Los empresarios apuestan a un verano en el que puedan mantener un cincuenta por ciento de su habitual actividad.
CANTABRIA Y, EN GENERAL, ESPAÑA dependen del turismo.La economía nacional ha basado su crecimiento de los últimos años en un sector que le ha reportado muchas alegrías. Pero en un momento de pandemia en el que la interacción social es el gran afectado, llegan las dudas. Hay unanimidad en lo siguiente: El ejercicio turístico vendrá determinado por el ritmo y eficacia de vacunación, la regulación, la movilidad y la capacidad de supervivencia de las empresas.
Esta dependencia también está vinculada a Cantabria, lo que significa que el sector se resentirá de nuevo en sus cuentas para 2021 ya que perdida la Semana Santa por el cierre perimetral de la comunidad, los empresarios apuestan a un verano en el que puedan mantener un cincuenta por ciento de su habitual actividad.
Muchos expertos abogan por reducir la dependencia económica del turismo y hacer crecer otros sectores como la industria o las telecomunicaciones, pero esto no es fácil ni se hace de un día para otro. Por ello,el crecimiento de -al menos- los próximos dos años estarán ligados a cómo le vaya al sectorturístico, tal y como recogen las últimas previsiones económicas de Funcas.
Según sus cálculos,el PIB crecerá este año un 5,7% después del desplome sin precedentes (-11%) de 2020, pero dependerá de cómo lo que pase con el turismo este verano. Esta previsión está basada en la premisa de que la temporada veraniega sea similar a la del año pasado (26% de ocupación respecto a un año normal). Perosi el sector se recupera mejor de lo esperado gracias a la vacunación y se llega al 50% de ocupación, el crecimiento del PIB será del 7%en 2021 y del 6,7% en 2022, alcanzando así en ese momento casi el nivel económico de antes de la pandemia. También, obviamente, los datos mejorarían el crecimiento del PIB cántabro.
Por el contrario, si el verano es menos boyante y la temporada se cierra con un 12% de ocupación, el crecimiento este año será de solo el 4,2%, aunque por expertos en la evolución del sector considera que se pueden mejorar los datos del pasado año, más cuando el sector turístico cántabro depende del nacional, en concreto de El País Vasco y Madrid.
Las actuales estimaciones deExcelturpara 2021 del PIB turístico español (actividad directa más indirecta) se sustentan «en un primer trimestre de muy baja actividad, una suave y paulatina recuperación de la demanda española en el segundo trimestre, un verano sustancialmente mejor que el de 2020 por mayor impuso de los españoles y una notable reactivación de los extranjeros».
El año en curso estará marcado, en cualquier caso, «por una extrema volatilidad e incertidumbre», señalan desde Exceltur. El ejercicio turístico vendrá determinado por el ritmo y eficacia de vacunación, la rápida implantación de normativas internacionales homogéneas de control sanitario, movilidad y apertura de fronteras, y las capacidades de supervivencia empresarial, y las económicas de familias y empresas para viajar. Las actuales y previsibles nuevas medidas de restricción a la movilidad impuestas, tanto por los países emisores como por las propias Comunidades Autónomas españolas, conllevan que en enero un 85,9% de la demanda turística a España esté bloqueada, de ahí que los empresarios turísticos prevén nuevas caídas del 79% en sus ventas solo en el primer trimestre.
Aunque se descuenta una reactivación más temprana del mercado español en 2021, por ser el primer mercado para el que se eliminarán las restricciones a la movilidad interna, su capacidad de gasto turístico se verá lastrado por unos menores niveles de empleo y capacidad de gasto de las familias españolas.
Las distintas restricciones a la movilidad y a la concentración/interactividad social de personas para controlar el Covid-19 han paralizado durante la mayor parte de 2020 (segundo y cuarto trimestre casi al completo) la actividad turística.Ello ha afectado tanto la llegada de los turistas extranjeros, como a los viajes de los españoles dentro y fuera del territorio español, «hasta poner en peligro la supervivencia y empleo de una parte cada día más relevante del tejido turístico», advierte Exceltur.
Las empresas turísticas son las que más sufren con diferencia el impacto del Covid, dentro del conjunto de la economía española: las ventas de las agencias de viajes se desplomaron en 2020 un 80%, las empresas de ocio un 71,1%, los hoteles un 66,6%, las líneas aéreas un -65,5% y el rent a car un 50,3%, «sin que además ningún subsector turístico pueda almacenar servicios no vendidos, mientras en los otros grandes sectores de la economía, apenas bajan del 20% en 2020».
En este contexto, los empresarios turísticos cuestionan por insuficientes las medidas aplicadas por el Gobierno de España en favor del sector turístico con una valoración de 4,2, en un baremo de 1 a 10. «Más allá de las correctas medidas generales de apoyo del Gobierno para toda la economía, tomadas en abril 2020 (avales ICO y en especial los ERTE,s), los empresarios turísticos han echado en falta medidas de apoyo más específicas y directas a fondo perdido, como han aplicado muchos países europeos, especialmente ante el rebrote de la segunda y la tercera ola», denuncia Exceltur.
Las ciudades con mayor peso del turismo extranjero (Barcelona -86,4% en ingresos turísticos, Madrid -80,6% y Sevilla -80,2%), los destinos vacacionales de Baleares (Mallorca -91,8%, Ibiza -86,8% y Menorca -81,6%) y Canarias (Lanzarote -75,2%, Fuerteventura -73,2%, Tenerife -72,1% y Gran canaria -69,8%) y las costas (de Barcelona -90,9%, Dorada -83,0%, la del Sol – 79,7% y la Blanca -76,6%) son los destinos que más sufren con caídas en ventas por encima del 70%. Cantabria y Asturias son, por su parte, las que mejor aguantan gracias al peso de la demanda española en el verano, aunque cierran 2021 con descensos del 50%.
«Las dramáticas perspectivas para el primer semestre de 2021 con nuevas caídas esperadas en las ventas de las empresas turísticas cercanas al-70% por las actuales y presumibles restricciones de movilidad, exigen disponer de un esquema de protección permanente del empleo turístico durante todo 2021 y la aplicación urgente de un plan de rescate al sector basado en ayudas directas, como ya llevan aplicando la mayor parte de países europeos desde que se desató la segunda ola de la pandemia», señala Exceltur.
El sector turístico acumulará al acabar el primer semestre de 2021, 15 meses de continuos descensos de facturación superiores al 70%, que tan sólo se han cubierto provisionalmente con la ayuda y compensación de algunos costes de la Seguridad Social de los trabajadores en ERTEs y el acceso a una financiación preferente con garantía ICO.
«Parta evitar que la situación del primer semestre de extienda es imprescindible para el sector que se acelere la vacunación para alcanzar la inmunidad de rebaño, prioritariamente antes del verano, de forma que, acompañado de los necesarios protocolos de viajes (pasaporte sanitario) se puedan contar ya con demanda extranjera. Liquidez a fondo perdido y ERTEs para el primer semestre e inmunidad de rebaño son las únicas esperanzas ya para el salvamento a corto plazo del sector turístico español», remacha Exceltur.


