacado.
A preguntas de los periodistas, Rajoy ha indicado que el Gobierno «no tiene constancia» de que haya habido casos de espionaje en España, incluyendo que él mismo o miembros de su gabinete hayan podido ser espiados, aunque se sigue trabajando para reunir el máximo de información posible al respecto, ha dicho. «Yo no tengo la constancia que tiene la señora Merkel», ha dicho para justificar que no haya iniciado todavía una investigación. «A partir de ahí, ya veremos cuales son nuestras decidiones», ha concluido.
La Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA) supervisó las conversaciones telefónicas de 35 líderes del mundo, según se muestra en un documento clasificado proporcionado al diarioTheGuardianpor colaboradores del extécnico de la NSA Edward Snowden. El documento, fechado en octubre de 2006, revela que la NSA animó a altos funcionarios de la Casa Blanca, de la secretaría de Estado y del Pentágono a compartir con sus servicios de inteligencia sus agendas electrónicas para que la agencia pudiera agregar los números de teléfono de los líderes políticos extranjeros en sus sistemas de vigilancia.
La sospecha de que los servicios de inteligencia de EEUU espiaron el móvil de la canciller alemana, Angela Merkel, marcó el inicio de la cumbre de líderes de la UE celebrada en Bruselas. «Espiar a los amigos es totalmente inaceptable», aseguró Merkel a su llegada a la cumbre. Posteriormente, en rueda de prensa, la canciller apuntó que no ha cambiado su comportamiento a la hora de comunicarse y dijo que lo importante ahora es que se cree de nuevo «una base para el futuro» entre Alemania y EEUU, ya que «la confianza está dañada».
Alemania y Francia acordaron ayer impulsar de aquí a final de año la negociación con Washington de un marco de cooperación sobre las prácticas de los servicios secretos, con el objetivo de «establecer reglas para el futuro», según indicó el presidente francés, François Hollande. La iniciativa, explicó, está abierta al resto de países europeos que quieran unirse.
La iniciativa ha obtenido el respaldo del resto de los líderes de la UE, según anunció el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy. Los Veintiocho han pedido «progresos rápidos y constructivos» al grupo de trabajo sobre protección de datos de la UE y EEUU creado antes del verano. Asimismo, han mostrado su «profunda preocupación» por la actuación de EEUU y han resaltado que la relación entre este país con la UE debe basarse «en respeto y confianza».
La Eurocámara pidió suspender el acuerdo sobre transferencia de datos bancarios a Estados Unidos hasta que se aclare lo sucedido. Su presidente, Martin Schulz, reclamó congelar las negociaciones comerciales con Washington. La vicepresidenta de la Comisión Europea, Viviane Reding, pidió convertir la nueva directiva sobre protección e datos en «una declaración de independencia de Europa frente a EEUU».
Por su parte, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, eludió ayer la pregunta de si EEUU pinchó un teléfono móvil de la canciller alemana. Carney recordó que Barack Obama habló ayer con Angela Merkel, a la que aseguró que su país «no está supervisando ni supervisará las comunicaciones de la canciller».
EL PAÍSrevela, de fuentes conocedoras de la documentación filtrada por Snowden, que la NSA habría rastreado las comunicaciones de miembros del Gobierno español. El Ejecutivo teme que entre los políticos espiados figure el presidente, Mariano Rajoy, o su antecesor, José Luis Rodríguez Zapatero. El Ministerio de Asuntos Exteriores convocará al embajador estadounidense, James Costos, en el momento en que disponga de información en ese sentido. El jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, rehusó hacer declaraciones sobre la posibilidad de que la NSA haya espiado al Gobierno español.
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