El Grupo de Investigación en Economía Pública estima que el incremento anual en el volumen de economía sumergida fue del 6,30% de 2011 a 2012. Esto tiene claros efectos perniciosos sobre la equidad, eficiencia y competitividad.
UNA APROXIMACIÓN A LA MAGNITUD DE LA ECONOMÍA SUMERGIDA EN CANTABRIA (2009-2012)Según cálculos efectuados por miembros del Grupo de Investigación en Economía Pública de la Universidad de Cantabria, el volumen de economía sumergida se ha venido incrementando en estos últimos años y superó ya el 24% del PIB regional en Cantabria en 201Mediante la utilización de modelos econométricos basados en métodos de estimación indirecta el Grupo de Investigación en Economía Pública de la UC estima que el incremento anual en el volumen de economía sumergida fue del 6,30% de 2011 a 2012. Esto tiene claros efectos perniciosos sobre la equidad, eficiencia y competitividad regional.La economía «no regular» utiliza primordialmente el dinero en efectivo y no ha parado de crecer en la región en los años considerados en este estudio (de 21,66% en el año 2009 al 24,38% en el año 2012). Eso supone que el volumen de economía regional en “la sombra” habría alcanzado el pasado año una magnitud de 3269 millones de euros (una cifra superior a los presupuestos de Cantabria para ese año que supusieron unos 2440 millones de euros) teniendo en cuenta tanto a personas que hacen su actividad laboral al margen de la economía oficial como que algunas de ellas trabajasen tanto en la economía sumergida como en la oficial o real.Una hipotética reducción de unos 6 puntos del PIB en economía sumergida (es decir, del actual 24,4% del PIB regional “sumergido” al 18,3%, que es la media habitual de los 39 países más desarrollados del mundo) supondría obtener así una recaudación tributaria adicional para Cantabria de unos 793 millones de euros y podría hacer bajar la presión fiscal media unos 8,55 puntos porcentuales.¿A qué responde el incremento de la economía «en la sombra» frente al dato oficial de PIB de la economía? El Grupo de Investigación en Economía Pública de la UC estima que la cifra final de economía sumergida en Cantabria en el año 2012 se debería en un 26,3% a la elevada presión fiscal, un 30,9% al alto desempleo, un 22,7% a la caída del autoempleo y un 20,1% a un elemento residual pero significativo como es la falta de ética fiscal y a la excesiva regulación económica y del mercado laboral.El informe muestra que es posible una reducción de la economía sumergida regional con planes y medidas concretas de lucha contra el fraude fiscal aunque sus efectos no serían en ningún caso inmediatos sino que se percibirían a medio y largo plazo. Para ello se precisa actualizar periódicamente la magnitud, determinantes e impacto de la economía sumergida con estudios científicos similares a éste.Por tanto, el principal reto pendiente consiste en trasladar dichas actividades de la economía sumergida a la economía oficial, de tal forma que los bienes y servicios se sigan produciendo y provisionando pero que sea el sector público el que obtenga esa recaudación adicional que ahora se le escapa pero que es necesaria vía impuestos y cotizaciones sociales para financiar los servicios públicos que garantizan nuestro bienestar.INTRODUCCIÓNEl Grupo de Investigación en Economía Pública de la UC con este resumen ejecutivo que forma parte de una investigación más amplia y actualmente en curso pretende aportar nueva información relativa a la magnitud de la economía sumergida en Cantabria como herramienta adecuada para acometer la evaluación de las políticas públicas y revisión del sistema tributario.Para analizar este problema, lo primero es tener una idea de cómo afrontar y medir esta problemática. Y tras el trabajo pionero de Alingham y Sandmo (1972), Brindusa y Vazquez (2010) hicieron un interesante resumen de la literatura sobre medición de la economía sumergida (de la que Schneider (2012) es uno de los mejores ejemplos recientes), en un Libro Marrón para el Círculo de Empresarios que además estudiaba muchos otros aspectos.En concreto, la OCDE define a la economía sumergida como la realización de actividades en principio legales, pero que se esconden a las autoridades para evitar el pago de impuestos, cotizaciones sociales o para evitar determinadas regulaciones o trámites administrativos.Teniendo en cuenta eso, “medir la economía sumergida en un país es, por su propia definición, una tarea compleja». Asimismo, hacer comparaciones homogéneas sobre una economía que no se ve pero está ahí (es como una variable latente) de diferentes Estados es algo todavía más complicado.” No obstante, pensamos que este problema es suficientemente importante como para de todas formas haya que ponerse a la tarea incluso en regiones como la nuestra.Según dicha OCDE existen distintos tipos de estimación de la magnitud de economía sumergida que se utilizan comúnmente:El primer tipo de método consiste simplemente en preguntar directamente a la gente para saber si están implicados en actividades de este tipo. A los problemas habituales de esas encuestas (coste monetario y de tiempo; búsqueda de una muestra representativa; subjetividad, imprecisión o errores en las respuestas) se le añade en este caso que estamos preguntando por algo ilegal. Por eso, aunque los encuestadores hagan el máximo esfuerzo posible por asegurar el “secreto de confesión”, no es difícil imaginar un «sesgo» considerable en las respuestas.El segundo tipo de método consiste en medir la actividad sumergida indirectamente a partir de una o varias actividades “visibles”. Todos estos métodos requieren algún tipo de supuesto discutible y probablemente tendrán también errores de sesgo. Pero si dichos errores no son sistemáticamente diferentes en los distintos países o no varían de modo sistemático en el tiempo, pueden servir para hacernos una idea de la magnitud de la economía sumergida, y de la necesidad de enfrentarnos a esta problemática. Dos métodos muy utilizados son la diferencia entre renta y gasto nacional y la diferencia entre población activa real y registrada. Ninguno de estos dos métodos es muy útil por motivos que tienen que ver con la forma cómo se calculan (y alisan) estas magnitudes. Potencialmente más interesante es un método que supone que hay una relación relativamente estable entre volumen de transacciones y PIB real. Por tanto, si las transacciones se pudieran medir bien, la diferencia entre el PIB calculado por transacciones y el oficial nos proporcionaría una magnitud aproximada de la economía sumergida. El problema fundamental es que no tenemos una estimación fiable del volumen de transacciones y la relación de éstas con el PIB real.Hay otros dos métodos muy utilizados en los estudios empíricos. En primer lugar la demanda de efectivo en relación con los depósitos bancarios. La idea es que el supuesto de que las actividades sumergidas utilizan primordialmente el dinero en efectivo, un aumento de la demanda relativa de efectivo es una clara evidencia de un aumento de la actividad sumergida. El inconveniente principal de este método es que la causa fundamental del uso de efectivo es la evasión fiscal y hay muchas otras razones para el «sumergimiento económico». Por esto resulta útil una versión más sofisticada de este método: el MIMIC (Multiple Indicators, Multiple Causes) que tiene en cuenta que la economía sumergida tiene causas múltiples y su identificación precisa de indicadores múltiples y una metodología econométrica adecuada. Igualmente, este último método no está exento de problemas pues en última instancia una estimación econométrica es tan buena como los datos y especificaciones que se usen.Por ejemplo, Fortin, Lacroix y Pinard (2010) dada la imposibilidad de realizar un estudio utilizando el enfoque monetario, plantean un modelo microeconométrico con datos de panel para una muestra de hogares de Quebec durante el periodo 1997-2002 basado en la teoría de la elección de los consumidores, bajo la hipótesis de que los individuos “autoempleados” tienden a minorar en sus declaraciones los ingresos percibidos por su trabajo. Sus resultados muestran así un porcentaje de economía sumergida en torno al 5%.Por su parte y en línea con la hipótesis de evasión de impuestos de los individuos autoempleados de los anteriores autores, Martínez (2012) aproxima para el caso español durante el periodo 2006-2009 a partir de datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), las diferencias declarativas de dicho colectivo de trabajadores. Sus resultados muestran, que si bien la actuación de éstos es similar a la de otros países como Suecia o Estados unidos, el valor de la infradeclaración de los “autoempleados” oscila entre el 25 y el 30%En esos y otros estudios se muestra como los países de la Unión Europea de mayor economía sumergida en los últimos años son Grecia, Italia, España y Portugal. Pero los suecos aunque significativamente mejor que los españoles no están órdenes de magnitud por debajo de nosotros (mientras que nuestra economía sumergida es el 20% la suya es del orden del 15%). Quizá curiosamente los de menos “economía en negro” son los Estados Unidos con poco más del 7%, y Francia tiene alrededor de un 10%¿Qué «falla» para que el porcentaje sea más elevado en España que en otros países europeos? Varias pueden ser las razones, si bien es cierto que el hecho de que defraudar a Hacienda no está “mal visto” (una clara cuestión de falta de ética fiscal) sea un argumento de peso. De hecho, eludir las obligaciones fiscales y hacerlo sin penalización y sin ser descubierto es admirado en ciertos ámbitos y hasta fechas no tan lejanas en el tiempo. Por eso pensamos que tanto campañas de educación y concienciación tributaria, como de vigilancia, debieran establecerse tanto en el ámbito nacional, como a nivel autonómico.La literatura sobre el tema muestra como la economía sumergida aumentó rápidamente con la crisis de principios de los 90, disminuyó apreciablemente en la expansión y ha vuelto a aumentar en estos tiempos. En cuanto a las causas de estas diferencias, Dell’Anno Gómez-Antonio y Alañón-Pardo (2007) identifican justamente el desempleo, la carga fiscal, y el auto-empleo como las causas principales de nuestro negativo desempeño en el ámbito de la economía sumergida versus la economía oficial o real.Por ejemplo, si consiguiéramos un nivel de cumplimiento fiscal parecido al francés, por hablar de un país suficientemente parecido a España, afloraría un 10% adicional de PIB. Así que teniendo en cuenta que los impuestos son aproximadamente un tercio del PIB, este afloramiento recaudaría algo más de tres puntos de PIB, una magnitud cercana al exceso de déficit estructural para nuestros socios de la zona euro.¿Qué hacer para conseguirlo? El Libro Marrón del Círculo de Empresarios de 2010 que hemos comentado antes tiene multitud de propuestas técnicas y en algunas dicen que la evasión fiscal es un crimen y merece un castigo. Esto requiere reformas legales para facilitar la tarea de castigar a dichos criminales y dotar de más recursos e incentivos a los responsables.Respecto a los estudios al respecto referidos desde la óptica nacional y regional en este sentido podemos citar los siguientes. Primero, en un reciente estudio los Técnicos de Hacienda (GESTHA) estimaban que en el año 2009 el volumen de la economía sumergida en España equivale a un 23,3% de su Producto Interior Bruto, lo que viene a significar unos 244.000 millones de euros anuales. Es decir, un porcentaje muy superior a la media europea, donde el fraude equivale aproximadamente al 15,1% del PIB o al 18,3% del PIB que es la media de los 39 países más desarrollados del mundo (Schneider, 2012).De todos modos, este 23,3% no se daría de igual modo en todas las regiones de España, siendo en algunas, más extendida la economía sumergida que en otras. Así, la de mayor peso relativo de su economía sumergida es La Rioja, donde supondría según GESTHA un 31,4% de su PIB. Tras ella se situarían Canarias (28,7% de su riqueza), Ceuta y Melilla (con el 27% y 26,9%, respectivamente), Castilla-La Mancha (26,5%), Galicia (26,3%), Aragón (25,5%) y Castilla y León (25%). A continuación se encontrarían Andalucía (24,9%), Murcia y la Comunidad Valenciana (24,3% en ambos casos).Cantabria con un 23,7% del PIB de economía sumergida en base a la estimación de GESTHA para 2009 se encontraría ligeramente por encima de la media nacional. Según el citado informe, en nuestra Comunidad, el crecimiento experimentado para el periodo 2000-2009 se sitúa en algo más de un 5%. Éste hecho, unido a la crudeza de la crisis económica actual, habrían propiciado la reducción de la recaudación tributaria en la región en un 14% (principalmente vía menores ingresos por impuestos sobre el valor añadido, sociedades y especiales). Asimismo, las únicas comunidades con menores niveles de economía sumergida serían Cataluña (22,3%), País Vasco (20,6%), Asturias (20,2%), Navarra (20%), Madrid (19,6%), Baleares y Extremadura (con el 19,2% cada una).Por otro lado, desde una perspectiva académica y basado en métodos econométricos el estudio realizado por los profesores Arrazola, de Hevia, Mauleón y Sánchez estima que la economía sumergida mueve en España entre 1998 y 2008 en términos medios un 17% del PIB y “ocupa” a cuatro millones de personas. Para ello, utilizaban tres metodologías diferentes al realizar los cálculos y de éstos se concluye que mientras el volumen de la economía oficial medida por el PIB se ha más que duplicado, el crecimiento de la economía sumergida se ha multiplicado por cuatro.Esos mismos autores señalan que esos cuatro millones de personas que realizan actividades “en negro” no suponen una equiparación con cuatro millones de parados ya que buena parte de los que están realizando actividades dentro de la economía sumergida pueden estar trabajando en la “economía oficial”.Como vemos, este estudio econométrico rebaja el porcentaje estimado por GESTHA (dado el diferente método de cálculo de la economía sumergida que emplea cada uno) pero sigue demostrando que hay una gran cantidad de dinero y de trabajos que se siguen realizando al margen del circuito normalizado lo que representa un gran perjuicio para el Estado tanto en su recaudación de impuestos como de cuotas de la Seguridad Social. De todos modos, dicho estudio no aclara qué porcentaje de este total de actividades “oscuras” pertenecen a tareas legales que se hacen de manera fraudulenta y cuál corresponde a actividades ilícitas ya que con el primer tipo se pueden adoptar medidas que permitan reconducir ese tipo de actividades al cauce oficial mientras que con las segundas sólo cabe que sean perseguidas y erradicadas.En resumen, es cierto que la magnitud de economía sumergida, por su propio carácter de no directamente observable pero latente en la sociedad, es imposible de cuantificar exactamente. Pero es una realidad que existe y que especialmente cobra relevancia aproximar cuanto puede llegar a suponer y sobre todo como evoluciona en el tiempo y en base a que variables. Sea como fuere, la magnitud del problema en España y en Cantabria es un problema que nos afecta a todos y que no sólo perjudica al Sector Público sino a los que contribuyen realmente al sistema tributario y pagan en tiempo y forma al fisco.METODOLOGÍAComo se comentó en la sección previa, en la literatura se han propuesto y utilizado múltiples métodos para aproximar el tamaño de la economía sumergida (variable latente y por tanto no directamente observable), los cuales, pueden clasificarse en tres categorías: directos, indirectos y método MIMIC.Métodos directos: tratan de aproximar el tamaño de la economía sumergida mediante encuestas.Métodos indirectos: tomando una o más variables observadas, y algún supuesto (más o menos restrictivo) acerca de la relación que las une con la economía sumergida, tratan de realizar una estimación del volumen de economía sumergida existente. En estos métodos es habitual considerar como principal determinante la carga fiscal. Entre los métodos de estimación indirecta más empleados se encuentran los modelos monetarios, así como los de consumos de inputs de producción.Enfoque monetario: analiza el efecto de la economía sumergida sobre el volumen de transacciones reales y su contrapartida monetaria.Enfoque basado en inputs de producción: tratan de estimar el volumen de economía sumergida mediante la detección de “anomalías” en la demanda de energía que no pueden explicarse a través de las variables habituales (tales como precios, renta…), pero sí a través de otras, como la presión fiscal.Método MIMIC (Multiple Indicators Multiple Causes): considera que la economía sumergida es una variable no observable (latente) que se determina por un conjunto de variables exógenas observables (“causas”), y a su vez, dicha economía sumergida, incide sobre otras variables (“indicadores”). Una vez se ha establecido la relación entre las distintas variables, se estima el modelo a partir de las variables (“causa” e “indicadores”) y se aproxima la economía sumergida a partir de un amplio conjunto de variables, que de forma general, reflejan la presión fiscal. Fig.1.Fig. 1: Representación del método MIMICDe este modo, aplicando para la región de Cantabria las aproximaciones metodológicas utilizadas por otros autores1 (especialmente de Arrazola et al., 2011; y Gómez de Antonio y Alañón, 2004), en este breve resumen ejecutivo el grupo de I+D+I GIECONPSALUD, pretende dar respuesta a las siguientes cuestiones:¿Qué porcentaje del PIB cántabro supone la economía sumergida?¿Cuál es su relación con la presión fiscal? En concreto, qué relación tiene esta magnitud con el ciclo económico y si aumenta al aumentar los impuestos.Utilizando la lógica económica, a priori, suponemos que existe una relación positiva entre el incremento de impuestos y el porcentaje de economía sumergida, mientras que esta relación sería inversa para el caso del ciclo económico (por ejemplo, suponemos que la economía sumergida crece al mismo ritmo que decae la actividad de las PYMES). Esto es, la economía sumergida sería mayor en épocas de crisis y recesión como la actual. Si esto se cumple, el argumento recaudatorio de las subidas de impuestos no tendría cabida en esteescenario. De hecho, se estaría cumpliendo el fenómeno de la curva de Laffer2. Así, las medidas de política económica deberían redirigirse hacia el control de fraude fiscal, tanto cuando éste se produce como para atacar las causas de que se produzca (nos referimos entonces, tanto a las actividades delictivas, como a las actividades legales no declaradas (evasión de impuestos, doble contabilidad o contabilidad B, trabajos sin factura…), existiendo un mayor margen en éstas últimas)Merece la pena, no obstante, mencionar aquí que no es lo mismo el concepto de economía sumergida, que el de economía de subsistencia. La primera supone no declarar al fisco parte de los ingresos, y con ello que este dinero quede exento de impuestos entrando aquí sobre todo los trabajos sin factura y la doble contabilidad, etc. El problema es que ahora parece estar aumentando no la economía sumergida organizada sino la de subsistencia dada la elevada presión fiscal y alto paro.En este sentido, parece lógico que las empresas prefieran “ser pequeñas” desde un punto de vista de control fiscal y quizás oculten sus verdaderos volúmenes de actividad. Esto es, que recurran a trucos contables para ocultar su facturación. Por eso, medidas de control e inspección son vitales para las cuentas económicas regionales. Adicionalmente, quizás medidas por parte de la Administración dirigidas al acercamiento a la realidad económica de las empresas (por ejemplo, que éstas no tuvieran que ingresar el IVA de facturas que no han cobrado), corregirían comportamientos artificiosos e irreales.El estudio abarca el periodo 2009-2012 (tras el comienzo de la crisis económica) siendo las principales variables utilizadas: la demanda de dinero (una aproximación mediante el agregado monetario de dinero efectivo y depósitos), la renta (definida como el Valor Añadido Bruto (VAB)), el índice de precios, los tipos de interés legal, así como una aproximación a la presión fiscal media de la región de Cantabria3. Como fuentes de información, se ha acudido al Instituto Nacional de Estadística (INE), al Instituto Cántabro de Estadística (ICANE), a las estadísticas del Banco de España, así como del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, y a la Base de Datos Económicos del Sector Público Español (BADESPE) y Eurostat.Suponemos también siguiendo a Schneider (2012) que los individuos son racionales y ponderan el peso (costes y beneficios) que un estatus legal conlleva. Así, su decisión de participar total o parcialmente en la economía sumergida es una elección en condiciones de incertidumbre que implica un intercambio entre las ganancias (si sus actividades no son descubiertas) y las pérdidas (si se es descubierto y por tanto penalizado). Consecuentemente, las actividades económicas sumergidas dependerán negativamente de la probabilidad de ser “detectado” (p) y potencialmente multado (f), y de forma positiva de los costes de oportunidad de no ser descubierto (B). Estos costes de oportunidad a su vez, dependen de manera positiva de la carga impositiva (T) y de los altos costes laborales debidos a las regulaciones del mercado de trabajo (W) __el ingreso individual generado en la economía informal suele clasificarse como renta del trabajo en lugar de renta de capital__. Luego, cuanto mayor sean la presión fiscal y los costes laborales, los individuos tendrán más incentivos para evitar esos costes mediante el trabajo en la economía sumergida. Igualmente, la probabilidad de detección (p) depende de las medidas de ejecución (A) adoptadas por la autoridad tributaria y de la facilitación de las actividades (F) realizadas por los individuos para reducir la detección de actividades económicas “en la sombra”. Todo esto podría recogerse en la siguiente ecuación estructural (1) que vendría explicada a su vez por la definición de economía sumergida previamente enunciada.
(1)
En este informe para estimar el modelo econométrico, nos basaremos en el enfoque de “demanda de efectivo”. Así, tal y como utilizan otros autores, y en base a Mauleón y Sardá (1997) partiremos de la siguiente ecuación:
Ct= Ytα1Ptα2exp (α3PF+α4i + ut) (2)
donde C es la demanda de dinero de la economía, Y es la renta, P es el nivel de precios de la economía, PFes la aproximación a la carga tributaria e i son los tipos de interés siendo utuna perturbación aleatoria.
Tomando logaritmos neperianos en la ecuación (2), se obtiene:
Ln(Ct) = α0+ α1Ln(Yt) + α2Ln(Pt) + α3PF+ α4i + ut(3)
De tal forma que (3) será la ecuación a estimar para el caso cántabro durante el periodo de estudio considerado con los datos disponibles tal y como hemos explicado anteriormente.
3. RESULTADOS
Con el objeto de analizar la economía sumergida en Cantabria. Así, los resultados de estimación indirecta realizada son los siguientes:
Ln(Ct) = -0,004 –0,184 Ln(Yt) –0,001 Ln(Pt) –0,126 PF+0,027i(3)
A modo simplificador, y conscientes de la limitaciones metodológicas que implica este enfoque, para la aproximación a la economía sumergida en Cantabria, supondremos que la que queremos estimar es aquella que aparece únicamente como consecuencia de la presión fiscal. De tal forma que podemos obtener una función de demanda de efectivo para el conjunto de la economía (tanto la legal como la sumergida):
Ct= α0(YLt+ YSt)α1Ptα2exp (α3PF+ α4i + ut) (4)
Así, igualando las expresiones (1) y (4) y utilizando un procedimiento de Taylor junto con los resultados reportados en (3), se obtienen la siguiente Tablas 1 (y respectivos Gráficos 1-3) que muestran ya directamente los resultados obtenidos a partir de las estimaciones concretas de la economía sumergida de origen fiscal en Cantabria.
Tabla 1: Economía sumergida de origen fiscal en Cantabria (2009-2012)
AÑO
En % PIB regional oficial
Variación (%) anual
Millones de Euros corrientes
2009
21,66
2759,43
2010
22,56
4,89
2894,33
2011
23,45
6,25
3075,25
2012
24,38
6,30
3269,02
En este sentido y siguiendo a Schneider (2012) existen varios factores determinantes de la economía sumergida que hemos estimado su impacto en Cantabria en el análisis empírico en la Tabla 2 tales como: la elevada presión fiscal (aumentos de IVA, IRPF, cotizaciones sociales, etc), el alto desempleo, el menor autoempleo4, la inactividad económica real y la “cultura o falta de ética fiscal así como de excesiva regulación económica y en el mercado de trabajo” como elemento residual.
Tabla 2: Determinantes de la Economía sumergida en Cantabria (2009-2012)
PRESIÓN FISCAL
DESEMPLEO
AUTOEMPLEO
FALTA DE ETICA FISCAL Y EXCESIVA REGULACION ECONÓMICA Y DEL MERCADO DE TRABAJO
26,3%
30,9%
22,7%
20,1%
Gráfico 1: Variación anual en porcentaje de la economía sumergida
Gráfico 2: Evolución de la economía sumergida (en millones de euros corrientes)
Gráfico 3: Evolución de la economía sumergida (en % del PIB oficial)
En este sentido, observamos como la economía sumergida ha alcanzado en Cantabria un 24,38% del PIB en el pasado año 2012 habiendo aumentado considerablemente en estos últimos años a un ritmo medio del 5,8% anual y del 6,3% del año 2011 a 2012. Claro está, que la crisis económica a la que se enfrenta el país en general, y Cantabria en particular ha alimentado tal situación. Por ejemplo, dado el aumento de la rigidez del mercado laboral y descenso en las principales actividades económicas de la región.
De igual forma, y tal y como apuntamos anteriormente, Cantabria no es una excepción en cuanto a la “tolerancia social” hacia la existencia de actividades “sumergidas”.
Así, existe economía «no regular» en el sector agrícola pero también en el sector industrial. Sin embargo, dentro de este último sector hay varias ramas de irregularidades laborales: confección, calzado, textil y cuero. En el sector de servicios destaca por irregularidades laborales el servicio doméstico, pero también son importantes, las irregularidades y economía sumergida en hostelería y servicios personales.
Igualmente, uno de los diversos factores detrás de la economía sumergida está relacionado con las operaciones de compra-venta protagonizadas por empresas constructoras e inmobiliarias así como alquileres sumergidos que escapan del control del Fisco.
Actualmente, es elevado como decíamos el porcentaje de irregularidades laborales en servicio doméstico, agricultura, hostelería y servicios personales. En cambio, en las ramas industriales antes mencionadas el porcentaje de irregularidades debe ser ahora mucho menor debido al fuerte proceso de deslocalización de estos últimos años.
Asimismo, el cobro irregular de prestaciones por desempleo mientras se realiza una actividad sumergida existe porque hay empresas que les contratan. Hay fraude también en otras actividades como las que usan dinero «negro» obtenido por diversos medios fraudulentos, las relativas a corrupción, o las de ocultar parte de las ventas y cobros o recibir facturas falsas para simular gastos o pagos de mayor importe.
Otro de los factores de fraude fiscal se encuentra en las pequeñas empresas y el autoempleo, la adquisición de vehículos de alta gama (de más de 60.000 euros) y en operaciones de compraventa de bienes y servicios en los que no se produce factura.
Igualmente, la evasión fiscal podría también venir explicada por la burocracia existente especialmente en las grandes empresas, la cual permite establecer sofisticados artificios que “simulan” las verdaderas operaciones y esconden una doble contabilidad.
4. CONCLUSIONES
A pesar de que la evasión fiscal es una actividad intrínsecamente opaca y difícil de cuantificar con exactitud, según cálculos analizados por el Grupo de I+D+I de Economía Pública de la UC (utilizando un enfoque indirecto de “demanda de efectivo y acorde con la literatura especializada) sobre el tema la economía sumergida en Cantabria ronda el 24,4% del PIB regional en el año 2012 (unos 3269 millones de euros).
Mediante la utilización de modelos econométricos basados en métodos de estimación indirecta el Grupo de Investigación en Economía Pública de la UC estima que el incremento anual en el volumen de economía sumergida fue del 6,30% de 2011 a 2012. Esto tiene claros efectos perniciosos sobre la equidad, eficiencia y competitividad regional.
La economía «no regular» utiliza primordialmente el dinero en efectivo y no ha parado de crecer en la región en los años considerados en este estudio (de 21,66% en el año 2009 al 24,38% en el año 2012). Eso supone que el volumen de economía regional en “la sombra” habría alcanzado el pasado año una magnitud de 3269 millones de euros (una cifra superior a los presupuestos de Cantabria para ese año que supusieron unos 2440 millones de euros) teniendo en cuenta tanto a personas que hacen su actividad laboral al margen de la economía oficial como que algunas de ellas trabajasen tanto en la economía sumergida como en la oficial o real.
Una hipotética reducción de unos 6 puntos del PIB en economía sumergida (es decir, del actual 24,4% del PIB regional “sumergido” al 18,3%, que es la media habitual de los 39 países más desarrollados del mundo) supondría obtener así una recaudación tributaria adicional para Cantabria de unos 793 millones de euros y podría hacer bajar la presión fiscal media unos 8,55 puntos porcentuales.
¿A qué responde el incremento de la economía «en la sombra» frente al dato oficial de PIB de la economía? El Grupo de Investigación en Economía Pública de la UC estima que la cifra final de economía sumergida en Cantabria en el año 2012 se debería en un 26,3% a la elevada presión fiscal, un 30,9% al alto desempleo, un 22,7% a la caída del autoempleo y un 20,1% a un elemento residual pero significativo como es la falta de ética fiscal y a la excesiva regulación económica y del mercado laboral.
Precisamente si se consiguiesen recaudar esos ingresos adicionales, servirían para fomentar la actividad económica de la región y permitir la reducción del alto nivel de desempleo (situado en 53.500 personassegún los últimos datos disponibles de la EPA del último trimestre de 2012). O bien, se utilizarían para garantizar una mayor cobertura de la sanidad, educación o dependencia. Por otro lado, ante esta perspectiva el Estado debería replantearse “compartir más” con las Comunidades Autónomas, prestadoras de servicios como la sanidad o la educación, los ingresos derivados de los tributos cuyo rendimiento éstas aun no tienen en su totalidad (tales como IRPF o IVA).
En cuanto a las conclusiones de política económica que se pueden extraer del estudio puede decirse que el sector público al mismo tiempo que regula la imposición directa e indirecta, podría llevar a cabo nuevas acciones de política económica destinadas al fortalecimiento del mercado laboral (dado que tanto un menor autoempleo como un mayor desempleo son dos indicadores muy importantes del volumen de economía sumergida) aumentando la competitividad.
Por el contrario, la capacidad de control del impacto del trabajo por cuenta propia (“autoempleo”) es menor o sólo parcialmente controlable por el Gobierno, y puede ser ambigua desde el punto de vista del bienestar. De hecho, un Gobierno puede desregular la economía o incentivar “a ser su propio empresario”, lo que haría más fácil el empleo por cuenta propia y podría reducir el paro contribuyendo positivamente a los esfuerzos en el control del tamaño de la economía sumergida.
De cualquier forma, eso debe ir acompañado de un fortalecimiento de las instituciones y la ética fiscal en cuanto al cumplimiento y satisfacción de las obligaciones tributarias contraidas para así reducir la probabilidad de fraude.
Nuestro informe muestra que es posible una reducción de la economía sumergida regional con planes y medidas concretas de lucha contra el fraude fiscal aunque sus efectos no serían en ningún caso inmediatos sino que se percibirían a medio y largo plazo. Para ello se precisa actualizar periódicamente la magnitud, determinantes e impacto de la economía sumergida con estudios similares a éste. El principal reto pendiente consiste en trasladar dichas actividades de la economía sumergida a la economía oficial, de tal forma que los bienes y servicios se sigan produciendo y provisionando, y el sector público obtenga la recaudación adicional necesaria vía impuestos y cotizaciones sociales.



